"Me dijeron que Nelson Acosta se veía muy enfermo"

Diego Orellana

Foto: Dedvi Missene

Diego Orellana, volante de Everton, revela la historia que lo une con el técnico uruguayo y su inquietud por el estado de salud del ex entrenador de la Roja. También su ambiciones con los viñamarinos y su deseo de integrar alguna vez la Selección.




Diego Orellana (26) se ha consolidado como un integrante estable en el mediocampo de Everton. Esta temporada, solo ha faltado a un partido en el Campeonato Nacional. En 15 de ellos ha sido titular. Le marcó un gol a Antofagasta el 18 de marzo. En la Copa Chile registra cuatro duelos más. Y un gol a Transandino.

El oriundo de San Vicente de Tagua Tagua ve cristalizarse un sueño que partió hace doce años. Una historia de vida forjada en el campo y que en las fértiles tierras de la Sexta Región lo une con una leyenda del fútbol chileno: Nelson Acosta.

Es de San Vicente y su padre es temporero ¿usted se maneja en el campo?

Trabajé cuando era más chico, antes de venir a Everton, con mis papás. Con mi papá, tomates. Con mi tío, duraznos. La vida del campo es muy sacrificada. De 6 de la mañana hasta las ocho. Tenía como 13 o 14 años. Era difícil, pero siempre me gustó. Era parte de lo cotidiano. Terminé el cuarto medio, pero nada con el campo. Pienso estudiar más adelante, relacionado con el deporte.

Al primer equipo lo ascendió Nelson Acosta, quien tiene un campo en la misma zona ¿alguna vez hablaron de eso?

Fue en 2010. Cuando él me trajo me había visto jugar en San Vicente. Me invitaba a su campo. Conocía a la gente. Llegué porque Everton fue a jugar un amistoso con General Velásquez. Nos vio jugar en el preliminar junto con Camilo Rencoret. Estuvimos una semana a prueba y nos quedamos. Entrenamos con el grupo de proyección. Era agosto, pero nos dijo que viniéramos el año siguiente. Ahí empezó todo.

¿Ha sabido de Acosta que, en alguna medida, podría considerarse como vecino suyo?

Es muy difícil llegar ahora a él. De partida, no contesta el teléfono. Lo que sabemos es por la prensa. Mi cuñado lo vio en el hospital y comentó que se veía muy enfermo, que parecía un abuelito. Nada que ver con la imagen que uno tiene de él. A mí genera mucha tristeza. Es de las personas a las que más le tengo cariño. Es una enfermedad dura la que está viviendo.

¿Qué significó para usted?

Nelson Acosta es como un padre para mí. Vivía preocupado de mí, de cómo estaba, de que fuera al colegio, de que me esforzara, de que pensara en el equipo. Me enseñó muchos valores, como ser leal, respetuoso, humilde, consecuente. Mi personalidad es un poco el reflejo de lo que él me enseñó. Soy un agradecido de sus enseñanzas.

En esa época tenía 16 años, ¿qué ha cambiado?

Al profe Nelson lo conocí a los 14, antes de venir a Viña del Mar. La relación es más estrecha que la de un futbolista y un entrenador. Como venía desde más lejos, era como un padre. Me preguntaba si almorzaba, si comía. Una vez me dio plata para comprar un pasaje para ir a San Vicente a ver a mi familia. Estaba en el plantel, pero recibía un viático nomás. Y me ayudó.

¿Se siente consolidado?

Sí. Me siento consolidado, pero tengo mucho por dar todavía. No siento que toqué techo, ni mucho menos. Puedo rendir más. Uno mejora técnicamente y tácticamente todos los días. Encuentro que tengo más cosas malas que buenas. Si no pensara así, ya pensaría que habría tocado techo. Ser exigente depende de uno. Si uno no siente que tiene mejorar, no lo hace.

¿Con qué sueña en el fútbol?

Hoy es clasificar con Everton a un torneo internacional. Y después, con jugar en un equipo más grande y en la Selección. Me lo tomo con calma. Debo demostrar en el club en que estoy y luego hay que dar un paso hacia adelante.

¿Qué futbolistas lo inspiran?

Mis ejemplos son cercanos. Compañeros que he tenido, como Fernando Saavedra, con quien estuvimos juntos en Everton y La Calera. Es un modelo a seguir. Y me gusta mirar a Vidal, a Aránguiz. Charles me gusta por su temperamento. Siempre es callado. Tiene menos valoración por su personalidad.

¿Sueña jugar junto a ellos en la Selección?

Claro que sí. Estuve en la Sub 20, en la 17, pero no disputé ningún sudamericano.

Paso por Brasil

Estuvo un tiempo en el Palmeiras ¿por qué no se quedó?

Me fui a probar. Estuve tres, cuatro meses. Nunca lo pensé, más allá de que haya sido una prueba. Tenía 17, cumplí 18 allá. Fue por Lucas Nannía. El representante andaba buscando jugadores. Me enseñaron demasiadas cosas tácticas, físicas. El fútbol es muy diferente allá. Aprendí a cuidar mi cuerpo. No me quedé porque mi pase era de Everton. No querían problemas entre clubes. Everton no me quería soltar.

¿Qué le ha faltado a Everton para dar el salto en la tabla?

A veces nos desconcentramos. No liquidamos los partidos. Son jugadas puntuales, errores que nos cuestan goles. pero este es el momento de dar un golpe.

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