Aníbal Silva

Aníbal Silva

Economista, asesor de ADO Chile y socio de GMS Marketing Deportivo.

Conocí a José María Buljubasich (el Tati) cuando todavía era jugador. Es como parece ser: tranquilo, educado, sencillo. Piola, como dicen ahora. De origen humilde, desde niño se las batió solo, con muchas necesidades y mínimos recursos, hasta llegar a profesional. Jugó en Argentina, España, México, Chile y Paraguay. En Chile fue campeón con la UC 2005, capitán por años y batió el récord aún vigente de minutos invicto.

Los exfutbolistas que deciden seguir ligados al fútbol como técnicos o gerentes deportivos están expuestos a los resultados, y como nadie gana siempre, todos pasan por la crítica y hasta los insultos de los hinchas, que buscan un culpable que los medios siempre se encargan de ofrecer. En Chile rara vez son los jugadores, ellos son ídolos y están más protegidos. El Tati no es la excepción.

Es criticado sin mayor análisis por los mismos que lo admiraban cuando jugaba. Le criticarán los refuerzos, sin considerar que su presupuesto sea varias veces menor que el de sus competidores. Le discutirán su manejo, aunque nunca exponga a nadie. Lo que no es discutible es que en su gestión, la UC suma una Copa Chile, una Supercopa y tres Campeonatos Nacionales. Y podrían ser más, pues dos de ellos fueron en torneos largos. Sumando su título como jugador, el Tati ha sido protagonista en cuatro de las 13 estrellas cruzadas, casi un tercio de sus títulos nacionales en más de 80 años.

¿Cuántos ganaron más en la UC? El Tati es el extranjero más ganador de la historia de Católica. Su trabajo silencioso calza perfecto en un club bien administrado cuya mayor ventaja competitiva es seguir un plan. Y aunque un tipo como él no necesite reconocimiento por ganar un partido de fútbol, quizás en algunos años más, cuando ya no esté, se le reconozca públicamente el mérito que le toca en que por estos años la UC gane más títulos de los que parecen corresponderle. Capaz que entonces le pongan su nombre a una canchita de entrenamiento o a una sala de reuniones. O alguna nueva tribuna del estadio sea bautizada como Tribuna Tati Buljubasich. Y el Tati vuelva a ser ídolo para los hinchas de la UC.

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