El plan perfecto que lideró Fernando Zuqui: las claves del batacazo de la UC ante Cruzeiro en el Mineirao
El 2-1 a Cruzeiro fue la tercera vez que Universidad Católica gana en Brasil, por torneos Conmebol. La victoria coronó una actuación convincente, mezclando concentración y overol. La lectura de Daniel Garnero funcionó. Uno de los puntos fue el argentino Zuqui, quien tiene contrato hasta junio.
Universidad Católica aportó con el 17º triunfo de un equipo chileno en Brasil, por torneos CONMEBOL. En un duelo que contó con un desenlace infartante, el cabezazo de Jimmy Martínez, en el cuarto minuto de tiempo añadido, le dio un triunfo tan justificado como importante a los cruzados. Recuperó los puntos que perdió en casa ante Boca Juniors, quizás en el escenario más complejo que podía enfrentar en el grupo: el Estadio Mineirao de Belo Horizonte. La sideral distancia económica entre Cruzeiro y la UC no se notó en la cancha. Por eso el fútbol es tan particular.
El equipo de Daniel Garnero había quedado en deuda en su estreno copero contra Boca. Independiente a la fallida lectura del DT en el planteo, afloraron dudas respecto a ver si el elenco estudiantil podía ser competitivo en la arena continental. En el marco de una temporada con vaivenes, donde la fortaleza defensiva de 2025 estaba con agujeros en este 2026, la visita a Minas Gerais revitaliza las sensaciones de la UC en el concierto internacional.
“Estamos más organizados, somos un equipo que cuando atacamos tenemos mucha efectividad. Ante esa situación, si nosotros llevábamos el juego al lugar donde más nos convenía, les podíamos sacar ventaja. Y con nuestras herramientas, manejamos bien el partido”, indicó Garnero en rueda de prensa, analizando el triunfo. En efecto, se exhibió en Brasil la versión más redonda del equipo en la actual campaña, teniendo en cuenta el contexto y la dificultad del rival.
El Comandante Zuqui
El único cambio que hizo Garnero, respecto a la oncena que salió ante Boca, fue el ingreso de Fernando Zuqui por Gary Medel. El argentino fue uno de los puntos altos de la jornada. Puso sobre la cancha toda su expertise copera, esa que construyó en sus pasos por Boca Juniors y Estudiantes de La Plata, instituciones que adornan sus vitrinas con más de una Libertadores. Se puede considerar que fue un regalo para un futbolista que este año volvió a jugar tras superar una compleja lesión.
Recién el 25 de marzo pasado (hace menos de un mes) jugó su primer partido de 2026, después de nueve meses, al superar una rotura de ligamentos. Fue ante Ñublense, en Chillán, por la Copa de la Liga. El volante de 34 años lleva seis partidos seguidos con presencia, y sumó los 90′ en los dos recientes: con Audax, por el torneo local, y contra Cruzeiro, el miércoles. Además de un buen rendimiento, aportó con el liderazgo necesario para este tipo de encuentros, dialogando con el árbitro y tomando las pelotas detenidas. Lanzó un córner impecable para el 1-0 de Justo Giani.
Tomando los datos de Sofascore, Zuqui registró ante Raposa un 83% de pases precisos (29/35), mismo porcentaje en pases en campo rival (20/24) y el 82% en el campo propio (9/11). Sumó 59 toques, nueve recuperaciones, ganó seis de 10 duelos totales, entregó tres pases clave y recorrió una distancia total con el balón de 122,5 m. El triángulo que conformó con Jhojan Valencia y Cristián Cuevas funcionó, lo que hace prever que este modelo es el más eficiente para jugar como visitante en la Copa, en desmedro de valores como Matías Palavecino y el propio Gary Medel.
Tras una extensa inactividad, por una lesión compleja, el regreso de Zuqui ha significado que Garnero sumara un refuerzo más para el mediocampo. “Yo siempre digo que uno puede mejorar en muchos aspectos. Trabajo día a día para eso, para mejorar. Hay momentos en que uno lo puede hacer de la mejor forma, en otro momento no, pero uno todos los días se levanta con la ilusión de querer mejorar, querer estar a la altura del club que representamos, que es un club muy grande. En base a eso, trato de dar lo mejor día a día para cuando nos toque jugar dar lo mejor para el equipo”, declaró el 8, en zona mixta.
Su destacada performance le pone tarea a la UC, toda vez que el transandino finaliza contrato en junio, cuando la fase grupal de la Libertadores esté finalizada. Para ese entonces, el club ya sabrá si continuará o no en la arena internacional post Copa del Mundo. “Yo estoy ilusionado, tengo fe por el grupo que tenemos. Tenemos que ir partido a partido, porque la Copa es muy difícil”, añadió.
Factores del triunfo
La victoria contó con rendimientos altos. Otro fue Vicente Bernedo. El portero canterano de Católica tuvo una actuación destacada, disipando las dudas que había dejado en partidos anteriores. Esto, en el contexto de una merma en el trabajo defensivo del club. Registró cinco atajadas (una en el epílogo que fue vital). Tanto Bernedo como la zaga mostró un rostro mejorado, con orden y concentración, además de un trabajo táctico que dio frutos.
En ese sentido, el estudio del rival fue efectivo, por ejemplo en la coordinación defensiva. “Tuvimos énfasis. Ellos manejan centrales altos, por sobre la media de la liga chilena. Decidimos tomarlos de manera individual, se pudo hacer de manera correcta. Vimos que en cada lateral, los centrales subían... Ese tipo de cosas las manejábamos”, manifestó Branco Ampuero.
La presión justa, ser un elenco compacto y el factor de la pelota detenida también contribuyeron a la victoria. Si ante Boca, el descuento llegó en un tiro de esquina, los dos goles a Cruzeiro fueron de cabeza (el primer de córner). Por cierto, saber sufrir es otro aspecto en este tipo de partidos, sobre todo de visitante. Católica no se cayó después del penal.
Fue la tercera vez que la UC ganó en Brasil por Copa Libertadores. En 2002, fue 3-1 a Flamengo, con Juvenal Olmos. En 2011, por la ida de octavos, fue 2-1, con Juan Antonio Pizzi como DT. 15 años después, vuelve a dar el batacazo.
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