Los títulos y anécdotas de Mirko Jozic, el hombre que le enseñó a ganar al fútbol chileno

El técnico croata, quien guió a Colo Colo a los títulos de la Copa Libertadores de 1991, la Recopa Sudamericana y la Copa Interamericana de 1992, los primeros éxitos internacionales del balompié nacional, cumple 80 años. Su relación con Chile había comenzado cuatro años antes, cuando logró el campeonato mundial juvenil con Yugoslavia. El DT agradece la gratitud.




El fin de semana, Lana, su hija, compartió una imagen familiar. En ella, Mirko Jozic, acompañado por su nieto, vestía una antigua indumentaria de Colo Colo. El Cacique sigue marcado a fuego en las vidas del técnico croata y de su familia. Seguramente, en la celebración de los ochenta años del hombre que le enseñó a ganar al fútbol chileno habrá algún objeto, algún símbolo que recuerde la indestructible relación entre su nombre y el club con el que, en 1991, consiguió la Copa Libertadores de América, el primer título internacional de la historia del balompié nacional. Un año después añadiría la Recopa Sudamericana y la Copa Interamericana.

La historia entre Jozic y el fútbol chileno arranca, eso sí, cuatro años antes. Al mando de la mejor generación de futbolistas de Yugoslavia, entre los que figuraban Sinisa Mihajlovic, Robert Prosinecki, Zvonimir Boban, Predrag Mijatovic y Davor Suker, por citar algunos que con el tiempo se transformaron en grandes nombres, el estratega se coronó campeón del Mundial Juvenil que se desarrolló en Chile en 1987. Al año siguiente, el entrenador llegaría al país para iniciar su primer trabajo formal con el Cacique: encabezaría el programa Ruta al Éxito, el plan que desarrollaría la directiva que encabezaba Peter Dragicevic para encontrar nuevos talentos. En menos de un año, volvería a su tierra natal, pero las raíces ya estaban echadas.

Mirko Jozic

El 1 de septiembre de 1990 estaba de vuelta. Ya no para participar en el área formativa del club de Macul, sino para asumir el vacío que Arturo Salah dejaba en la banca del primer equipo. El desafío no era fácil: el exdelantero de Universidad de Chile había conseguido dos títulos nacionales, en 1986 y 1989. Sin embargo, el objetivo del club y del propio Jozic era otro. “Ganar la Copa Libertadores”, respondió en el aeropuerto cuando le consultaron cuál sería el objetivo de su gestión. Varios lo miraron incrédulos. Otros se rieron, solapadamente. Por esos días, también, dejó plasmada en una servilleta de un hotel el sistema táctico con el que llevaría a los albos a la gloria: el, a estas alturas, mítico triple rombo.

Jozic inició desde ese momento una revolución. La relación con los futbolistas sería radicalmente distinta del paternalismo al que los tenía acostumbrado Salah. El europeo se limitaba a entregar algunas instrucciones precisas y hasta desaparecía del campo de entrenamiento, pero su ausencia en caso alguno era sinónimo de liberación. Pocas veces elogió a un jugador. “Una vez, después de que le marqué tres goles a Unión Española, Mirko se me acercó. Pensé que era para felicitarme. Y no. Me retó porque me perdí el cuarto”, relató alguna vez Rubén Martínez, jugador emblemático en la campaña que consagró a los albos a nivel continental y en los logros locales durante la permanencia del balcánico.

Gabriel Mendoza dice que se contactó con Lana Jozic para enviarle saludos al técnico. “A mi papá. Yo le digo así, siempre le estoy mandando mensajes. Le mandé un video. Está igual. No envejece”, dice el ex carrilero rancagüino, emblema de la histórica campaña de hace 29 años.

“Afortunadamente creo que lo paternalista lo sacaba conmigo. Era especial conmigo. Con los más experimentados no era así. Todos tuvieron que adaptarse a lo que pedía y acatar nomás. Qué le íbamos a decir. Yo era un desconocido total y él me llevó. A Miguel (Ramírez), Javier (Margas) y a (Juan Carlos) Peralta los hizo jugar y si teníamos que poner la cabeza por él, la íbamos a poner. Los más experimentados no aceptaban muchas cosas, pero tuvieron que acatar. Hubo algunos que quisieron sublevarse, pero los resultados mandaron y a la FIFA. Él no era de apego. Era jugar, ganar y no encontrar nada bueno. A mí, en Ecuador (después del empate ante el Barcelona), me pasó. Pensaba que había jugado un partidazo y me dijo ‘tú, muchacho loco, tirar un centro atrás, en vez de buscar el segundo palo’. Eso nos hizo lograr lo que logramos”.

Una broma muy típica de los vestuarios, casi termina de plano con el especial lazo. "Cuando hacíamos los comandos, que consistía en desordenar las piezas de los compañeros, Mirko nos pilló. Nos esperaba con una lámpara. Y me dijo 'todo lo que dije en la tarde, olvídalo”, recuerda. La última vez que se vieron, con Mirko en un cargo directivo en Blanco y Negro y Mendoza convertido en protagonista de realities, el croata reflotó su lado más filial. “Nos abrazamos y me preguntó cuantas casas tenía”, recuerda.

El cambio de mentalidad

“Estoy completamente de acuerdo con que Mirko le enseñó a ganar al fútbol chileno. Implementó un sistema nuevo, creó posiciones distintas, como los laterales volantes, puso a (Rubén) Espinoza como volante de creación, dos perros de presa como Margas y Ramírez y, para mí la pieza clave, que era el Lalo Vilches. Era la pieza perfecta", recuerda Mendoza.

Jozic buscaba la perfección hasta el hartazgo de sus dirigidos. “Venían de un sistema totalmente diferente. Siempre escuché que Arturo (Salah) era un técnico cercano, que hablaba mucho con los jugadores, de hablar, de palmotear la espalda. Mirko, al menos trabajando, no era así. Sí con su familia y con su hija. Con el buzo, era distinto. Había sufrido mucho, por la guerra incluso. Conocía el rigor. Él daba órdenes y corregía hasta la perfección. No paraba hasta conseguirla. No se permitía un margen de error muy amplio”, resume Marcelo Oyarzún, el preparador físico que lo acompañó incluso hasta después de su paso por Macul.

Oyarzún, eso sí, conoció su faceta más humana. “Conmigo generó una buena relación desde el primer día. No le gustaba manejar. Entonces, me pidió que lo pasara a buscar a su casa. Establecí relación con su familia. Y como tengo veintitantos años menos que él, había una relación cercana, como de padre a hijo. Yo estaba en el medio, trabajaba con él, pero me hacía pasar a su casa para que almorzáramos. Fue al bautizo de mi hija mayor, que nació en el 90, una semana antes de que me fuera a trabajar con él a Colo Colo”, explica.

El modelo de Bielsa

Jozic, quien en 1993 alcanzó a dirigir a la Selección, se hizo un nombre en el fútbol sudamericano. A tal punto de que varios técnicos de esta parte del continente empezaron a seguir y hasta a imitar su trabajo. En ese grupo, el más connotado fue Marcelo Bielsa. El Loco llegó al extremo de viajar hasta Santiago para presenciar el trabajo del europeo. El sistema táctico base del rosarino replica el triple rombo de Jozic.

“Bielsa vino cuando se produjo el intermedio después de haber ganado la Libertadores, en el receso de invierno. Viene a ver este modelo de Colo Colo. Se queda acá 10 días y Mirko solo lo atendió durante los entrenamientos. Fuera de eso, lo atendía yo. Ahí nace un poco la relación entre Mirko y él, que fue a través de Jorge Vergara. Bielsa se contacta con Vergara y Vergara, que era dirigente, lo autoriza para venir a ver el modelo y Marcelo viene a conocerlo. Eso habla de la obsesión de Bielsa”, recuerda Oyarzún.

La retribución, en todo caso, no fue la mejor. “Al año siguiente, nos ganó con un gol a los ocho segundos, con una jugada que nosotros sabíamos que siempre hacía”, se recrimina, a 28 años, el ex PF del Cacique.

“Los días más felices de mi vida”

Jozic agradece el cariño que recibe. Hace años que no habla con los medios de comunicación, pero envía un sentido mensaje a través del sitio del club social y deportivo Colo Colo, que decretó esta fecha como el Día del Colocolino Inmigrante. “Mis queridos colocolinos, familia mía: les estoy eternamente agradecido por todo el amor demostrado hacia mí y mi familia durante todos estos años. Gracias por este honorable reconocimiento, que significa mucho para mí y que me hace volver a un lugar donde pasé los dias más felices de mi vida como profesional y privada”, escribe.

“Mis hinchas de este gran club. Sigan amando a esta institución, respetándolo y gritando por él en las buenas y en las malas.. siempre juntos. ¡Los quiero mucho y cuidense!”, concluye.

Final Copa Libertadores 1991 | Colo Colo 3-0 Olimpia (vuelta):

Final Recopa Sudamericana de 1992 | Cruzeiro 0-0 (4-5) Colo Colo:

Final Copa Interamericana 1992 | Colo Colo 3-1 Puebla (vuelta):

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