La comunidad tras los repartidores de Uber Eats

Plazas, bancas y calles alrededor de los grandes locales de comida rápida son los lugares de reunión de repartidores de delivery. Con sus motos, bicicletas y mochilas al hombro, no sólo esperan los pedidos. Se trata de verdaderas comunidades de amigos, que se ayudan cuando alguno lo necesita. Willy Pernalete, uno de ellos, relata cómo el apoyo que se dan es fundamental en el día a día.




*Esta grabación se hizo bajo estrictas medidas sanitarias

Al principio, Willy Pernalete (32) no conocía a nadie en la plaza Diego de Velásquez. Simplemente llegó un día de abril del año pasado, luego de haber hecho un par de entregas en su bicicleta. Al igual que mucha gente, Pernalete perdió su trabajo producto de la pandemia, pero ahora forma parte de los 18.000 socios repartidores que realizan al menos una entrega al mes con la aplicación. Eso sí, él está por sobre la media: en un día, puede llegar a entregar hasta 30 pedidos.

“Tengo una hija, así que tocó salir a la calle a hacer delivery, que era lo único que nos podía sustentar en ese momento”, cuenta.

Lo que no sabía era que no solo encontraría trabajo, sino que también, grandes amigos. Todos los días un grupo de repartidores se reúne en ese punto peak de Providencia, a la espera de pedidos o simplemente a descansar un momento. Con el paso del tiempo pasaron de ser compañeros a una familia, tal como mencionan ellos mismos. Willy Pernalete señala que sin la amistad que tienen, “difícilmente podríamos seguir haciendo esto, siempre necesitamos alguna ayuda”.

“Nos apoyamos, porque así es la cultura de nosotros y aquí nos ayudamos para de alguna manera sentir que estamos en nuestro país”, cuenta Carlos Fagundez, del mismo grupo de Willy, en donde todos son venezolanos.

No sólo se juntan a esperar que “caigan pedidos”, también celebran cumpleaños con las familias, se reúnen a jugar partidos de fútbol y hasta tienen un grupo en WhatsApp donde están en constante comunicación.

“Además de los beneficios de tener compañeros con quienes pasar el rato, la gracia de ser repartidor es que manejas tus propios tiempos”, dice Pernalete, quien se conecta desde las 12 del día a las tres de la tarde y luego vuelve a abrir la aplicación a eso de las 6, aprovechando las ventajas de la flexibilidad horaria, y que otros repartidores de la plataforma han reconocido que es una de las principales razones para conectarse a la app (42 por ciento), junto con la generación de ingresos adicionales (56 por ciento) y la autonomía que les brinda (42 por ciento), según datos de la encuesta de Ipsos Chile, realizada para conocer la percepción de quienes forman la comunidad de Uber Eats.

Pernalete cuenta que, en su experiencia, recibe “buenas propinas”, y que cuando empieza a trabajar, los pedidos llegan uno detrás de otro. “Cada uno es dueño de sus horarios. Yo me propongo metas personales durante el día y si la cumplo temprano, entonces en la tarde puedo irme a mi casa a cuidar a mi hija”, dice.

Este grupo de repartidores, así como otros miles alrededor de Chile, fueron fundamentales para el funcionamiento de restaurantes en los meses más duros de la pandemia. Actualmente, la aplicación cuenta con más de 5.000 restaurantes asociados.

Revisa el relato completo en el vídeo.

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