Regiones sin Senado: Aysén, Magallanes, Arica, Atacama y Los Ríos serían las más afectadas, según simulación del PS

Senado

Vista general de la sala del Senado. FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

La disputa por un Congreso de una o dos cámaras se torna cada vez más pareja dentro de la Convención. Particularmente, los socialistas acordaron asumir la defensa activa del Parlamento bicameral, introduciendo cambios de fondo y formales como, por ejemplo, reemplazar el nombre "Senado" por "Cámara Territorial". El convencional PS Pedro Muñoz encargó un estudio que coincide con otra simulación de RN y que revela que la representación de ciertas regiones caería con un modelo unicameral.


En estos momentos no hay votos suficientes para aprobar ninguna forma de Congreso en la futura Carta Fundamental.

Esa es una de las lecturas que comparten distintos convencionales tras las primeras mediciones de fuerzas entre quienes abogan por un Parlamento unicameral (solo integrado por diputados) y uno bicameral (con Senado y Cámara de Diputados).

Si bien los partidarios de la bicameralidad -convencionales más ligados a la ex Concertación y la derecha- están conscientes de que la defensa del Senado es la tarea más impopular, hay una arista sensible que afloró en el debate: el efecto perjudicial para las regiones.

Al eliminar la Cámara Alta existe un alto riesgo de que algunos territorios, particularmente de zonas extremas o que poseen menos población, pierdan el peso legislativo del que gozan hoy en el Senado, ya que matemáticamente se hace complejo compensarlas en un Parlamento unicameral.

De hecho, las primeras simulaciones que han sido encargadas muestran que regiones apartadas como Magallanes, Aysén, Arica y Atacama, y otras con menor cantidad de habitantes, como Los Ríos, serían las primeras afectadas. También perderían el peso que hoy tienen en el Senado zonas como Tarapacá, Antofagasta y Ñuble, pero en menor medida, por tener una mayor tasa poblacional.

Según una simulación encargada por el convencional PS Pedro Muñoz, quien es integrante de la Comisión de Sistema Político, donde se ha discutido este tema, Aysén es la región que más retrocedería, al quedar con cuatro legisladores (en vez de los tres diputados y dos senadores que hoy tiene). Por su parte, Magallanes, Arica, Atacama y Los Ríos (zona a la que representa Muñoz) quedarían solo con cinco congresistas cada una, en un eventual Congreso unicameral.

Si bien, en algunos casos, los cinco escaños es igual a la suma de tres diputados y dos senadores, que hoy tiene por ejemplo la circunscripción electoral magallánica, de ningún modo se acerca al peso proporcional que tiene esa región en el Senado.

Los dos senadores de Magallanes equivalen a un 4% dentro una Cámara Alta con 50 integrantes. En cambio, cinco congresistas en un modelo unicameral es un 2,4% dentro de un total de 205 legisladores (según la propuesta que se aprobó en la Comisión de Sistema Político).

Actuando en conjunto, las seis regiones extremas (desde Arica a Atacama y desde Aysén a Magallanes) se notan mucho más, ya que pesan un 26% del Senado. En un modelo unicameral, según la simulación del PS, serían solo un 15%.

PS sale en defensa

Dada la pugna pareja que se ha dado en las votaciones por este tema, los distintos colectivos han comenzado a fijar posturas. Uno de los últimos en definirse fueron los convencionales del PS, que en una reunión realizada en enero pasado acordaron asumir una defensa dados los efectos no deseados que podría tener la idea de la unicameralidad.

Los senadores socialistas Carlos Montes, futuro ministro de Vivienda de Gabriel Boric, y Álvaro Elizalde, presidente de la colectividad, fueron los primeros en fijar posturas para iniciar una estrategia de defensa del Senado.

No obstante, en el PS señalan que la idea no es hacer una defensa para mantener el Senado tal como está. De hecho, están evaluando proponer modificaciones de fondo respecto de su composición y también de forma, por ejemplo, reemplazar el concepto “Senado” por “Cámara Territorial”, para enfatizar el carácter regionalista que debiese tener.

A ello se suma la postura que han tomado públicamente, especialmente en redes sociales, en columnas de opinión y debates, académicos y profesionales socialistas, como la politóloga Javiera Arce y el abogado Gabriel Osorio.

Sin embargo, el escenario es sumamente incierto. Una muestra de ello fue la votación que se dio en la Comisión de Sistema Político de la Convención Constitucional, donde la iniciativa popular, que llegó a reunir más de 27 mil firmas y que promovía un Poder Legislativo bicameral (es decir, manteniendo el Senado y la Cámara de Diputadas y Diputados), fue rechazada por 12 a favor y 13 en contra.

Hace dos semanas, esa misma tendencia ya se había dado, pero con una moción en el sentido contrario sobre el Congreso unicameral, que se aprobó por 13 votos a favor, 10 en contra y dos abstenciones.

Si bien se trata solo de discusiones preliminares, ya que la palabra final es del pleno de la Convención, una mayoría tan frágil ya pronostica que las ideas de un Congreso unicameral (sin el Senado) o bicameral (con senadores y diputados) no tendrán los 2/3 de convencionales, cualquiera sea la que concite más votos, para ser incorporadas en el texto que se someterá a plebiscito.

Cómo sería la Cámara única

Aunque la iniciativa constituyente, elaborada por la convencional feminista Alondra Carrillo, con apoyo de PC y el Frente Amplio, solo define marcos generales (un mínimo de 205 legisladores elegidos por tres criterios: uno poblacional, uno territorial y de representación indígena), el informe elaborado por el gabinete de Muñoz precisó, además, algunos supuestos para proyectar cómo sería la representación por regiones.

En base al criterio territorial se asignó una cuota pareja de tres cupos por cada región, lo que arroja un número de 48 diputados “territoriales” (tratando de llegar a un cifra cercana a la cantidad de 50 escaños que hoy tiene el Senado).

Luego se basó en la actual distribución de cupos por distritos que tiene la Cámara y estimó una cuota de 22 escaños indígenas, en base al 11% de representación que hoy tienen los pueblos originarios en la Convención.

El resultado arrojó que las regiones Metropolitana (con 58 diputados), de Valparaíso (18) y Biobío (14), con mayor densidad poblacional, son las que más pesarían en el Congreso unicameral.

“El Congreso unicameral que se propone desde Movimientos Sociales no se muestra eficaz para enfrentar el proceso de descentralización, que demanda mayor igualdad de poder entre las regiones. Condición que sí satisface una segunda Cámara con igualdad de asientos para cada región”, señala el informe, que fue elaborado con asesoría de académicos externos y también profesionales del PS.

Este informe se suma a otro que realizó el Instituto Libertad, ligado a RN, a requerimiento del convencional Cristián Monckeberg. Esa simulación, que se elaboró solo en base a la tasa poblacional de cada región, arrojó que la Región Metropolitana podría llegar a acumular 83 diputados.

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