Por Nicole IporreInvestigador chileno simuló un terremoto 6.7 en la Falla de San Ramón: esto fue lo que pasó
Una simulación de un sismo en la Falla de San Ramón reveló cómo responderían los edificios construidos en esta zona. La investigación, de un académico de la UAndes, aporta una arista en el debate sobre urbanización en el sector.

De norte a sur, bordea el frente de la cordillera de Santiago y cruza las comunas de Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto. Así es la Falla de San Ramón, una estructura geológica que genera preocupación hace años por los riesgos que podría correr la zona, en caso de un sismo de gran intensidad.
En la comunidad científica no hay consenso sobre las probabilidades de cuándo podría pasar. Tampoco sobre la ubicación exacta en el mapa. Pero se han realizado —y continúan haciéndose— investigaciones que aportan más hipótesis y discusiones al debate.
Uno de los más recientes, a cargo del académico e ingeniero civil estructural de la Universidad de los Andes, José Antonio Abell, analizó otra arista: qué podría pasar en la zona, en caso de que efectivamente se activara la falla.
Con metodologías avanzadas, basadas en computación de alto desempeño e inteligencia artificial, el investigador simuló un sismo de 6.7 en esta zona de Santiago, que ya está siendo urbanizada. Y esto fue lo que sucedió.

Qué pasaría con un sismo intenso en la Falla de San Ramón
“Lo que tiene la Falla de San Ramón en particular es que no tenemos datos. En la historia reciente, no tenemos un registro de que haya ocurrido un sismo, por lo que no tenemos los datos que necesitamos para diseñar”, comienza a explicar el académico Abell a La Tercera.
Uno de los puntos neurálgicos de la Falla de San Ramón es el debate sobre la urbanización del lugar. Y es que hay quienes han solicitado que no se permita seguir edificando sobre la zona donde está establecida esta estructura geológica.
Es por esto que el también doctor en ingeniería civil decidió simular un sismo de 6.7, para ver qué pasaría específicamente con edificios que están construidos sobre la falla y así poder anticiparse a las medidas de prevención que pueden tomarse.
Para ello, Abell construyó un supercomputador en la UAndes para poder hacer simulaciones del movimiento de los sismos en la ciudad.

“Una vez simulado el evento, pudimos ver qué estructuras eran las más sensibles a los movimientos y encontramos que eran los edificios de altura intermedia”, explica el especialista.
Se trata de edificios de aproximadamente 10 pisos. Estas estructuras fueron sometidas a un sismo simulado de 6.7 en la Falla de San Ramón y sorpresivamente “encontramos buen desempeño: estructuras que no colapsan, con daño bien limitado”.
Pese a que se estima que un sismo en la falla podría ser de gran intensidad, también se cree que la duración sería más corta, factores que compensarían el riesgo y consecuencias sobre las viviendas ubicadas en la falla.
Estos resultados también convencieron al ingeniero que “desde el punto de vista del colapso, estamos protegidos por la norma sísmica chilena. Toda estructura que esté de acuerdo a los códigos de diseño chilenos estaría protegida”.
Es decir, es probable que los edificios construidos sobre la falla —y que se hayan construido según la norma sísmica de Chile— aguanten bien un sismo intenso. “Si es que ocurre un terremoto, habría que hacer más reparaciones, probablemente desocupar edificios por un tiempo, algo similar a lo que pasó en el 2010”.

¿Debería prohibirse la urbanización en la Falla de San Ramón?
El estudio muestra que “podemos diseñar para estos eventos. Tenemos técnicas para anticiparnos a lo que va a suceder. Entonces ir por la línea de prohibir la edificación, yo creo que no va por ahí. Pero sí hay que hacer algunas modificaciones prudenciales a la norma que están a la orden del día”.
Según explica Abell a La Tercera, distintos investigadores del área coinciden en los beneficios de hacer una microzonificación en la zona de San Ramón e incluso en otros sectores potenciales.
Una microzonificación es un estudio técnico que divide la ciudad en zonas pequeñas que tienen características específicas. Así se entiende mejor cómo se comportaría cada lugar frente a riesgos como los sismos.
En otras palabras, no todo el suelo en Santiago se comporta igual, incluso si están a pocas cuadras de distancia, y la microzonificación puede identificar estas diferencias.
“Lo que tiene San Ramón es que es una falla superficial. Eso la hace bien distinta a las fallas de subducción típicas, y las normas están hechas para ese otro tipo de terremoto. Entonces lo que se puede hacer ahí es una zona especial para el sector Oriente de Santiago”.
Hay otros lugares en el mundo que también tienen fallas superficiales como la de San Ramón y que aún así son urbanizadas. Lo importante, dice el académico, es regular la norma “para que considere que en esa zona potencialmente podrían haber movimientos más fuertes, pero que uno anticipa”.
Actualmente, Chile está dividido en tres zonas sísmicas que van desde mayor intensidad en la costa hasta menor intensidad cerca de la cordillera. Donde está la falla, la norma anticipa intensidades más bajas porque no toma en cuenta su tipo de subducción. Esto es lo que habría que modificar.
“Es una discusión técnica potente que hay que tener, y hay muchos puntos de vista que considerar para hacerlo de forma razonable”, añade.
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