Vivian Gornick: “A la gente de mi edad le ha costado años reconocer que no va a pasar nada revolucionario de la noche a la mañana”

La escritora neoyorkina, quien estará dando una charla para Chile este martes 23 de noviembre, acaba de lanzar en castellano su libro Cuentas pendientes, que reúne ensayos de lectura. En una rueda de prensa en la que estuvo Culto habló de feminismo y literatura.



Es una de las autoras estadounidenses más respetadas del siglo XX, lo curioso es que sin escribir nunca una novela, el género más popular de la literatura. Lo suyo más bien ha sido la narrativa personal -lo autobiográfico-, que en inglés ha sido llamado memoir, y la crítica literaria, de hecho, en ese último campo de las más reconocidas de su país.

Vivian Gornick (86), escritora y activista neoyorkina, comenzó a ser traducida al castellano a contar del 2017, donde logró cierta repercusión en el habla hispana por Apegos feroces, publicada por la española editorial Sexto Piso. Hasta ese momento, era una especie de secreto bien guardado, pero con ese libro se puso en boga de los comentarios y las críticas hispanoparlantes. Además, su nombre ha ganado relevancia por ser una histórica activista del feminismo.

Gornick está de vuelta en este lado de la lengua con Cuentas pendientes, vía Sexto Piso que acaba de salir en España y está considerado su arribo a Chile para el otoño austral de 2022. En rigor, se trata de un libro de crítica literaria, ensayos de lectura, combinados con memorias personales. “Siempre me vi como una periodista personal, desde hace 40 años, desde ahí, supe que me utilizaba a mí misma para hablar de otras cosas, no al revés”, señala en una rueda de prensa a la que asistió Culto.

La autora se toma unos minutos para delimitar cómo funciona su obra, y qué la diferencia de las novelas. “En una novela hay personajes que interactúan y generan el drama que avanza. En una memoir solo te tienes a ti misma. Una memoria es una pieza de experiencia compartida, la diferencia con la novela es que el lector es de una memoir sabe que el narrador es el escritor.  El narrador hace un drama”.

Esto, señala, se vio influido por las luchas por los derechos sociales en los Estados Unidos, de las cuales formó parte. “En los 70 y 80, en el movimiento de liberación en el que formé parte, nos parecía normal dar testimonio. Es decir, contarle al mundo lo que era ser nosotros. Eso está reflejado en las memoir. Eso tiene que contarle al lector desinteresado, no a la familia”.

“¿Por qué se me publica tanto? ¡por el #MeToo!”

En su tiempo de juventud, Gornick fue una destacada feminista, y perteneció a las filas del feminismo radical. Hoy, con las canas del tiempo, su visión sobre la velocidad de los cambios se ha pausado. “Desde el 2017 creo que ha habido mucha ansiedad por el tema, lo cual está bien, pero sé que volveremos a ir para atrás, a las cosas como estaban, pero es así como el cambio social tiene lugar. A la gente de mi edad le ha costado muchos años reconocer que no va a pasar nada revolucionario de la noche a la mañana, que las cosas van a pasito, uno a uno”.

Por supuesto, le es inevitable establecer un puente entre el feminismo de su tiempo y el actual. “Veo una relación, sin duda. El movimiento #MeToo me sorprendió enormemente, y a casi todo el mundo que conozco. Estas mujeres jóvenes surgieron mucho más enfadas de lo que estábamos nosotras, algunas con una rabia revolucionaria, que les corten la cabeza, dicen básicamente.”

A renglón seguido añade: “Nosotras no éramos así, éramos una generación visionaria y cierto que estábamos enfadas y se nos acusaba de estar airadas, pero de hecho, lo que intentábamos era allanar el camino y descubrir qué significaba que fuésemos ciudadanos de segunda. Queríamos contarle al mundo que no éramos como nos describían”.

Incluso, reflexiona que ese impulso actual tuvo que ver con su auge en el mundo literario. “De repente, ¿por qué se me publica tanto? ¡por el #MeToo!, por el resurgimiento del feminismo en Europa y en Estados Unidos. Lo que decían las mujeres de Hollywood, luego las fábricas, los bares, las trabajadoras de oficina, toda mujer de repente levantó la voz y declaró esa rabia, porque no había cambiado casi nada. Lo que hemos logrado me parece un milagro”.

De todas formas, Gornick toma algo de distancia entre su generación y la actual. “En 2017 me sentí mareada, conocí a muchos hombres en el sector editorial que sufrieron mucho. La verdad es que se arruinaron vidas y obviamente tu veías que no eran inocentes pero tampoco querías que acabaran en la ruina, pero las mujeres de 2017 sí lo querían. Esto significa que para ellas había cambiado muy poco”.

Sobre este libro, Gornick estará dando una charla para Chile -vía telemática- este martes 23 de noviembre a contar de las 19.00 horas, en la Cátedra abierta en homenaje a Roberto Bolaño, que organiza la UDP.

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