Enrique Lihn inédito: el artista sin concesiones

Foto: Luis Poirot

El 10 de julio se cumplen 30 años desde la muerte del multifacético creador chileno. Autor esencial de las letras latinoamericanas, se publicará Poesía reunida, la obra de teatro Diálogos de desaparecidos, que data de fines de los 70, y se reeditarán sus dos primeros títulos. Además, dan a conocer tres de sus cuadernos de viajes.


Cincinnati, Toronto, Nueva York, son algunas de las ciudades de Norteamérica apuntadas al comienzo de un cuaderno de Enrique Lihn fechado entre abril y mayo de 1981. En el ejemplar hay poemas, anotaciones de viajes, dibujos, fotografías y direcciones. “Tulipanes de color escarlata, brindando con sus copas/ por el sol que en ellas vierte/ la primavera fría de Toronto…”, escribe Enrique Lihn Carrasco, quien llegó a Canadá para asistir a un Festival Internacional de Poesía. Acompañado del poeta peruano Carlos Germán Belli, luego juntos viajaron a Nueva York, recorrieron el río Hudson y asistieron al MoMA.

“Escribía en unos cuadernos forrados en tela floreadas, los anything books”, recordaría años más tarde el autor chileno nacido en 1929 y fallecido el 10 de julio de 1988, con 58 años. El dueño de esos manuscritos, miembro de la generación literaria del 50, resume sus interés en esas páginas con una escritura que hace referencia al arte, al viaje, los animales y el amor. Por ejemplo, hay versos dedicados al pintor flamenco Anthony Van Dyck, folletos de exposiciones donde destaca una obra de John Constable, postales de Edward Hopper, como también una serie de poemas a Athinulis, el gato del poeta griego Rigas Kappatos. El felino, blanco y café, como protagonista de fotos ocupa varias páginas, donde aparece solo sentado en sillones de cuero. Igualmente hay versos inspirados en una mujer llamada Marta, “una belleza en su género”, anota.

Los tres cuadernos (dos de 1981 y el otro de 1986) fueron adquiridos por la Universidad Diego Portales, digitalizados y puestos en línea para la revisión gratuita del material en el sitio culturadigital.udp.cl. La editorial de la casa de estudios es la que ha rescatado la obra del autor nacional, publicando gran parte de su poesía desde el 2004. Ahora, en julio próximo, cuando se cumplan 30 años de la muerte de Lihn, llegará a librerías el volumen Poesía reunida, por Ediciones UDP, que agrupa seis títulos de su producción: La pieza oscura (1963), Poesía de paso (1966), La musiquilla de las pobres esferas (1969), El Paseo Ahumada (1983), La aparición de la Virgen (1987) y Diario de muerte (1989).

“Frecuentar su poesía es enfrentarse con una voz que lo cuestiona todo”, escribió Roberto Bolaño de Lihn. Entre las novedades ya disponibles está Album de toda especie de poemas, por Lumen, que Lihn preparó, con prólogo incluido, en enero de 1988. Una antología personal que salió al año siguiente de su muerte en España. En las próximas semanas además aparecerá un estuche que reúne los dos primeros libros de Lihn: Nada se escurre (1949) y Poemas de este tiempo y de otro (1955) por Ediciones U. de Valparaíso. El primero fue publicado cuando Lihn tenía 20 años, financiado por su amigo Alejandro Jodorowsky. El título, del que Lihn no haría gran referencia con los años, se imprimió en los talleres gráficos de la Casa Nacional del Niño.

Historias ocultas

En los últimos años, se han editado ocho libros de Lihn, entre ellos el inédito Una nota estridente (2005); el desconocido grupo de versos Poetas, voladores de luces (2017), Textos sobre arte (2008), su novela La orquesta de cristal (2013) y Cuentos reunidos (2017).

La única heredera de Lihn, su hija Andrea, cree que el interés por rescatar su obra se produce “porque fue un hombre sin concesiones y eso es muy atractivo, y además porque es un creador multifacético: poeta, narrador, dramaturgo, videasta, dibujante de cómics, performático, en fin, un creador a tiempo completo”.

Andrea Lihn (1960), quien aspira a crear una fundación para mantener vigente la obra de su padre, señala que gran parte de la producción artística del autor de Porque escribí se encuentra en la Fundación Paul Getty, en EEUU. “Está su epistolario completo, incluyendo las cartas con Roberto Bolaño. Están los infinitos cuadernos de clases, borradores, etc. También el material de audio que consta de unos 200 cassettes, que contienen diversos materiales, entrevistas, conferencias y clases. Sus 12 obras de teatro; diarios de viajes de niño, dibujos varios…”, señala Andrea Lihn, quien es actriz y ha participado en montajes de piezas teatrales escritas por su padre como Las gallinas (2007).

En vida Enrique Lihn montó obras como La Meka (1984), Niu York, cartas marcadas (1985) y La radio (1987). De su creación en las tablas, por primera vez se publicará una obra inédita, en julio próximo. Se llama Diálogos de desaparecidos y será impresa por el sello Overol. Compuesta por cuatro textos de fines de los 70, la pieza hace alusión a los detenidos y desaparecidos del régimen militar liderado por Pinochet.

“A mí me gusta mucho el teatro; hay mucha teatralidad en lo que escribo, el escritor es también un actor”, decía Lihn en una entrevista a mediados de los 80. “De joven participé más bien tímidamente de la vida teatral, con Jodorowsky, aunque me sentía disminuido porque él era un histrión”, añadía.

Una de las historias de Diálogos de desaparecidos tiene como protagonista a un “Desaparecido”, quien llega al confesionario de una iglesia. El personaje solo es visto por el cura. También hay una mujer cerca, pero solo el sacerdote puede verlo. “Soy un desaparecido, padre. Ella no sabe con quién está usted hablando”, dice el “Desaparecido”, quien después agrega: “No estoy aquí de ninguna manera. A usted le toca verme como quiera. Pero, en cualquier caso, usted podría hacer un gesto con la mano y tarjar mi nombre de la lista. Me llamo Juan Guillermo Alcalde”.

El editor de Overol, Andrés Florit, cuenta que los borradores están escritos a máquina y asemejan una obra no terminada. “Debido a su brevedad, es posible especular que la obra se encuentra incompleta o que el poeta la abandonó antes de concluirla, sabiendo que no tenía ninguna posibilidad de representarla en un escenario o de publicarla en esos años”.

Amigo de Nicanor Parra y figura tutelar para la poesía joven de los 70 y 80, escribió: “De más está decir que fracasé como estudiante en el Liceo Alemán y en otros colegios”. Lihn llegó a ser profesor de la U. de Chile, a pesar de no haber estudiado una carrera universitaria. Obtuvo becas como la Guggenheim y fue invitado a seminarios sobre literatura en EEUU.

“Triste, callado, viejo y pensativo”, anota Lihn en el cuaderno de 1986. “Soy un tránsfuga de la ley de excepción/ un mentiroso como la justicia de todos/ tiembla, férrea, una voz en el auricular…”, escribió, quien dos años después permaneció en cama escribiendo hasta antes de morir, debido a un cáncer, el domingo 10 de julio de 1988. “Estoy ahuyentando a los visitantes porque quiero trabajar”, apuntó sobre las visitas que querían verlo en calle Passy 061. En el departamento donde lo cuidaron “todas mis ex”, dijo en referencia a Adriana Valdés, Claudia Donoso y Guadalupe Santa Cruz. “Este es un lugar de romerías”, agregó. Pocas horas antes de partir, ese domingo, entró en un delirio en el que aparecía rodeado de espejos.

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