Cartas al Director

Contribuciones

SEÑOR DIRECTOR:

Con profunda emoción escribo para agradecer una vez más al querido Servicio de Impuestos Internos y a sus inagotables contribuciones. ¡Qué placer indescriptible es trabajar toda la vida para pagar la cuota trimestral de una propiedad que ya pagué con creces!

Me reconforta saber que, aunque mis ingresos no suben, el valor fiscal de mi casa —esa que tiene filtraciones y requiere permanente mantención— aumenta mágicamente cada año según sus gurús, obligándome a financiar con cada vez más entusiasmo al tesoro público. Las contribuciones son un impuesto perfecto al patrimonio: si no pago, me quitan la casa y si pago, no me alcanza para mantenerla. ¡brillante equilibrio contable!

Admiro la equidad del sistema, donde un jubilado con una pensión básica debe tributar lo mismo (o más) que una gran empresa, demostrando que la “justicia social” se mide en metros cuadrados y no en liquidez.

Espero ansioso la tasación fiscal 2027. Quizás, si le hago mantención a mi casa, el Estado decida que mi hogar es un palacio y me permita pagar el doble de contribuciones, asegurando que nunca me sienta demasiado seguro en “mi propio” hogar.

Alejandro Sepúlveda Martin

Arquitecto

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