Elisa Zulueta, dramaturga y directora: “El teatro ha sobrevivido a pandemias y guerras, y sigue siendo único e irrepetible”

Catalina Saavedra, Alvaro Viguera y Antonia Santa María, protagonistas de Gladys.

Con la presentación de su obra Gladys, el Teatro Municipal de Las Condes reabre a público desde hoy. La actriz dice que volver a los ensayos y al escenario "era lo que más extrañaba". Defiende el valor del teatro presencial, con público, y afirma que el medio teatral necesita ayuda urgente.



Una familia convencional, que esconde secretos y busca guardar las apariencias, se reúne en una celebración navideña, pero el ambiente se altera cuando llega una invitada inesperada, con síndrome de Asperger. De eso trata Gladys, la exitosa obra creada por la actriz, dramaturga y directora Elisa Zulueta, que cuenta con cuatro premios Altazor.

Estrenado en 2011, el montaje es el encargado de recibir al público en la reapertura del Teatro Municipal de Las Condes, desde este jueves. Luego de meses sin actividad producto de la emergencia sanitaria, la sala retoma funciones con la mitad de su aforo y un protocolo de seguridad. La obra se presentará hasta el domingo, a las 19.30 h, con su elenco original, conformado por Catalina Saavedra (Gladys), Sergio Hernández (Ander), Coca Guazzini (Ane), Elisa Zulueta (Lucía), Antonia Santa María (Uxue) y Álvaro Viguera (Ian).

La protagonista, Gladys, una mujer con síndrome de Asperger, interpretada por Catalina Saavedra, vuelve a su casa para la celebración del Día de los Reyes Magos –una tradición vasca–, después de una ausencia de más de dos décadas. Su arribo sin aviso, devela los pudores y prejuicios que la familia intenta esconder. Asimismo genera tensiones entre los demás personajes.

Durante este año, en una versión de Chile antes del Covid-19, el montaje tuvo funciones en Paine, Quilpué y una gira calendarizada que se debió suspender. “Siempre, siempre, está volviendo Gladys, algo tiene esta obra que no muere”, dice Elisa Zulueta a La Tercera. “Contamos con un ‘boca a boca’ amable que arrastra nuevo público y un equipo de actores que aman hacerla”, añade.

¿Extrañaba volver al teatro?

Es lo que más extrañaba, por lejos. Ir al teatro, caminar al teatro, hacer la fila, ver una obra y después salir a comentar. Extrañaba el proceso creativo, hablar en el camarín, el cafecito conversado, los abrazos de los compañeros. Extrañaba soñar con funciones, con montajes, con giras, imaginar una obra que podría ser montada y exhibida. Ensayar. Ha sido durísimo ver a mis colegas padeciendo la desolación en la que se encuentra la cultura en general, actores, músicos, diseñadores, jefes de sala, iluminadores, vestuaristas, músicos, etc.

Después de ocho meses de pandemia, ¿cómo va a ser el regresar al escenario y reencontrarse con el público?

Es hermoso estar ahí. Ha sido catártico encontrarnos con los amigos, y el equipo técnico de un teatro que ha esperado tanto para ejercer su trabajo. Va a ser emocionante, porque ha sido duro para el rubro. Necesitábamos este bálsamo. El público está ávido de volver a ver algo tan singular como la experiencia teatral.

La actriz, dramaturga y directora Elisa Zulueta.

¿Siente temor o ansiedad frente a esta función? ¿O pesan más las ganas de actuar?

No tengo miedo. Llevo filmando teleserie hace meses, con muchos tests y todos negativos. Me he cuidado harto, guardar el distanciamiento físico es fundamental. Es mucha la ansiedad pero nunca jamás le gana al cuidado. Nos protegemos porque nuestra pega es sin mascarilla. Queremos Gladys para rato, cumplimos 10 años el próximo año y hay que cuidarse para celebrarlo.

Volver al nido

Tras varios ensayos presenciales, siguiendo las medidas sanitarias correspondientes y, con los test de PCR al día, el clan actoral se reúne para dar vida a la historia que llevan encarnando por casi un decenio. “Nos conocemos tanto, que es como volver al nido”, comenta.

Si bien valora los nuevos formatos aplicados al teatro, de los que ha sido parte, como transmisiones a través de herramientas digitales similares a Zoom, que a su juicio han sido un alivio, u otra posibilidad de trabajo, –tomando en cuenta los embates que ha sufrido el gremio de artistas durante la crisis sanitaria–, para ella no tienen comparación con lo que significa la experiencia presencial.

Volver a activar el teatro, luego de una de las más grandes crisis que se ha registrado y que ha obligado al cierre de salas, con pérdidas que superan los $300 millones, ha tomado tiempo: recién esta semana algunas comunas anunciaron la reapertura de salas.

Un aprendizaje de este período, es que el teatro sin público presencial es posible, ¿cómo evalúa esa modalidad?

Discrepo que es posible el teatro sin público. Creo que se generó otra forma de comunicar historias, de trabajar y encontrarnos. El fenómeno del teatro ha sobrevivido a todo, a pandemias y guerras, y sigue siendo único e irrepetible.

¿Cómo observó el golpe de la pandemia en el teatro y la cultura? ¿Se recuperará?

Se debe recuperar con ayuda concreta, con políticas, financiamiento y generando confianza en el público. Al ser los últimos en abrir, se envía el mensaje de que somos algo peligroso. Entonces la gente anda en metro, micro, aviones, va al mall, pero no va al teatro. Necesitamos ayuda, necesitamos un ministerio presente.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Hace poco grabamos Casimiro, un radioteatro basado en Casimiro Vico, de Armando Moock que estará pronto en la página de Stgo. a Mil para descargar, y tendrá funciones presenciales. Sigo en la radio Concierto a diario y vislumbro algo de descanso. Antes, voy a entrar en una etapa de escritura de proyectos que todavía no quiero especificar, pero espero concretar.

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