Chaleco conquista el desierto

El curicano neutraliza a sus rivales, cruza la meta tercero y se titula campeón en SxS con más de una hora de diferencia. Tras dos podios en motos y cinco años de ausencia en el Dakar, Super López reina en su debut en la categoría.


El día en que la primera caravana del París-Dakar hizo su arribo a Senegal, el 14 de enero de 1979, Renato Francisco López Contardo (43) tenía apenas tres años. 40 ediciones más tarde, su nombre, que ya figuraba dos veces en el selecto palmarés de la prueba, aparece por fin en lo más alto de la tabla final de posiciones del rally más exigente del planeta. Premio al tesón, a las agallas y a toda una vida dedicada a la ruta sobre dos y cuatro ruedas. Justicia poética.

Porque el Dakar y el desierto -traicionero- le debían una a Chaleco, después de convertir en espejismos sus dos asaltos anteriores a la corona en la categoría de motociclismo. Y la deuda quedó saldada, paradójicamente, en una edición de 2019 a la que el oriundo de Teno regresaba tras un lustro de ausencia; en una disciplina, el SxS, en la que realizaba su estreno; y tras tener que navegar, desde el ecuador de la prueba, literalmente a contracorriente. “En un minuto estaba todo perdido y finalmente estamos acá. Este triunfo es para la gente que armó el equipo, 100% chileno, y que me motivó para venir. Para Álvaro (León, su navegante), con el que hicimos muy buen equipo, y para mi mecánico (Ítalo Larrondo), que nos lo trajimos de Chile y que es mi mano derecha todos los días en el Rally Mobil. Es una victoria para mi familia, mi señora, con la que estuve hablando cuando estaba más bajo, mi hijo de tres años, el que viene en camino y para todos los chilenos”, manifestaba, satisfecho pero con mesura, Chaleco, al término de la última especial de 112 kilómetros cronometrados.

Una etapa que el binomio de Can-Am manejó de principio a fin, administrando con inteligencia su ventaja en la general, manteniendo a raya a su principal adversario, el español Gerard Farrés, y marcando en la línea de meta el tercer mejor crono de la jornada, a 6’10’’ del vencedor del día, Reinaldo Varela. “Fuimos día a día después de la jornada de descanso sin pensar en el final. Era todo o nada. Y fue todo”, agregaba el piloto, una vez completado el enlace, en el podio de Lima.

Un podio al que Chaleco terminó subiéndose tras diez días y 5.600 kilómetros de arena con cuatro victorias de etapa; tras resurgir de las arenas movedizas de Tacna, en las que había dejado enterradas buena parte de sus opciones de título en la cuarta fecha; y con una hora y dos minutos de ventaja sobre el segundo clasificado. Y convertido, además, en el primer piloto chileno de la historia en lograr el título en UTV y en subirse al podio del Dakar en dos categorías diferentes. Cerrando el círculo. Conquistando al fin el desierto.

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