Por Alexis Paiva Mack4 claves para crear un hábito y cumplir tus objetivos personales
El académico de la Facultad de Psicología UDD, Francisco Ceric, comparte una serie de recomendaciones para la formación de hábitos y su mantención en el tiempo. Pueden aplicarse en ámbitos como hacer actividad física o adoptar una rutina de estudio, por mencionar algunos ejemplos.

Cumplir una rutina de ejercicios a lo largo de la semana. Seguir una dieta saludable. Regular la cantidad de horas de sueño para no estar cansado al día siguiente. Mejorar en un instrumento musical u otra actividad que te genere satisfacción.
Para cumplir con nuestros objetivos personales, la creación de hábitos es fundamental.
La formación de hábitos es el proceso por el cual los comportamientos se vuelven automáticos, según describe un artículo del medio especializado Psychology Today.
Si bien, pueden establecerse sin que la persona tenga esa intención, también pueden crearse o eliminarse deliberadamente.
El académico de la Facultad de Psicología UDD, Francisco Ceric, quien es director del Doctorado en Ciencias del Desarrollo y Psicopatología (DCDP) y del Laboratorio de Neurociencia Afectiva (LaNa), explica a La Tercera que, al adoptar un hábito, hay una serie de cambios que se producen en el cuerpo y el cerebro.
“Básicamente, se preparan para una situación específica. Y esa preparación tiene que ver con los horarios y con ciertas rutinas, lo que llamamos ciclos circadianos. Estos ciclos van dejando horarios fijos en nuestro cerebro, y con esto el cuerpo nos va a preparar para eventos concretos”.
Es por esto, por ejemplo, que en unos momentos del día solemos tener más hambre, energía o sueño.
Seguramente, en más de una oportunidad te has propuesto generar un hábito, para luego desecharlo a medida que pasan los días o semanas.
Factores como no mantener regularidad en los horarios o esperar resultados contundentes en poco tiempo pueden complejizar ese proceso y generar frustración, al sentir que las expectativas no se cumplen.
Sin embargo, existen una serie de estrategias que pueden ayudar a formar hábitos.
Ceric comparte algunas recomendaciones.

1. Mantener orden y regularidad en los horarios
Lo primero que hay que considerar para la creación de un nuevo hábito es mantener orden y regularidad en los horarios, dice el psicólogo.
Para ello, es clave identificar los momentos del día más adecuados para realizar actividades específicas.
“Quizás en alimentación y en sueño se siente de manera más evidente, pero por ejemplo, hay ciertas horas del día en donde tenemos más energía. Ahí se puede estar más activo para hacer deporte y, con el tiempo, el cuerpo puede comenzar a acostumbrarse a que esa es la instancia en la que gasta energía”.
Lo mismo aplica, por ejemplo, para tareas como estudiar o practicar un instrumento musical. Es más probable que se puedan incorporar como hábitos al realizarlas en momentos de la jornada más tranquilos y en los que se tenga mayor atención.
“Es importante que uno vaya reconociendo su ciclo, porque hay horas en las que se está más atento, concentrado o la memoria funciona mejor. Tenemos que entender nuestros ciclos internos y eso tratar de adaptarlo a una regularidad”, afirma el académico de la Universidad del Desarrollo (UDD).

2. Fijar metas realistas en periodos determinados
Muchas veces, el entusiasmo puede llevar a que queramos cumplir con una amplia cantidad de objetivos de la manera más rápida posible. No obstante, llevar eso a la práctica puede ser más complejo.
“Hay que dosificar. Puedes fijar una cantidad de horas al día para una actividad, pero es clave hacerlo con metas”, dice Ceric.
Por ejemplo, si estás aprendiendo piano y quieres tocar el solo de una canción que requiere habilidades más avanzadas, exigirte interpretarlo completo en una semana puede generar frustración y llevar a que finalmente dejes el instrumento.
En ese caso, puedes fijarte metas como perfeccionar las distintas partes en respectivos periodos determinados, para así avanzar hacia el objetivo final.
Durante el proceso, sugiere Ceric, también es importante recordar que “las metas no son solamente para el cumplimiento de un intervalo de tiempo, sino que también tienen que ver con una de las cosas por la cual uno tiene hábitos, que es sentirse mejor”.

3. Vincular la actividad a una ya incorporada en tu rutina
Si ya tienes un hábito incorporado a tu rutina, puedes anclarlo a la actividad que deseas convertir en un hábito.
Por ejemplo, si sientes que después de hacer ejercicio aumenta tu capacidad de concentración, puedes aprovechar ese impulso para estudiar o leer un libro de tu interés.
“Un hábito puede beneficiar a otro. Y por eso también es esencial planificarlos en conjunto”, comenta Ceric.

4. Hacer el proceso en compañía
El académico de la UDD afirma que hacer actividades con otras personas puede contribuir tanto a nuestro bienestar como a avanzar en las metas que tenemos en mente.
“Por ejemplo, en el envejecimiento, en las personas mayores, uno de los factores protectores para la sintomatología depresiva es que se mantengan haciendo actividades sociales, como asistir a un club. Estar con otros también tiene una recompensa muy importante, que es ser parte de un grupo”.
Este punto puede aplicarse en el proceso de incorporación de un hábito a través de acciones como, por ejemplo, organizarte con tus amigos para hacer ejercicio o estudiar.
“En el fondo, dentro de lo que se pueda, que también involucre compartir con otros”.
Bajo esta línea, Ceric sentencia: “Los hábitos saludables no solo son buenos para la salud física, sino que también para la mental. Los humanos somos animales muy rutinarios. La rutina nos mantiene y, a veces, nos protege frente a situaciones que son más adversas”.
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