Por Alexis Paiva Mack4 errores comunes en las entrevistas de trabajo y qué hacer en su lugar, según una especialista
La directora del Magíster en Desarrollo de Habilidades Directivas de la UAI, Claudia García, comenta una serie de errores comunes y comparte sus recomendaciones para evitarlos.

Asistir a una entrevista para conseguir un nuevo trabajo puede ser un momento estresante, en el que pueden surgir múltiples dudas previas sobre cómo interactuar con el reclutador y responder a sus preguntas.
Sin embargo, para tener un desempeño óptimo, no se trata de contar con una pauta estricta sobre qué decir, sino que más bien, de comunicar qué es lo que puedes aportar y argumentar por qué eres un buen candidato para el puesto en cuestión.
La directora del Magíster en Desarrollo de Habilidades Directivas de la UAI, Claudia García, cuenta con una amplia experiencia en gestión de personas, tanto en empresas multinacionales como en organizaciones sin fines de lucro.
En conversación con La Tercera, la psicóloga organizacional comenta cuatro errores comunes en las entrevistas de trabajo y comparte sus recomendaciones para evitarlos.

1. Llegar tarde
Llegar con retraso a una entrevista de trabajo sin justificar motivos de fuerza mayor puede generar dudas sobre el nivel de compromiso y responsabilidad.
García afirma que llegar demasiado antes es más recomendable que llegar tarde, porque en el primer escenario, puedes hacer tiempo en el entorno cercano.
“No hay por qué ir a la recepción de donde tienes la entrevista una hora antes de la citación. Por ejemplo, si la entrevista es a las 16:00, se debería estar ahí al menos 10 o cinco minutos antes”.
Para evitar potenciales retrasos, la experta sugiere planificar la llegada con anticipación.
“Y por último, si llegas demasiado antes, puedes esperar en un café o lugar cercano, más que correr el riesgo de llegar atrasado o muy justo”.
2. No prepararse
La académica de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) dice que uno de los errores más comunes es no llegar preparado a la entrevista, en el sentido de no haber investigado respecto a la empresa o al puesto al que se está postulando.
“Aquello puede generar la impresión de que no se está muy interesado o no se es muy proactivo, por decirlo de una manera”, afirma García.
“La recomendación ahí es al menos revisar la página web, para entender el propósito y la visión de la empresa, las líneas de negocio o la cultura de la organización. Ese tipo de elementos pueden dar una idea”.
La especialista precisa que no es necesario conocer todo sobre la empresa u organización. Más bien, se trata de comprender, de manera general, qué es lo que hace y en qué se desempeña el rol para el que se postula.
También es relevante, dice García, estar preparado para responder sobre las expectativas de renta.
Si bien, hay ocasiones en las que se consulta dicho punto cuando se envía una solicitud de postulación, hay casos en los que la pregunta surge durante la entrevista con el reclutador.
“De alguna forma, se tiene que llegar sabiendo cómo responder. Algunos factores que se pueden considerar son la propia experiencia y el sueldo que se tuvo o se tiene actualmente. Hay estudios salariales que publican distintas consultoras que pueden entregar referencias”.
“Durante la entrevista, es probable que el reclutador también pregunte sobre tus logros, historias de éxito, y tal vez de algún fracaso. Puedes revisar tu currículum antes de la entrevista para evaluar ejemplos. Acá, la recomendación es prepararse y buscar ejemplos bien concretos”.
El siguiente punto está relacionado directamente con esto último.

3. Dar respuestas vagas y generalizaciones
Una de las recomendaciones principales de García es entregar respuestas concretas durante la entrevista, más que esbozar respuestas generales o que entreguen escaso contenido.
A modo de ejemplo, si el reclutador pregunta cuál es tu principal fortaleza, y respondes que eres proactivo, en vez de quedarte únicamente en ese adjetivo podrías decir: “Generalmente me preparo antes de las reuniones y propongo ideas además de las que me piden”.
“Se trata de salir de la generalización, porque finalmente lo específico es lo que le va a dar al entrevistador la idea de si simplemente estás dando una opinión general o si tienes ejemplos concretos de que tienes una determinada habilidad o competencia”.
4. No ser uno mismo
García destaca la importancia de decir la verdad y ser genuino.
“Todos cometemos errores en los lugares de trabajo, el tema es cómo los afrontamos, qué hicimos y qué aprendimos. Si yo digo que ‘nunca me equivoco’ es poco creíble. No necesariamente porque cuentes una debilidad, una oportunidad de mejora o un error, te estás ‘sacrificando’ en una entrevista, sino que es un acto de honestidad”.
Sin embargo, dice la experta, es sugerible entregar el contexto en el que ocurrió el error, cuál fue la manera en que se abordó y cuál fue el aprendizaje de esa experiencia.
“No es solamente decir qué fue lo que hice mal o cuál es la oportunidad de mejora, sino que también mostrar que me doy cuenta y que puedo desplegar ciertas estrategias para resolver”.
Es usual que en redes sociales o foros de conversación en línea se ofrezcan “recetas” o “respuestas correctas” preestablecidas para responder, por ejemplo, a evaluaciones psicológicas relacionadas a lo laboral.
No obstante, dice García, seguir esas directrices también es un error, ya que las evaluaciones varían en relación a lo que busca cada empresa u organización.
“Es importante ser uno mismo, porque tal vez, si no te muestras como eres, quizás no te seleccionen, y a lo mejor sí tenías el perfil que buscaban”.
Al ser consultada sobre cómo controlar el estrés previo a una entrevista de trabajo, la experta enfatiza: “Prepararse ayuda mucho a llegar con menos ansiedad. También existen ciertas estrategias de manejo de ansiedad, como por ejemplo, tomarse unos minutos para hacer un ejercicio de respiración u otro que te permita, desde el nivel más físico, sentirte un poco más tranquilo antes de llegar”.
“Junto con ello, es fundamental saber que si finalmente no quedas, no es porque necesariamente hayas dado una mala entrevista, porque uno no sabe qué estaba buscando la empresa. En ocasiones, no es solo la persona más calificada para el puesto, sino que quien podría encajar mejor con la cultura o la jefatura de la empresa u organización”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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