Los contrastes de las giras internacionales de Kast
Mientras en sus viajes por la región ha buscado enfatizar la integración y el combate al crimen organizado, con enorme sentido pragmático, en su gira por Europa privilegió contenidos más ideológicos e incluso concretó un encuentro con el polémico líder de Hungría, lo cual causó perplejidad porque se aparta de la línea más moderada que ha buscado proyectar en su futuro gobierno.
En su condición de Presidente electo, José Antonio Kast ha realizado una serie de viajes al exterior, donde ha aprovechado la oportunidad para reunirse con varios mandatarios y abordar una serie de materias que para su gobierno serán muy relevantes, especialmente en el ámbito de la seguridad. Así, su primer destino fue Buenos Aires, donde sostuvo un encuentro con el Presidente Javier Milei; también se ha reunido con el jefe de Estado de Perú -donde la intención de Kast de abrir un corredor humanitario para que los migrantes ilegales puedan retornar a sus países no encontró acogida en Lima-, así como con el de Ecuador, y recientemente lo hizo con Nayib Bukele, el Presidente de El Salvador, sobre todo para conocer más profundamente las políticas que dicho país ha emprendido para contener las pandillas y el crimen organizado, insistiendo en que la idea no es copiar modelos, sino aprender de las experiencias.
En su reciente participación en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026 de la CAF, en Panamá, Kast sostuvo un encuentro con el Presidente de Brasil, Lula da Silva, recalcando la importancia de que, pese a las miradas distintas, se pueda construir una cooperación real. En su discurso ante la CAF, hizo hincapié en que el crimen organizado ya no es un problema local; es una amenaza regional, lo cual exige “una cooperación duradera, efectiva y sin complejos, con inteligencia compartida, con control fronterizo real”, insistiendo en la importancia de la unidad en el continente, pues “ningún país se salva solo. En un mundo cada vez más competitivo y más duro, la fragmentación nos debilita, la coordinación nos fortalece”.
Pese a los cuestionamientos que generó en algunos sectores la visita a Bukele, los planteamientos que el Presidente electo ha formulado en su gira por la región son consistentes con la agenda de seguridad que impulsó a lo largo de la campaña, y el hecho de que se busque una cooperación regional es una señal interesante en política exterior. Se trata de una aproximación con mucho pragmatismo, coherente por lo demás con el planteamiento del futuro Mandatario en orden a privilegiar las medidas que el país requiere con urgencia, dejando en un segundo plano las agendas de carácter más ideológico o valórico.
Es por ello que llamó la atención el tono de la gira que esta semana llevó a cabo en Europa, donde emergieron con especial intensidad los postulados más ideológicos del Presidente electo, lo que a su vez se vio reflejado en algunos de los encuentros que sostuvo con líderes políticos. Participó de hecho en la VII Cumbre Trasatlántica -de marcado perfil conservador-, que tuvo lugar en la sede del Parlamento Europeo, donde Kast compartió tribuna entre otros con el español Santiago Abascal, líder de Vox. En su alocución, Kast alertó sobre la paradoja de que mientras más se habla de derechos, más se restringe la libertad, agregando que la sociedad experimenta los frutos de un cultura dominada por los “ismos”, como el ambientalismo extremo, el animalismo radical o el feminismo ideológico. En ese orden de cosas, mencionó los intentos de negar los espacios de libertad de expresión, haciendo una reivindicación de la libertad de expresión y del rol de los medios, como también de la libertad de reunión y de culto. Habló de que no solo se debe librar una batalla cultural, sino también política y moral.
Desde luego, es perfectamente válido que el Presidente electo sostenga estas convicciones, pero dado que planteó con tanto énfasis librar una batalla cultural y política, no es claro cómo ello empalmará con los lineamientos que el propio Kast ha trazado para su gobierno, y que no privilegian una agenda valórica. Pero al margen de eso, cabe preguntarse si para efectos de reafirmar una serie de convicciones -que Kast nunca ha ocultado- era útil o necesario asistir a un foro de tan marcado perfil ideológico, lo que naturalmente ha generado perplejidad, más allá de que algunos sectores afines lo aplaudan por ello.
Pero ciertamente el mayor desconcierto lo produce el hecho de que se haya reunido con el Presidente de Hungría, Viktor Orbán, cuyo gobierno ha sido objeto de fuertes cuestionamientos por sus políticas contrarias a las minorías y por haber impulsado una serie de medidas que han resentido duramente la libertad de expresión y el derecho a reunión, aspectos que van en contra de los idearios que Kast reivindicó ante el Parlamento Europeo. El hecho de que se quiera conocer de primera mano las políticas de Orbán destinadas a blindar la frontera húngara, y que existan afinidades ideológicas entre ambos líderes, no tendrían por qué traducirse en gestos de cercanía con un gobierno que ha tenido derivas autoritarias.
Por lo demás, la reunión con Orbán contrasta con el encuentro que Kast sostuvo con la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, quien si bien proviene de una derecha considerada “dura”, su gestión se ha caracterizado por una mirada europeísta, contraria a la invasión Rusa a Ucrania y con políticas migratorias que si bien no han estado exentas de críticas y tensiones, han logrado reducir la inmigración ilegal. El pragmatismo ha sido uno de los sellos más característicos de Meloni, lo que de algún modo es el estilo que Kast también pretende proyectar.
El Presidente electo ha buscado transmitir la idea de que su gobierno apuntará a una cierta moderación, buscando atenuar la presencia de sectores extremos y orientar la gestión a las urgencias que enfrenta el país. Su gira en la región fue coherente con ello, pero en cambio su viaje a Europa sugirió una visión diferente, mucho más ideológica. En su condición de candidato probablemente el escrutinio ciudadano sobre sus giras y contactos internacionales era menos intenso, pero ahora, en su calidad de futuro Presidente, Kast debe ser consciente de que cada uno de sus pasos -ya sea en el ámbito interno y externo- va a ser escrutado con detención, porque naturalmente existe un genuino interés en saber qué tipo de orientación pretende darle a su gobierno.
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