Descanso total: ¿Cómo desconectarse realmente en vacaciones?

Ilustración: Gabriel Ebensperger

Cuando el celular y el computador de la casa han pasado a ser parte ya del trabajo surge el problema de cómo acallarlos cuando llega el período de descanso. En una época en que se hace impensable estar sin Internet, porque además nos colabora en la distracción, el desafío de descontaminarse es doble. Los especialistas recomiendan intentarlo. Con voluntad y disciplina sí se puede.




Este verano se viven quizás las primeras vacaciones ‘normales’ en dos años. Entre comillas, porque las restricciones sanitarias aún no paran, pero al menos existe una importante posibilidad de movilizarse. A este verano, además, se llega con un índice menor de síntomas asociados a sospecha o presencia de problemas de salud mental. Han disminuido el miedo y el estrés, tan propios de la fase epidémica sin precedentes que experimenta el mundo contemporáneo.

En este escenario es que las personas han tomado o tomarán su período de descanso. En dos años, sin embargo, quienes trabajan han desarrollado un fuerte apego a la tecnología y a los dispositivos para acceder a ella. Esto, a raíz de que el teletrabajo se instalara en sus vidas en 2020 por el encierro, y aun cuando éste se ha ido superando, ya no es tan fácil separar la vida privada de la laboral. El dormitorio muchas veces se convirtió en escritorio y proliferaron los chats de WhatsApp con jefes y compañeros de trabajo.

¿Cómo se deberían enfrentar estas vacaciones? ¿Cómo lograr una desconexión tan equilibrada que permita aislarse de la oficina y a la vez aprovechar las posibilidades que brinda Internet para conocer lugares, ver rutas, disfrutar series y seguir en contacto con los cercanos, por ejemplo?

Demos un contexto: Al menos en estos meses las vacaciones nos encuentran en mejor pie para gozarlas. Existe mayor desplazamiento, las fronteras están abiertas y el nivel de peligrosidad del Covid ha disminuido por el eficiente programa de vacunación en el país. Mentalmente -y esto sí es que es importante- también nos pilla en mejor condición. Según los datos entregados por la cuarta edición del estudio ‘Termómetro de la Salud Mental en Chile’, elaborado por la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y la Universidad Católica en agosto pasado, un 24% de los chilenos adultos presenta síntomas asociados a sospecha o presencia de problemas de salud mental, mientras que cuatro meses antes -en abril- la cifra era un 33%. Es decir, se disminuyó en 9 puntos. El levantamiento de las cuarentenas y los avances en las fases contribuyeron a esta mejoría.

Atendiendo esto, es clave que los trabajadores no renuncien a su descanso anual, dice Andrea Squadritto, psicóloga y académica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), quien sostiene que algunas personas no quieran vacacionar por miedo a ser desvinculadas al regreso, una problemática creciente en tiempos de inestabilidad e incertidumbre. “Es fundamental retomar espacios de cuidado personal que nos permitan ir soltando todo este estrés sostenido, que ha impactado en las dimensiones económica, social y política, y que ha llevado a un agotamiento, lo que se ve reflejado en cuadros de estrés y de ansiedad”, dice.

De todas las mediciones, la de agosto de 2021 es la más esperanzadora, en efecto. Daniela Campos, jefe de Riesgos Psicosociales de la ACHS, señala que “lo es si lo comparamos con los datos de la primera medición, en julio de 2020 –(plena pandemia, con un 34,6%), ya que vemos que es cuando hemos estado con mayor ausencia de problemas de salud mental; sin embargo, las cifras siguen siendo muy preocupantes”.

CONSEJOS PARA LA DESCONEXIÓN

Salir de la rutina y disfrutar lo que fuere es una obligación ya sabida. A esto se le agrega ahora el desafío de la desconexión digital de la oficina, situación no menor debido a que conlleva tomar distancia del celular, el dispositivo que hoy cumple como teléfono, televisor, computador y cámara fotográfica, entre otras funciones.

Es una tarea difícil, pero no imposible. El doctor Juan Meneses, psiquiatra de Clínica Las Condes, explica que, al igual que la comida, el alcohol o la droga, el smartphone llega a una zona del cerebro, estimulando una gratificación inmediata. “Antes, cuando uno estaba agotado o estresado, se tendía en la cama y prendía el televisor. Ahora uno mira la pantalla del celular, y en cualquier lugar. Yo digo que no es que uno se conecte al celular, sino que se desconecta de la vida a través del celular. La invitación es a dejarlo de lado lo que más se pueda. Casi sería recomendable tener horarios para él y, si es posible, contar con un celular para la vida personal y otro para el trabajo. Lo mismo con las casillas de correo, que deberían ser diferenciadas”.

Si lo que quiere y necesita es una desconexión lo más efectiva posible, siga estos consejos:

· No deje asuntos pendientes. Si queda un reemplazante en su lugar, trate de que todo quede listo y bien explicado. Hacer un buen traspaso impedirá que lo molesten por cosas pequeñas.

· Evite lugares con conexión a Internet. Si va al extranjero o a un sitio remoto, sólo conéctese al wifi cuando sea estrictamente necesario y desconecte la señal cuando no lo esté usando. De esta manera evitará las alertas.

· Si le resulta imposible estar sin wifi por cualquier motivo personal, establezca horarios para conectarse.

· No revise su correo. Es una gran tentación hacerlo, pero puede tener mayor éxito si desactiva las notificaciones.

· Silencie los grupos de WhatsApp que estén ligados al trabajo. Si cree que eso no será suficiente porque igual los revisará, sálgase del grupo y reintégrese cuando regrese a la oficina.

· Silencie también su celular, quítele el sonido y la vibración.

· Al menos una semana antes de salir de vacaciones oblíguese a desapegarse de a poco de las redes sociales y de las aplicaciones de ocio, salvo que vacacione solo y sea esa su opción. El menor tiempo dedicado a la tecnología le hará ganar en cercanía con quienes están con usted.

POR QUÉ NOS HACE BIEN UN DESCANSO

Porque es para hacerse cariño, sentirse bien y fortalecerse. Un buen momento de relajo vuelve a las personas más resistentes ante la adversidad. También es un período propicio para reflexionar y renovarse. “Necesitamos un espacio para recargar pilas, energías, sentirnos vitales… Y por eso es tan importante conectar con el placer, con el ocio, con lo que nos gusta -afirma Andrea Squadritto-. Es una instancia para volver a la autoconciencia”.

Y en esta autoconciencia, agrega, es clave definir qué le hace bien a cada cual y qué le permite desconectarse. “Todos tenemos características distintas, a unos les puede motivar una salida outdoor mientras otros prefieren Netflix o viajar. Hay una invitación al autoconocimiento, ver qué me hace bien, cómo gestiono mis tiempos y cómo me cuido, para poder cuidar también de otros. Hablo de una salud integral donde esté lo físico, lo mental, lo emocional y lo espiritual”.

En Chile, la prevalencia de síntomas asociados a sospecha o presencia de problemas de salud mental es de 20% de prevalencia entre los ocupados (personas que tienen un trabajo) y 24% general, según el estudio de la ACHS-UC. Esto demuestra que el trabajo es un factor protector en la medida en que entrega sentido, pertenencia, límites y estructuras del tiempo subjetivo, además de los aspectos económicos y de certidumbre. Considerando también los últimos meses, un 62% de los trabajadores en el país indica que algunas veces o casi siempre siente que sus tareas requieren excesivo esfuerzo físico o mental. “Aun cuando podemos decir que tenemos menor exposición a riesgos psicosociales que en otros países de Latinoamérica, en Chile la sobrecarga laboral se está viviendo hoy de manera más profunda que en años prepandemia, y asimismo sabemos que las denuncias por acoso laboral han ido en aumento”, destaca Daniela Campos, de la ACHS.

Por todas estas razones, la necesidad de un descanso es más urgente que nunca. “Existe mucha evidencia respecto de cómo las vacaciones son una ayuda para recuperarse del trabajo, física y psicológicamente, y de cómo actúan como mediadores del estrés laboral, reduciendo y previniendo la acumulación de fatiga y estrés que luego deriva en el deterioro de la salud -comenta la profesional-. Las investigaciones muestran que en condiciones de altas demandas laborales, por ejemplo, en quienes trabajan bajo presión, en turnos o durante largas horas, el esfuerzo que invierten genera una activación neuroendocrinológica, así como la disminución de la recuperación cardiovascular, que luego puede derivar en problemas crónicos de salud”.

Lo mismo asegura el doctor Juan Meneses, en el sentido de que debería existir una cultura más saludable en cuanto al trabajo. Que se respeten los horarios, que haya suficiente recurso humano para cumplir las tareas que se asignan y que por parte del trabajador se dé también un mayor autocuidado. Durante el año laboral todos están sometidos a mucho estrés, y el estrés produce el cortisol, una hormona que provoca alteraciones a nivel cognitivo, por ejemplo, de la memoria y de la concentración, y físicas también, y que afectan el dormir, la alimentación, las emociones, todo. “Lo que se recomienda, entonces, es hacer un cambio total -dice el psiquiatra-. Si la persona está liberando mucho cortisol durante el año, lo que necesita en vacaciones son los neuroquímicos que lo benefician en su salud mental y física, es decir, la serotonina, la dopamina, las endorfinas. Qué favorece eso: la actividad física, el estar en contacto con la naturaleza, el salir de casa. También, el contacto con el otro, tener momentos de esparcimiento, de hacer cosas que normalmente no se hacen, caminatas, pícnics, cicletadas, etc. Todo ello ayuda más que desconectarse usando la comida o el alcohol”.

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