Compro goleador / papeles al día / nunca taxi



En otro momento, la buena actuación de Alexis Sánchez en el Inter contra el colista Brescia hubiera merecido menos espacio y bullanga. Más allá de lo prendido, colectivo y efectivo en la ejecución del penal, lo del chileno, mirado fríamente, fue un rendimiento promedio para su extensa carrera. Una actuación correcta como ha tenido miles. Hoy, con la sequía goleadora y la suplencia del tocopillano, sumados a la pandemia, las ligas suspendidas y los chilenos cada vez menos protagonistas, lo de Alexis surge como una pequeña luz en las tinieblas.

Hace un mes le pregunté a Diego Rubio por el peso que significa ser el recambio en delantera de una dupla tan exitosa como Sánchez-Vargas en la selección. Entre los dos suman más de 80 goles con la roja. Si le agregamos a Humberto Suazo, son más de 100 goles entre tres jugadores en los últimos 15 años. De los delanteros que se asoman o postulan hoy (Castillo, Rubio, Sagal, Jeraldino, Mora, ustedes pongan el que quieran), no llegan a 15 entre todos. Y eso que con Nicolás Castillo hay severas dudas de que pueda volver a jugar.

Cuando Ricardo Gareca propuso hacer una eliminatoria con jugadores locales debido al Covid-19, en el ejercicio de armar una selección del torneo nacional quedó establecido que Mauricio Pinilla y Roberto Gutiérrez entraban en la nómina. No había más delanteros chilenos con gol. Por algo la mayoría de los equipos nacionales, empezando por los tres grandes, tienen extranjeros como goleadores. En Chile aparece un cabrito que la emboca un par de veces y de inmediato se marea, se va de mambo, se pierde y termina madurando a los 26 años, cuando la micro se ya le pasó tres paraderos. ¿Cuántos años llevamos esperando a Nicolás Guerra o Iván Morales por citar un par de casos?

Entonces llega la ecuación perfecta: Alexis Sánchez y Eduardo Vargas pierden contundencia, abajo no hay nadie quien se asome, la Selección no le mete un gol a nadie y... pasa lo que pasó en las eliminatorias para Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. Hay muchos argumentos para explicar esos fracasos, pero el primero y más importante es la falta de gol del equipo. Iván Zamorano retirado, Marcelo Salas lesionado a un 50%, Reinaldo Navia discontinuo, Mauricio Pinilla inmaduro, Manuel Neira nunca llegó, el goleador del mundo 2004 Pato Galaz que le pesaba la camiseta roja y en ocho partidos por la Selección no hizo un mísero gol.

Hoy estamos en las mismas o tal vez peor. Dependemos un 95% de Alexis Sánchez y Eduardo Vargas. Eso explica la zalagarda con el penal de Alexis contra el malhadado Brescia. Por algo Reinaldo Rueda se fijó en Niklas Castro, un casi chileno que juega en Noruega. Hace goles. Está para poner un aviso en los clasificados: “Se busca delantero con pasaporte chileno, indispensable maduro, que la emboque y no le pese la camiseta. Enviar currículo a Juan Pinto Durán, Dr. Amador Neghme Rodríguez 3742 Macul, Santiago, Chile”.

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