Desafíos que plantea el Simce
La semana el entonces ministro de Educación y el secretario ejecutivo de la Agencia de Calidad en la Educación dieron a conocer los resultados de la aplicación del Simce 2025 en los niveles de 4° y 8° básicos, y II medio, en Matemática y Lectura. Una entrega que por tercer año consecutivo se realiza al comenzar el año escolar, lo que resulta oportuno para evaluar adecuadamente los procesos educativos y disponer los cambios y ajustes necesarios -en el caso de retrocesos o avances en un nivel inferior al programado- en los distintos establecimientos educacionales. Y también para que los padres y apoderados conozcan los desarrollos educacionales alcanzados por los estudiantes.
Las autoridades del pasado gobierno celebraron que se “hayan consolidado mejores resultados en aprendizaje y en protección de trayectorias educativas” y se observara una recuperación en los últimos años tras la caída del 2022 consecuencia de la pandemia. Un hecho que no se puede desconocer en relación a los puntajes promedio, especialmente en 4 básico que alcanzaron niveles prepandemia, o en II medio, cuyos puntajes promedio han subido en las últimas tres mediciones. Pero pese a ello, en el análisis hay también situaciones preocupantes a las que hay que prestar atención, si se miran en el tiempo.
Dentro de estas consideraciones, los puntajes promedio en algunos casos muestran derechamente un estancamiento, particularmente en II medio, donde los niveles alcanzados aun cuando están en rangos de prepandemia no superan los puntajes en Matemática y Lectura de los años 2013 y 2012 respectivamente. En el caso de 8° básico, en tanto, muestran un descenso marginal en el nivel de sus puntajes en esas dos materias respecto de 2019.
También resulta preocupante que ciertas brechas por sexo se mantengan en el tiempo como los 15 puntos en Matemática de 4° básico, muy lejos de la diferencia inexistente en 2015 o la existente de 12 puntos en lectura de 8° básico, pero que en este caso favorece a las mujeres. Ello hace necesario identificar de manera más acertada los factores que inciden en ese fenómeno, más allá del impacto de la pandemia y el hecho que las labores de cuidado recayeron entonces muchas veces en las niñas, quienes vieron postergada su educación.
Pero es en la distribución del rendimiento de los estudiantes según estándares de aprendizaje donde hay un escenario aún más desafiante ya que los datos siguen mostrando un porcentaje importante de estudiantes en nivel insuficiente, destacando el 41,9% en Matemática y el 42,3% en Lectura en 8° básico y el 47,9% y 48% respectivamente en II medio. Esta situación, más allá del comportamiento de la tendencia en el periodo post pandemia, es la que debe levantar las alarmas en cuanto a la efectividad de lo que se está haciendo y dónde se están concentrando los esfuerzos y los recursos.
En un sistema educacional con esos resultados, se compromete el proceso de aprendizaje en su conjunto, arrastrando carencias de un nivel a otro e imponiendo desafíos adicionales a los docentes. Ello hace necesario introducir cambios, particularmente en lo que refiere a la formación lectora de los primeros años, que condiciona otros aprendizajes, pero también en la forma cómo se están entregando los contenidos en los cursos superiores y evaluar si los avances en aula y acompañamiento pedagógico que destaca el informe son lo suficientemente adecuados. Un desafío que deben abordar las nuevas autoridades.
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