El Coordinador Eléctrico que viene

Un mediodía cualquiera de esta primavera, buena parte de la electricidad que consume Chile sale de equipos que no giran. Los parques solares y eólicos entregan su energía a la red a través de inversores, y al caer la tarde son cada vez más las baterías las que sostienen la punta. Hace una década el sistema se entendía con la operación de centrales térmicas e hidráulicas. Hoy hay que mirar equipos electrónicos que responden en milésimas de segundo.
En octubre, el Coordinador Eléctrico Nacional inicia un nuevo ciclo de conducción. Es un buen momento para preguntarse qué operador va a necesitar el sistema en los próximos años. Solemos pensar el futuro del Coordinador en términos de institucionalidad. Yo veo un cambio de oficio.
El oficio original era despachar energía: ordenar las centrales por costo y asegurar que la oferta cubriera la demanda. Esa tarea sigue ahí, pero ya no es la que define al sistema. Según el propio Coordinador, en abril ya había más de 3.000 MW en baterías operando o en pruebas, y hacia diciembre esperaba sumar otros 5.400 MW. En 2025 se vertieron más de 6.000 GWh de energía solar y eólica que la red no pudo absorber, y entre enero y julio de este año el vertimiento superó al del mismo período del año anterior. Energía hay. El desafío está en dónde, cuándo y cómo llega.
La lección más clara vino de afuera. El informe final del panel de expertos convocado por la red de operadores europeos sobre el apagón ibérico de abril de 2025 puso el foco en el control de tensión y en cómo respondieron los equipos cuando el sistema los necesitó. Qué tecnología generaba quedó en segundo plano.
Ese es el oficio nuevo: pasar de reaccionar a prevenir. Anticipar cómo va a responder cada equipo ante una perturbación y verificar que lo declarado sea lo que efectivamente ocurre, en un contexto donde la tecnología avanza más rápido que la norma. El Coordinador ya está en ese camino: hoy pide modelos detallados del comportamiento de las plantas y mide su desempeño real en el control de frecuencia y de tensión. Y parte con dos activos que vale la pena cuidar en este nuevo ciclo: su independencia técnica y una disposición creciente a explicar sus criterios a la industria.
No sé cuánto tomará esta transición. Sí sé que el Coordinador no la puede hacer solo. Cada empresa que conecta un equipo pasa a ser parte de la operación, y la información que entrega vale hoy tanto como la energía que produce. La relación entre el operador y las empresas coordinadas se parece cada vez menos a la de un despachador con sus centrales y cada vez más a la de un equipo que trabaja sobre un mismo tablero, algo que las mesas técnicas de los últimos años ya anticipan. Y la verificación tiene que ir en ambas direcciones: así como el operador necesita saber que cada equipo hace lo que declaró, quienes invierten en almacenamiento necesitan poder ver que sus activos se operan como corresponde.
El Coordinador que viene se va a definir menos por cómo se organiza y más por cuánto conoce del comportamiento de cada equipo conectado a la red.
*Rodrigo Sáez, CEO de EnergySage.
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