Kalule Meléndez: “Es una locura pensar que los chicos son la solución a los problemas de Colo Colo”

El ex mediocampista albo y actual técnico de Deportes Colina, analiza la crisis del Cacique. También habla de sus proyecciones como entrenador y de su indestructible amor por Cobreloa y por Calama.




Rodrigo Meléndez intenta tomar distancia de la situación que atraviesa Colo Colo. Kalule es, hoy, el técnico de Deportes Colina, de la Segunda División, lo que pone su foco en otro sentido. Sin embargo, siempre en el contexto de la cautela y de la opinión medida, no evade la referencia a la crítica posición que los albos ocupan en el Campeonato Nacional, en el que figuran penúltimos. Más tarde recordará que vivió un momento parecido, en el inicio del proceso de Hugo Tocalli. “Sí. Es poco habitual la situación en la que se encuentra, hoy Colo Colo. Seguramente, quienes estamos ligados a esta actividad por lo general lo vemos más arriba, peleando otras cosas. Pero, de vez en cuando, suele suceder. A mí también me tocó pasar momentos no buenos en lo futbolístico y lo importante es tener la capacidad de poder sacar adelante este tipo de situaciones. Ahora, yo hablo desde afuera, al igual que ustedes, desde lo que puedo opinar y de la posición en que está. Ahora, por qué está ahí, son cosas en las que uno tiene que mantener un respeto, porque estuvo directamente asociado a ese camarín, un camarín obviamente de mucha resonancia y pueden pasar muchos factores que uno no sabe. Y hablar, a lo mejor, sería un poco irresponsable. Y también irrespetuoso, porque estuve en ese camarín y siempre traté de mantenerlo lo más unido posible. Y que las cosas que por ahí pudieran afectar mantenerlas ahí, hacerse fuertes y salir adelante, nada más”, explica en El Diván del Kily, el programa de entrevistas de El Deportivo de La Tercera.

Colo Colo está penúltimo, ¿advierte un riesgo real de que pueda perder la categoría?

Es que todo puede pasar. Ojalá que no. Vuelvo a decir que soy muy respetuoso de las instituciones que me dieron la posibilidad de trabajar y Colo Colo fue una de ellas. Y también estuve al principio de la era con don Hugo Tocalli en una situación bien compleja, ahí, peleando un poco la parte baja de la tabla, peligrando un poco con el tema del descenso. Recuerdo que en las últimas siete fechas del torneo regular logramos ganar, lo que nos permitió meternos octavos a los playoffs. A consecuencia de eso, agarramos fuerza y terminamos siendo campeones en ese torneo, que le ganamos a Católica. Pero todas las posibilidades son reales. Está el temor de uno mismo cuando estuvo ahí, en la misma situación, de que está dando vueltas esa sombra. Es difícil estar en esos momentos. Lo importante es sobrellevarlo de la mejor manera como club, como institución, como equipo, de manera unida y poder salir adelante. Eso es lo que no siempre quiere para ellos, porque soy un agradecido de Colo Colo siempre. Espero que le vaya bien.

¿Cómo manejó el plantel que usted integraba ese momento para Colo Colo, que tuvo el mismo grado de presión que el actual?

Sin dudas que lo sentimos. Primero, Colo Colo es una presión día a día, semana a semana, por la caja de resonancia que tiene. Es lo que he dicho siempre. No puedo opinar ni dar algún consejo de la situación que está viviendo ahora, porque no me corresponde y no sé si pasa o no pasa algo en la interna. En la etapa nuestra era todo futbolístico, porque no lográbamos encontrar la idea, no nos encontrábamos en la cancha y eso nos llevaba a empatar, a perder y a cargar con esa mochila de estar abajo en la tabla de posiciones, que no es fácil. La manera en la que lo pudimos sacar adelante fue comprometiéndonos, todos unidos, manteniendo muy cerrada la situación que estábamos viviendo y en conjunto logramos revertirla. Teníamos grandes jugadores, un equipazo, un camarín muy avezado pero no lográbamos, muchas veces, darles vuelta a los partidos y terminábamos no obteniendo buenos resultados y eso, poco a poco, nos fue metiendo en el fondo de la tabla. Por suerte, logramos reaccionar a tiempo y después, gracias a Dios, terminamos siendo campeones. Hay que tener esa capacidad de resiliencia ante este tipo de situaciones para poder salir adelante.

La llegada de Gustavo Quinteros es una señal importante, ¿le parece que es el técnico adecuado para que Colo Colo salga de la posición en que está? ¿Qué síntomas ha advertido desde que llegó?

Si es o no es, seguramente, el tiempo lo dirá. Si lo eligieron los dirigentes es porque están convencidos de que lo es y de que puede darle una solución a esta situación. Es un tipo con muchos pergaminos, con mucha jerarquía, con mucha experiencia dirigiendo equipos grandes, selecciones y debe saber de situaciones complejas como en la que se encuentra actualmente. Esperemos que tenga la capacidad y la fortaleza de poder entregarle a Colo Colo lo que necesita para poder sacarlo de la situación en que está.

Una de las cosas que se dice de este Colo Colo es que le falta renovación desde las divisiones menores. A ustedes, en un proceso mucho más virtuoso, les tocó ver cómo crecían Vidal, Fernández o Valdivia, por ejemplo, ¿qué hay que hacer para que un juvenil de la cantera alba logre destacar y cómo pueden apoyar los compañeros?

En realidad, Colo Colo tiene una gran formación y lo ha dejado demostrado. En el último tiempo ha puesto a distintos jugadores jóvenes, de la cantera. Yo puedo hablar desde lo que creo como técnico hoy, de manera profesional, y desde lo que me tocó un poco vivir con toda esta generación de Vidal, Sagredo, Matías, de Bravo y de todos los chicos que salieron y hoy son grandes profesionales. En este tipo de situaciones, en los equipos de resonancia como Colo Colo, cuando los resultados no están, muchas veces es complejo tirar gente joven, porque tienen que asumir responsabilidades siendo tan chicos, que por ahí no las merecen. Sigo insistiendo y sigo pensando en que cuando está la gente grande adecuada y el liderazgo para asumir muchas presiones, tienen que ir de la mano y ayudar a los más pequeños. Pensar en que la gente es la solución en estos momentos, en lo personal, no creo. A los chicos hay que llevarlos de manera mesurada. A los que tengan la capacidad y a los que se merezcan estar, de la mano con la gente más grande, que los pueda ayudar, que les pueda enseñar en distintos aspectos, ya sean futbolísticos o fuera de la cancha, para que vayan creciendo y nutriéndose de estos líderes. Es una locura pensar que hoy, en la situación en que están, los chicos son la solución a los problemas de Colo Colo.

En el futuro, no sé si de largo o mediano plazo, ¿también se proyecta a dirigir a Colo Colo?

Me gustaría crecer en esto que empecé hace poquito tiempo, que es la dirección técnica. Me gustaría quemar etapas, nutrirme, aprender, crecer. Uno muchas veces cree que ser técnico es llegar y parar un equipo. Y no es así. Hay un montón de situaciones en las que se tiene que lidiar con personalidades distintas, con manejo, con situaciones, con gente grande, con gente joven. Y eso uno tiene que ir aprendiéndolo con el tiempo. Después, no tengo dudas de que todos los técnicos trabajamos, con distintas filosofías. Hay muchos aspectos más complejos. Eso me ayuda en este proceso a ir a adquiriendo experiencias, a quemar etapas y a seguir subiendo de categoría. Sin dudas, uno aspira a cosas buenas, grandes que le puedan pasar. El tiempo dirá si tengo la capacidad de poder dirigir equipos grandes, pero, sin dudas, me gustaría, porque para allá apunto.

¿Ya encontró el sello que deben tener sus equipos?

Sí, por lo general siempre he tenido algunas ideas de juego que tratan de ir con lo que intento entregarles y que los muchachos absorban. Para eso debe haber un complemento de jugadores, de lo que tengo para poder llevarlo a la práctica. Es un montón de aspectos que tiene que ver también con los recursos, con qué puedo traer y cómo podemos entregar esa idea. Pero siempre trato de tener una idea clara y de ser flexible también.

A la hora de hablar de influencias, ¿de quién tomó ideas? Imagino que Borghi y Acosta lo son. ¿Cómo se va dando la idea?

Todos te van dejando algo. Yo parto de la base de que los técnicos debemos ser auténticos y tener nuestro propio sello y nuestra propia filosofía y entregar ese mensaje de acuerdo a cómo somos en la vida. Es un error pensar que voy a ser Borghi cuando no lo soy porque el carisma que tiene, la llegada y el manejo es único. Y como muchos creen de los que han trabajado con Bielsa que pueden llegar a ser Bielsa y es imposible también, porque es único. Entonces, parto desde esa autenticidad propia y sí, obviamente, rescato cosas de muchos técnicos que he tenido y las voy tratando de llevar a la práctica. Acciones, ejercicios, lo táctico y también las habilidades blandas que he aprendido de un par que he tenido, que me ayudan para el manejo y para llegar a cada uno de los jugadores que pueda tener en su momento. Absorbí de grandes técnicos que tuve en su momento y que me dejaron una gran enseñanza.

¿Cuando habla de habilidades blandas se refiere a la cercanía con sus dirigidos?

Sí. Me gusta tener cercanía, pero de jefe a jugador. Creo que es desde ahí de donde sacamos el mejor rendimiento, sabiendo que son seres humanos, primero y que pueden tener problemas como cualquiera y que pueden tener mala noche como cualquiera. Y no tratarlos como que son una máquina para mí o para mi idea, porque hay veces que no vienen del todo bien y es complejo intentar algo que quizás no lo puedan hacer. Parto de la base de interiorizarme mucho de la situación que viven, de cómo llegan. Obviamente como técnico, junto a Jorge (Carrasco) que es mi ayudante, tomamos decisiones y tratamos de ser lo más justos y transparentes con cada uno de los jugadores. Pero me gusta tener ese diálogo con cada uno de ellos. Saber cómo están, qué piensan.

¿Cómo es para usted tener como dirigidos en Colina a Gonzalo Fierro y Sebastián Toro, dos ex compañeros tuyos?

Parto de la base de que con Gonzalo somos amigos, pero el que haya llegado a Deportes Colina no es por amistad. Entrega cosas muy importantes a la gente joven. Desde cómo entrena, cómo juega y desde cómo maneja situaciones grupales. Desde su jerarquía y la gran trayectoria que tiene, nos puede aportar mucho. Con Sebastián, si bien no somos amigos, fuimos compañeros y también entiendo y sé cómo piensa y nos puede ayudar mucho en lo futbolístico. Pero ellos saben que estoy creciendo en esto, que trato de equivocarme lo menos posible y que cuando tenga que tomar decisiones, lo voy a hacer. El mensaje fue súper claro al traerlos. Ellos lo comprendieron. Cuando el mensaje es claro, certero y es bien absorbido, no debería haber problemas.

Imagino que también hablar de los grandes momentos que vivieron y de los otros, ¿Cuál atesora con más cariño y cuál es su gran decepción?

Hablamos siempre. Hay momentos en que nos centramos y tenemos que trabajar y hay otros en que tenemos que fluir. Me gusta mucho lo grupal. De vez en cuando hablamos con Gonzalo de estas situaciones que nos tocó vivir. Me quedo con todas. Son todas emocionantes, muy buenos recuerdos, muy buenos años, pero por lo general, el primer año, que se le ganó el título a Universidad de Chile a penales, fue muy emocionante. Estuvimos a punto de perderlo en el último minuto, con un cabezazo del Matador y ganar después de muchos años un torneo y al archirrival siempre deja ese gustito importante. Y, después, la pena más grande que me tocó vivir ahí, sin dudas, fue la final de la Sudamericana que perdimos con Pachuca. Fue una de las penas grandes que nos tocó vivir en Colo Colo. Era para ponerle la guinda a la torta después de esos torneos que habían sido muy buenos. Lamentablemente, se nos escapó.

Eran buenos esos duelos, especialmente con Salas. A propósito, Rodrigo Mujica, hincha de la U, reclama y dice que con el VAR, probablemente, los resultados hubiesen sido distintos.

Jaja. Bueno, el VAR se ha equivocado tanto ahora teniendo ahí las imágenes que nadie asegura que en esa época no se habrían equivocado, pero que no le eche la culpa al VAR. Me tocó jugar no sé si 12 o 13 clásicos y perdí uno solo. No creo que el VAR hubiese sido tan decisivo en esos momentos.

Otro de los recuerdos de esa época es la dupla que logran conformar con Arturo Sanhueza. Da la sensación de que Colo Colo nunca más tuvo una pareja de volantes centrales de esa jerarquía ¿por qué y cómo se logra consolidar un bloque tan importante en la mitad de la cancha, que para Colo Colo marcó diferencias?

Sí. En realidad, fue un complemento muy bueno, debido a que Arturo era un tipo que se sumaba más a lo ofensivo y yo trataba más de mantener un equilibrio y quedarme más con la línea defensiva e intermedia. Sanhueza, cuando sabía que me ‘daba la chiripiolca’, venía, se centralizaba y mantenía él el equilibrio. Fue un complemento bueno, pero no fuimos más allá, y siempre lo he dicho, que las piezas adecuadas para un gran formación, a un gran funcionamiento también. Y la virtud de Claudio también, que tuvo la capacidad y la visión de traer poco, pero justo para que el equipo siguiera funcionando. Nosotros quitábamos y teníamos a Matías, a Chupete, a Fierro que pasaba. Era un complemento. Lo que nos tocó vivir con Arturo era la pega que teníamos que hacer dentro de este ensamblaje que nos permitió tener muchos años exitosos.

Ese Colo Colo carecía de equilibrio defensivo hasta que llegó.

Sí, pareciera que fue así. Tuve la fortuna, digo para mí, de que Moisés Villarroel, un tipo extraordinario y una pieza fundamental, tuvo un inconveniente con Gonzalo, que me permite entrar con Arturo contra Palestino. Ganamos 5-1 o 4-0, no recuerdo bien. A partir de ahí tuvimos una seguidilla como de ocho partidos sin perder. Capaz que si hubiese sido Moisés con Arturo la dupla, el resultado hubiese sido el mismo. Ese Colo Colo terminaba ganando igual, porque marcaba más goles. Se dio la casualidad de que empezaron a venir los resultados con pocos goles en contra. Siempre lo he dicho: me sumé a un grupo extraordinario. Tanto en lo humano como en lo deportivo.

Ahora, a partir de ahí, se genera un nuevo tipo de volante defensivo en Chile, que quita, pero sabe distribuir, ¿sientes que se transformaron en un ejemplo para otros mediocampistas?

Como dices, la primera tarea del volante centralizado tiene que ver con ser la primera salida, con tratar de hacerla lo más limpia posible para los posibles receptores de más adelante. Después, de tratar de mantener siempre el equilibrio entre los dos bloques. Está también el tema de la cobertura. Estar mirando siempre hacia atrás y hacia los costados y utilizando siempre esos espacios vacíos. Ese Colo Colo sumaba mucha gente en el ataque y había mantener las coberturas y los relevos en esos momentos precisos. Es la pega de un volante que debería seguir existiendo. Hay algunos que dicen que ya no van más, que ahora son los mixtos, pero, bueno, es su filosofía. Está todo permitido. Nadie tiene el librito exacto. Yo creo que son siempre necesarios en los equipos a los que, por lo general, les gusta atacar mucho.

En Chile, ese puesto lo ocupó Marcelo Díaz, pero en el intertanto, usted estaba vigente cuando Bielsa comenzó el proceso hacia Sudáfrica y nunca lo consideró. ¿Se lo explicó?

No. No fui nominado por don Marcelo. Obviamente, él tendrá su idea, su filosofía y yo no calzaba dentro del funcionamiento de él. Eran más dinámicos, más verticales, etcétera. Nunca fui llamado por don Marcelo y nunca esperé tampoco una explicación de la salida mía de la Selección, pero parece que el hombre sabía así que había que quedarse tranquilo.

¿No hay rencor y no hay, también, el deseo de haber sido parte de esa generación que, después, le dio tanto a Chile?

No. No hay rencor, en lo absoluto. Y haber querido ser parte de esta linda generación a quién no le hubiese gustado. Sin dudas. No estuve porque me alcanzó hasta donde me alcanzó. Siempre he dicho que las cosas pasan por algo. En el tiempo que me tocó estar en la Selección, con algunos buenos y otros no tan buenos resultados, quedé satisfecho por haber entregado siempre todo.

¿Qué explicación tiene para que Cobreloa, su gran amor futbolístico y con el que fue campeón, no pueda volver a ser el que fue?

Ha pasado por momentos muy complejos, incluso en lo económico. En un momento se habló hasta de desaparecer. Los procesos anteriores no han sido buenos como para que nos hayan permitido volver a Primera. Cobreloa es un equipo al que quiero mucho. Y quiero y creo que se merece estar en Primera, porque es un equipo con mucha historia y ha sido un grande siempre de nuestro país. Nos ha representado muy bien en torneos internacionales. Estuvimos muy cerca el año que dirigimos, perdimos la final con Cobresal, lo que no nos permitió el ascenso, pero el motivo no lo sé. Hay que tratar, a lo mejor, de generar un proyecto a largo plazo. Voy a hablar desde lo que me tocó. Hicimos una muy buena campaña y pensábamos continuar ese proyecto, haber traído algunas piezas y haber podido pelear. Después llegó Víctor Rivero y cambió el 90 por ciento del plantel y está en su derecho. Después, se fue Víctor y vino Marco Antonio (Figueroa) y cambió nuevamente el 90 por ciento del plantel. Entonces, es muy difícil, con esos cambios, adoptar ideas que permitan tener un proceso competitivo. Por ahí ha pasado. Muchos técnicos, muchos procesos. A lo mejor es hora de entregarle las herramientas al técnico de turno y generar más competitividad.

¿Ve posible volver a Calama?

Sin dudas. Yo quedé con esa espinita clavada de ese no ascenso. Con las ganas de devolver a Cobreloa a Primera. Ojalá que quien esté ahora, lo logre ahora. Yo quiero que sea ahora, porque soy hincha del club. Yo siempre estaré disponible para Cobreloa y si es con un proceso a largo plazo, mucho mejor.

¿Le perdonaron haberse ido a Colo Colo?

Voy siempre a Calama, porque mi señora y mis suegros son de allá. Entiendo el enojo de los hinchas cuando vine a Colo Colo. Me sacaron del lienzo de los históricos. Entendía la ira, pero no la compartía. Colo Colo me había dado la posibilidad de trabajar. En Calama siempre me han recibido con mucho cariño. Fueron siete años muy lindos.

Hablando del entorno familiar, quiero hablar del ‘tiktoker’ Rodrigo Meléndez, ¿de donde nace esta afición que se ha transformado en viral?

Bailar me gustó siempre. Siempre he tratado de ser una persona muy alegre. La del Tik Tok es una cuenta que de mi señora con mi hija. Tenemos un conchito de tres años, la Maite, y juega mucho con estas cosas. Mi señora la acompaña. Después sacamos unos bailes de manera familiar. Nos juntamos mucho los domingos y, por la pandemia, no habíamos podido. Se nos ocurrió hacer este video todos juntos. Son temas temporales, que los hago de vez en cuando y al subirlos tienen algo de repercusión. Tratamos de pasarlo bien, de reírnos, de disfrutar. Salen en el momento, requieren de un par de prácticas. Si sale otro será por el momento, para entretenernos.

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