Las palabras se transforman en el escudo de Messi ante el fracaso

Foto: AP.

La estrella del Barcelona vuelve a despacharse con declaraciones incendiarias después de una decepción. La pérdida del título en la liga española ante el Real Madrid revive una estrategia que ya ocupó cada vez que no consiguió sus objetivos con Argentina.




El Barcelona acaba de caer ante el Osasuna y se despide de la posibilidad de aspirar al título que, en paralelo, festeja el archirrival, el Real Madrid. Lionel Messi se para en el sector destinado a la entrevista televisiva, el que muchas veces ha ocupado para recibir el reconocimiento como la figura del partido. Esta vez, sin embargo, no tiene que festejar. Y, por el contrario, está a segundos de profundizar aún más en la crisis del equipo culé y sus discrepancias con el cuerpo técnico de Quique Setién.

Como si fuera un remake de cada vez que fracasó en la búsqueda de un objetivo deportivo, el argentino enfoca las culpas en la responsabilidad general. “No esperábamos y no queríamos terminarla de esta manera. Marca un poco como fue todo el año. Un equipo muy irregular, muy débil, que le ganan por intensidad, que le ganan por ganas, que nos crean muy fácil y nos hacen gol. Durante el año fuimos muy irregulares, perdimos muchos puntos donde no deberíamos haber perdido. Este partido indica cómo fue el año nuestro”, declara a la transmisión televisiva la principal figura del equipo.

“El Madrid hizo lo suyo. Después del parón hasta ahora no perdió ningún partido y esto tiene mucho mérito, pero nosotros también ayudamos, y mucho, para que esta liga se la lleven ellos. Perdimos muchos puntos que no deberíamos haber perdido y, bueno, tenemos que hacer autocrítica. Obviamente, empezando por nosotros, los jugadores, pero hacer una autocrítica global, porque está bien que el Madrid gane todos los partidos y tenga su mérito, pero nosotros somos el Barcelona y estamos obligados a ganar todos los partidos, sea cual sea y mirar por nosotros y no al rival”, prosigue, siempre cuidando de no personalizar sus culpas.

Y luego, vuelve a descargarse en las culpabilidades grupales, poniendo en duda incluso las opciones de superar la llave frente al Napoli, por la Champions League. “Hay un equipo que intenta y no puede, que deja mucho que desear. Hoy en la primera parte nos superaron, dejamos mucho al rival y recién en la segunda reaccionamos. Parece que nos hace falta que nos hagan un gol, que se nos pongan por delante para reaccionar. Lo dije tiempo atrás que si seguíamos de esta manera iba a ser muy difícil que ganásemos la Champions. Queda demostrado que no nos alcanzó ni para la liga y que si queremos pelear por la Champions vamos a tener que cambiar muchísimo porque si no el partido del Napoli lo vamos a perder también”, insiste.

El día en que Chile lo sacó de la selección

El 26 de junio se cumplieron cuatro años de la jornada en que Chile sacó a Messi de la Selección. Ese día la Roja se consagró como bicampeón continental al obtener la Copa América Centenario. Otra vez, vencía a Argentina, el equipo liderado por La Pulga. El astro del Barcelona, que había fallado su penal en la definición, lloraba desconsolado en el campo de juego. Y, después, en su estilo, lanzaba una bomba entre explosiva y de humo. “Se termina para mí la Selección”, sentenciaba para ahondar aún más el pesar que había en el país vecino por la decepción que implicaba perder el segundo trofeo consecutivo frente a la Generación Dorada. “Es increíble, pero no se me da”, decía en referencia a su imposibilidad de ganar un título para su país. Un año antes, Chile había festejado en su cara, en Santiago. Y en 2014, Alemania le había quitado la chance de ser campeón del mundo, el título que se le reclama para desnivelar en su favor la comparación con Diego Maradona.

Es probable que si lo hubiese ideado, el plan no le hubiese resultado mejor, pues en los días siguientes los mensajes de apoyo superaron por mucho a los reproches por su actuación en el torneo continental. Desde ese día, el rosarino recibió el respaldo de los hinchas en cada sitio que visitó. Y no hubo tribuna pública que no le implorara echar pie atrás.

Messi coleccionaba decepciones con su país, pero las heridas cerraron con cierta rapidez. 45 días después, anunciaba su retorno al combinado albiceleste. “Pensé seriamente en dejar, pero amo demasiado a mi país y a esta camiseta”, justificaba. ”Cuando renuncié a la selección, después de la Copa América de Estados Unidos, no quise causarle mal a nadie. Simplemente quería ayudar, como siempre intenté hacerlo. Tras perder aquella final con Chile me pasaron muchas cosas por la cabeza”, afirmó en declaraciones al diario La Nación, de su país.

El Mundial de Rusia representó otra decepción para el transandino. Con el equipo que dirigió Jorge Sampaoli, Messi se fue en los octavos de final de la cita planetaria, en la que aspiraba a cobrarse revancha de la final perdida cuatro años antes, en Brasil, frente a Alemania.

En agosto de 2018, Messi ocupó otra figura para aislarse del combinado de su país: la renuncia temporal. Argentina había programado un amistoso ante Colombia para el mes siguiente, pero el astro manifestó su intención de no jugarlo. Y también le transmitió a Lionel Scaloni, el entrenador, que no estaría disponible para el resto de los amistosos del año. Retornó en marzo de 2019, en un amistoso ante Venezuela, en el Wanda Metropolitano.

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