Fuego, cárcel y redención: 5 clásicos para recordar a Johnny Cash en su aniversario

El fallecido hijo pródigo del country cumpliría hoy 89 años, pero la diabetes ganó la batalla en 2003, meses después de la muerte de su esposa, June Carter. Su voz y actitud, combinadas en un sello musical característico que es un subgénero musical en sí mismo, son parte del legado que el mundo celebra hoy.



A través de distintos géneros musicales a lo largo de su carrera, Johnny Cash se posicionó como una de las voces más singulares, únicas y exitosas del country estadounidense. Desde su irrupción en la música, a mediados de la década del 50, el hombre de Arkansas vendió cerca de 90 millones de álbumes hasta el final de su carrera, con canciones que transmitían los fantasmas internos y dilemas morales de Cash, así como su particular forma de ver el mundo.

Su infancia estuvo marcada por el dolor, luego de perder a su hermano mayor de 15 años, arrastrado por la sierra de un molino de viento. A pesar de haberse salvado de ser cortado a la mitad, las heridas que causó el accidente ocasionaron su muerte una semana después. La culpa y el dolor siempre estuvieron presentes en la mente del músico, así como en sus letras y melodías.

Casado dos veces, su relación más famosa y controversial fue el matrimonio del artista junto a June Carter, del cual nació un solo hijo llamado John Carter Cash. La relación se vio complicada debido al lío de faldas familiar en el que el cantante se involucró con su cuñada, Anita Carter, según lo expuesto en la biografía del escritor Robert Hilburn.

Llenas de historias, sus canciones eran una mezcla de diferentes formas de interpretación. Algunas fueron compuestas totalmente por él, otras eran notables versiones de otros artistas e incluso su esposa, June Carter, acompañó sus procesos creativos.

Folsom Prison Blues: el himno de los presos

Publicada en 1955, esta composición cuenta la historia de un hombre que fue encarcelado en la prisión de Folsom, que no siguió los consejos de su madre -quien le decía “sé un buen chico, no juegues con armas”-, que mató a un sujeto y que, desde su encierro, añora la libertad. La canción fue el puntapié inicial para lo que sería su primer disco grabado en vivo dentro de una cárcel y su álbum más popular, “At Folsom Prison” (1968).

Compuesta por Cash durante sus días en la milicia, inspirado en la película “Inside The Walls Of Folsom Prison” que cuenta la historia de un guardia que lucha contra el maltrato hacia los reos, la canción fue censurada en las radios por la explicita frase que alude al asesinato: “Maté a un hombre en Reno, solo para verlo morir”.

Con un éxito instantáneo, “Folsom Prison Blues” se mantuvo en la posición número cuatro del ranking Billboard (1956) y vendió más de 200 mil copias, obteniendo la certificación de platino.

The Ballad Of Ira Hayes: el nativo avergonzado

Ira Hayes fue un nativo americano nacido en Arizona que interrumpió sus estudios para combatir por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, en 1942. Finalmente fue enviado a Iwo Jima, lugar que fue testigo de una de las batallas más hostiles en aquel periodo. El peso de ser diferente ante todos los hombres blancos del ejército tuvo un peso gigante para Hayes, quien tenía problemas con el alcohol.

Sin embargo, lo peor llegó cuando un grupo de soldados izó la bandera estadounidense en la cima de la isla, pensando que las tropas japonesas habían abandonado el lugar. El momento fue icónico, pero un alto mando ordenó a otro grupo (en el que se encontraba Ira) quitar la bandera y colocar otra en su lugar. Ese segundo momento fue capturado por el fotógrafo Joe Rozenthal y ocupó todas las portadas al día siguiente.

Hayes se sentía avergonzado de tomar el crédito por ese acontecimiento, ya que los primeros en izar la bandera no tuvieron ningún tipo de reconocimiento, mientras que el segundo grupo fue invitado, incluso, a la Casa Blanca. El alcoholismo se apoderó de él y terminó sus días borracho, entrando y saliendo de prisión.

La canción original es de Peter LaFarge, pero la interpretación de Johnny Cash hizo que se volviera un éxito.

Man In Black: el hombre de negro

Se volvió usual el sobrenombre de “hombre de negro” para Johnny Cash, quien siempre vestía de ese color.

“Visto así por el prisionero que hace tiempo pagó por su crimen, pero está ahí porque es una víctima de los tiempos. Visto de negro por el pobre y por el derrotado”. De esta manera, Cash expresa todo su apoyo a las personas que han sufrido y que la pasaban mal. Una faceta maldita que el artista no ocultaba y podía notarse desde sus primeros años, asistiendo a las prisiones de Estados Unidos, donde compartía con los reos, siempre comenzando con su típico “Hola, mi nombre es Johnny Cash” antes de cantar.

Ring Of Fire: El fuego de June Carter

La canción fue compuesta por la esposa de Cash, relatando el amor que sentía por él. Sin embargo, en un principio fue interpretada por la hermana menor de la familia Carter, Anita. No hubo ningún tipo de éxito en esta propuesta que pasó sin pena ni gloria, por lo que Johnny Cash decidió apropiarse de la pista y versionar a su manera la composición que había creado su mujer.

Según indicó el artista, en un sueño escuchó la melodía con acompañamientos de trompetas mexicanas y esto fue lo que utilizó para crear el recordado intro campirano que acompaña, durante casi tres minutos, la voz grave del cantante.

Actualmente, la canción acumula varias interpretaciones por parte de artistas como The Animals, Frank Zappa y Coldplay, entre otros.

Hurt: el adiós del rebelde

“¿En qué me he convertido?” es parte de las preguntas que incluye la letra de “Hurt”, una de las últimas canciones que lanzó el artista antes de su muerte en 2003. El relato es triste y reflexivo, evidenciando una etapa de redención por parte de Cash.

La canción, sin embargo, ya había sido un éxito en su versión original, compuesta e interpretada por Trent Reznor para el segundo disco de Nine Inch Nails. Si bien mantiene su aura de oscuridad, Cash sólo ocupó guitarra y voz para su cover.

El videoclip de la canción ayuda a demostrar esta idea de que el paso del tiempo es obligatorio para todos, incluso para una estrella musical. Esto, sumado a la voz deteriorada de Cash, se tradujo en una versión tan llamativa y emblemática como la original de Nine Inch Nails.

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