Andrés Gómez: “Pato Rodríguez fue mi segundo padre”

El ecuatoriano, ex número cuatro del mundo y campeón de Roland Garros con el chileno como técnico, recordó a su mentor.




Uno de los pupilos más destacados que tuvo Patricio Rodríguez en su carrera como entrenador fue Andrés Gómez. El ecuatoriano llegó a ser cuatro del mundo bajo su conducción y se quedó con el título de Roland Garros en 1990, venciendo a Andre Agassi.

El extenista le dedicó emotivas palabras al chileno, quien falleció ayer, a los 81 años, en Miami. “Estoy apenado y triste con lo sucedido. Estaba hablando con el Pato un par de veces a la semana, la última vez que hablamos fue el domingo, pero ya lo veía mal”, señala.

El zurdo destaca la actitud luchadora de su extécnico. “Estuvimos hablando un buen rato, lo veía con excelente espíritu. Pato no era de los que se quejaba de las cosas, lo veía siempre positivo y tratando de que la gente alrededor no se preocupara”, comenta.

La compenetración entre ambos fue inmediata y Gómez resalta que eso permitió forjar una entrañable amistad. “Con Pato la relación no era de coach-jugador, era una relación de dos personas que les gustaba el tenis (...). No era tanto de técnica, se pudieron hacer unos cambios tácticos. Lo que más incidió en mí fue que me dio la tranquilidad que necesitaba tener. Pato pasó a ser rápidamente parte de nuestra familia. No era solo un entrenador. Éramos un grupo familiar que viajaba junto. Quería a mi hijo como un nieto”, resalta. Y agrega: “Es un segundo padre, me ayudó mucho. Y, cuando terminamos, quedó un vínculo de años, porque hablábamos mucho. Fue una relación que culminó 31 años más tarde, físicamente”.

En la madurez de su carrera como tenista, el oriundo de Guayaquil recuerda que Rodríguez llegó en un instante delicado de su carrera en 1989. Sin embargo, prontamente llegaron los resultados, los que coronó con el título en París. “El Pato no era muy de gritar, transmitía serenidad con su presencia en el box de jugadores; pero en la final fue mucho más activo, y era obvio, porque él vivió hace muchos años en Francia, estuvo casado con una frances y era conocido allá. Para él, un título en su segunda vivienda era importantísimo”, afirma.

Comenta