Javier Macaya: “Cambiar las reglas por conveniencia electoral de un sector supone algo muy poco serio”

Javier Macaya

El presidente de la UDI asegura que es un proyecto de ley que no va a “devolverle el prestigio a la democracia” y que un cambio así debe verlo la Convención Constitucional.


Después de que la reforma constitucional que restablece el voto obligatorio se aprobara ayer en la Cámara Baja con 107 votos a favor, 16 votos en contra y 23 abstenciones, el presidente de la UDI y diputado, Javier Macaya, justifica su voto en contra señalando que no se deben cambiar las reglas del juego en la mitad de un proceso electoral.

¿Por qué votó en contra del voto obligatorio?

Obligar a la gente por ley y cuando las sanciones no son creíbles, finalmente no va a mejorar ni a devolverle prestigio a la democracia, sobre todo si obligas a ir a votar a personas que no se inscribieron nunca en un padrón electoral y que tampoco tienen la voluntad de hacerlo. La democracia no se legitima a la fuerza, sino que a través de los partidos.

Con la poca confianza en los partidos y en las instituciones en general, ¿cómo se puede lograr que los partidos sean quienes atraigan a las personas a votar?

Ese es el gran desafío. Son los partidos los principales responsables de que la democracia funcione. Eso significa tener una política atractiva, volver a prestigiar la actividad política y fomentar la deliberación para llegar a acuerdos, ese sería el mayor incentivo para invitar a participar.

Ud. planteó que las sanciones consideradas en el proyecto eran poco creíbles, ¿por qué?

¿Te imaginas a los jueces de policía local pasando cinco millones de multas por no ir a votar? ¿O metiéndolos presos?

Ha dicho que está dispuesto a debatir esta idea más adelante, ¿por qué no ahora?

Me parece poco serio cambiar el sistema cuando faltan seis meses para la votación. Lo prudente es esperar y ver la evidencia respecto del resultado que ha tenido el voto voluntario, todavía no son muchas elecciones. Hay que considerar que, además, se nos viene a la vuelta de la esquina una elección con voto obligatorio, como es el plebiscito de salida, hay que ver cómo se comporta.

¿Qué riesgo cree que conlleva esta iniciativa?

Cuando tú miras hacia las democracias a las que Chile se quiere parecer, te encuentras que la mayoría de ellas tienen voto voluntario, como Alemania, Reino Unido, Estados Unidos. Creo que debemos intentar apuntar a aquellos países que tienen niveles de desarrollo mayores que el nuestro y democracias que funcionan con reglas del juego permanentes que no están siendo cambiadas al calor de una coyuntura electoral. Esto es como cambiar los impuestos todos los años, me parece que uno tiene que tener reglas del juego que vayan consolidando y sosteniendo la democracia.

Quienes defienden la medida argumentan que contribuye a resolver el problema de legitimidad y representatividad de tienen las fuerzas políticas...

Puede ser aún más ilegítimo forzar a una persona a participar en algo de lo que no se siente representado. Por eso la responsabilidad más grande es de los partidos políticos. Si el voto es obligatorio, los partidos pueden sentir la tranquilidad de que la gente va a ir igual a votar y no tienen que hacer el trabajo.

¿De qué manera cambiar el sistema de votación incidirá en el proceso electoral?

La participación con voto obligatorio puede ser diferente. Puede incentivar que vayan a votar personas de un grupo de adultos mayores que se sientan forzados por una multa, a lo mejor los jóvenes que son menos llanos a cumplir ciertas normas básicas no van y puede, eventualmente, favorecer a sectores más conservadores. Pero creo que cambiar las reglas por conveniencia electoral de un sector supone algo muy poco serio.

¿Esta es una materia que debería resolver la Convención Constitucional?

El voto voluntario es un tema constitucional, por lo tanto, se va a ver en la convención y me parece poco serio ad portas de una elección tan importante como es la presidencial a final de año estar generando este cambio en las reglas que tiene que ver la convención.

¿La oposición cuenta con que la obligatoriedad del voto les beneficiará?

Yo creo que nadie puede sacar esa cuenta hoy día. Yo puedo asumir que podría beneficiar a las ideas más conservadoras.

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