La ciudad colista

San Luis de Quillota es último en la primera división masculina y femenina, pero sus trasfondos son bien distintos. La realidad de las mujeres está en línea con las precarias condiciones de la categoría.


La cancha del estadio Lucio Fariña de Quillota está reluciente. El verde de la carpeta restaurada hace pocos meses luce bello, radiante, ante el sol de un día despejado que pega fuerte sobre las tribunas amarillas que identifican a San Luis. Un club que hoy no lo está pasando bien por un descenso que parece ser inminente al mirar la tabla de posiciones.

Los canarios están en el último lugar y la reciente salida del técnico argentino Diego Osella fue el penúltimo empujón hacia un destino que parece ser inevitable viendo la campaña de la segunda rueda; Solo siete puntos de los 27 disputados y un fixture que los medirá ante varios de los equipos que buscan la clasificación a torneos internacionales.

No obstante, no solo el conjunto masculino lo pasa mal. La rama femenina también se encuentra en el último puesto de la tabla de ubicaciones. Pero además de eso, se han golpeado de frente con las burlas y el desprecio de un medio futbolístico que se queda con lo que se observa a simple vista tras una nueva goleada.

“Que somos malas. Eso es lo único con que se queda la gente cuando perdemos y la historia sale en los medios.”, cuenta la capitana, Karen Peña, frustrada por tener que salir a desmentir lo que se ha escrito. San Luis de Quillota es colista entre los 12 equipos que disputan el campeonato que organiza la ANFP. Sumó tan solo un punto tras 17 fechas, gracias al empate 3-3 ante Audax Italiano, con siete goles a favor y 152 en contra. Pero lo peor, cuenta el coordinador de la rama de fútbol femenino del club, Enrique Rodríguez, es cómo se ha manoseado el tema.

“El proyecto de crear una sección femenina que compitiera en el torneo profesional surge en 2017, pero nosotros sabíamos que al principio iba a costar. Era cosa de pararse antes del primer partido, que fue contra Colo Colo, y comparar ambos planteles. La distancia que hay entre los cuatro equipos que dominan la categoría y el resto es gigante, más aún para uno que recién está en su primer año de proyecto”, expresa Rodríguez.

Un problema de base

Si bien la división lleva la etiqueta de ser profesional, el trasfondo revela algo bien distinto. Las dificultades que tiene que enfrentar el fútbol femenino en las bases en nuestro país, propias del atraso que tiene el deporte en esta parte del mundo, hacen muy complicado sacar un equipo adelante. Por eso mismo, en el club de la Quinta Región señalan que el objetivo planteado a comienzos de año es el de formar no solo jugadoras, sino también personas.

“Lo que buscamos es formar, profesionalizar la disciplina. Que haya un respeto tanto hacia el deporte como con las otras jugadoras. Por ahora no nos mueve un resultado y en el club lo tienen totalmente asumido, pero si se lo maltrata o se ridiculiza nunca va a crecer. Cómo vas a acercar a la gente o a un auspiciador si le vendes que este equipo perdió 20-0, sin mostrar el trasfondo”, indica, con un tono molesto, el coordinador de la rama femenina.

Rodríguez dice que ha recibido el llamado de Universidad de Chile y Colo Colo, quienes reconocen su trabajo, ya que a pesar de las dificultades que tienen en la cancha, hay instituciones que no tienen lo que les ofrece San Luis. “Uno tiene que salir a desmentir cosas que aparecen en los medios, como que no tenemos cancha para entrenar. Pero lo cierto es que el club nos da muchas facilidades. Hay un cuerpo técnico completo, con kinesiólogo, psicólogo, paramédicos. Nos pasan todos los días de ocho de la mañana a seis de la tarde el predio para entrenar. Pero los mayores contratiempos pasan por otro lado”.

Karen Peña cuenta que al ser tan grande la diferencia de nivel con otros equipos, la motivación fue decayendo. Sumado a que muchas jugadoras tienen un trabajo y estudios que compatibilizar con la práctica del deporte: “Hay otras responsabilidades y obligaciones porque a fin de cuentas este deporte no es profesional, por más que lleve esa etiqueta. A veces algunas se tienen que bajar de los entrenamientos o de los partidos y nos tenemos que presentar con menos jugadoras. Hubo un encuentro en que éramos ocho y jugamos los 90 minutos porque como club vemos poco ético retirarnos. Ese no es el espíritu que tenemos, aunque nos comamos una boleta”.

Pensar a mediano plazo
La Conmebol estableció que desde el próximo año los equipos que disputen competiciones continentales deben contar con una rama femenina. Si bien esto puede ser un paso adelante, hay clubes que solo dan el nombre para cumplir con la normativa. En San Luis, eso creen que amarra al fútbol femenino a seguir en el amateurismo. La esperanza aurinegra está puesta en que a partir de 2019 se vea una mejoría en el campo de juego, ojalá, acompañada de un mayor apoyo del medio futbolístico.

“Hubo jugadoras que llegaron a principio de temporada y luego no aparecieron más. Hay preocupación porque para muchas es frustrante y dudan si volver. Pero creo que, desde el próximo año, si logramos una mayor seriedad y compromiso de parte de todo plantel que se inscribe para participar, vamos a lograr conformar un equipo más competitivo”, manifiesta Rodríguez, quien ejemplifica en la alegría que ve en el equipo juvenil del club, la Sub 17, la manera de salir adelante.

“Mientras haya niñas queriendo jugar, va a haber futuro. A veces veo que del plantel adulto llegan siete u ocho a entrenar, pero entre las cadetes llegan 40. Eso me saca una sonrisa y ganas de seguir en esto. Pero desde la estructura tiene que haber muchos cambios y eso va a tomar muchos años.”, sentencia la capitana del elenco canario.

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