El encanto de lo simple: Tres por Tres, Bob Saget y cómo una familia disfuncional conquistó el mundo

La sitcom sobre el singular núcleo que forman un padre viudo y sus hijas triunfó entre el público a punta de una batería de recursos sencillos que casi ninguna serie aplica en 2022, pero que remiten a una fórmula eficaz que hoy luce como saludable nostalgia. La muerte del actor que encarnó el patriarca de la historia impulsa a volver a mirar los altos y los bajos de la producción que lanzó a la fama a las gemelas Olsen y marcó uno de los peaks de popularidad de los 90.



En palabras del propio cerebro de la sitcom, ya en 2017 la serie se sentía anticuada. “No hay teléfonos celulares, ni computadoras, solo hay grandes hombreras y mullets hacia donde sea que mires”, expresaba el guionista Jeff Franklin hace cinco años, cuando Tres por tres (Full house) celebraba tres décadas desde su lanzamiento en la televisión de Estados Unidos.

La producción, emitida en Chile por Canal 13 y centrada en un viudo que queda al cuidado de sus tres hijas y forma una atípica familia con su cuñado (John Stamos) y su mejor amigo (Dave Coulier), se apresta a cumplir 35 años desde su estreno original en septiembre próximo.

Saldrán nuevos artículos sobre su importancia y la influencia de Danny Tanner, su protagonista, pero cualquier escrito estará teñido por la pérdida que sacudió a fanáticos y miembros del elenco este domingo: la muerte a los 65 años del actor y comediante Bob Saget, el patriarca del clan, en un hotel en Orlando por razones que aún están siendo investigadas.

El intérprete –además narrador de How I met your mother– fue una de las piezas clave del engranaje de Tres por tres, desde 1987 hasta 1995 y luego con apariciones puntuales en la continuación de la sitcom para Netflix, Fuller house (2016-2020).

Bob Saget . Foto: Jordan Strauss/Invision/AP, File

También, según cuenta la historia, su incorporación fue una de las más difíciles. Saget estaba comprometido profesionalmente con el programa The Morning Program en el instante que el creador definía a los nombres que protagonizarían su serie de comedia para la estación ABC. De hecho, el piloto fue grabado con John Posey en el rol de Danny Tanner y el realizador tuvo que batallar para que el cambio fuera aceptado luego de que el actor se liberó de sus obligaciones contractuales.

Jeff Franklin no pensaba en otro nombre para encarnar al padre de D.J. (Candace Cameron Bure), Stephanie (Jodie Sweetin) y Michelle (Mary-Kate y Ashley Olsen), el trío de blondas hermanas que posteriormente se harían conocidas mundialmente. “Pensaba que era adorable, divertido y perfecto como el hombre heterosexual de la serie”, expresó el showrunner de la producción.

A ojos de Josh Levs, periodista y autor de All in, un libro de 2015 que exploró la paternidad y la cultura del trabajo, el impacto del personaje trascendió las risas. “Danny Tanner era un padre televisivo cariñoso y afectuoso. Representaba algo importante, al igual que los dos tíos de la serie, Jesse y Joey. Demostraron que cuidar es varonil. Que los papás son igualmente capaces”, opinó en un artículo para la revista Time en 2016, donde también detalló que, según las conversaciones que entabló con el mismo Bob Saget, el intérprete estaba de acuerdo con su mirada. “Un gran padre es un padre cariñoso que pone a sus hijos en primer lugar. Esa es la fuerza. Esa es la fuerza masculina”.

En tiempos en que la figura del antihéroe, todavía clave en la televisión norteamericana, complejiza las relaciones filiales en la pantalla (Logan Roy de Succession puntúa fuerte como el padre más despiadado y tóxico de la ficción seriada), la representación que planteó Tres por tres tiene elementos que todavía merecen echarle un vistazo.

Como ocurre con buena parte de las sitcoms de las últimas décadas, el humor de la producción no ha envejecido particularmente bien –Fuller house tampoco aplicó una actualización muy importante y fue uno de los aspectos más criticados del revival desde su estreno– pero hay otros ingredientes donde sí asoman virtudes.

Por ejemplo, es probable que nunca más una serie encuentre en dos gemelas de meses de vida a las grandes estrellas de su elenco. Tres por tres acertó con algo que simplemente escapa las posibilidades de incluso el mejor de los procesos de casting.

Mary-Kate y Ashley crecieron a ojos de todo el mundo al encarnar a Michelle en las ocho temporadas, permitiendo que el público de la ficción fuera testigo del despliegue de chispa y encanto de dos talentos precoces que dominaron una era del medio. Hoy ambas están alejadas de la actuación, concentradas en sus compañías en el mundo de la moda y otros negocios, pero la dupla dejó su huella como la menor de la familia Tanner. Por ahora, sobre todo luego de la negativa de ambas a participar en Fuller house –y al final de esta–, es solo una fantasía que vuelvan a interpretar a su personaje. Quizá sea mejor así.

¿Pero por qué la sitcom sigue siendo venerada y motivando maratones en pleno siglo XXI? “En mi opinión, la serie se sostiene debido al talento y la química del elenco; a que las historias son divertidas, identificables y atemporales; y en un mundo que a menudo es oscuro y confuso, ver Tres por tres es una comida reconfortante y nostálgica que te hace reír y sentirte bien”, explicaba su creador en 2017 en una sentencia que, en plena pandemia, suena más actual que nunca.

Por razones difusas, Jeff Franklin abandonó la escritura de la producción después de la quinta temporada y vio con tristeza cómo su comedia tenía un final abrupto en 1995. Fuller house, enfocada en D.J. y la propia familia disfuncional que arma, no fue un gran fenómeno entre los especialistas, pero sí lo fue entre el público, que sobre todo al comienzo no se despegó del streaming para ver las nuevas experiencias diarias de los Tanner.

“Como Tres por tres, Fuller house obtuvo las mismas críticas horribles y también fue un gran éxito. Esto nunca ha sucedido en la historia de las sitcoms. Nuestro exitoso regreso abrió la puerta a todo tipo de reinicios y secuelas impulsadas por la nostalgia. De nada, o perdónenme”, cerró Franklin en el tributo a su criatura.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.