Buzos revelan que operativo estuvo al borde del desastre

El gobierno tailandés reveló ayer las primeras imágenes de los niños, internados en el hospital Chiang Rai Prachanukroh.

El diario The Guardian señaló que una de las bombas de extracción de agua falló mientras el equipo seguía al interior de la cueva. El primer grupo de menores rescatados saldrá del hospital el domingo. Deberán reposar en sus casas por otra semana.


Sin necesidad de tomar medicamentos para el insomnio se mantienen los 12 niños del equipo de fútbol “Jabalíes Salvajes”, y su entrenador asistente, luego de que todos fueran rescatados de una cueva al norte de Tailandia, entre el domingo y el martes.

Ayer se difundieron las primeras imágenes del estado de los niños en el hospital Chiang Rai Prachanukroh, en el que están siendo evaluados en cuarentena para evitar el contagio de enfermedades.

Pese a que la mayoría de ellos perdieron en promedio dos kilos durante los 17 días que estuvieron en la cueva, luego de haber ingresado el 23 de junio, todos están en buen estado físico y mental, según indica el equipo médico del hospital. La pérdida de peso se atribuye principalmente a los nueve días en los que se mantuvieron desaparecidos, hasta el 2 de julio, cuando fueron hallados por dos buzos británicos.

De hecho, el almirante de la Marina tailandesa, Arpakorn Yuukongkaew, afirmó en una entrevista con la BBC que su equipo solo tenía una “pequeña esperanza” de encontrarlos con vida. Además, reveló que el entrenador, de 25 años, los instó a cavar un túnel para mantener el calor corporal y les enseñó técnicas de meditación y de conservación de energía, las que conocía muy bien por haber sido monje budista.

De hecho, el inspector general del Ministerio de Salud Pública de Tailandia, el doctor Thongchai Lertwilairattapong, dijo ayer en una conferencia de prensa que la buena salud mental de los niños la atribuye al hecho de que todos se mantuvieron unidos como equipo bajo la buena supervisión de su entrenador.

De todos modos, un video confirmó que los niños habían sido sedados para salir de la cueva, y estaban completamente dormidos, lo que contradice a lo señalado por el primer ministro tailandés, Prayuth Chan-o-cha, quien dijo que solo habían recibido ansiolíticos. “En el camino algunos pueden haber dormido”, admitió Arpakorn Yuukongkaew. “Algunos dormían y algunos movían los dedos, algo atontados, pero respiraban”, agregó el ex Navy Seal, Chaiyananta Peeranarong.

Del primer grupo en ser rescatado el domingo, dos menores mostraron inicialmente signos de neumonía, pero ya se recuperaron. Entre los cuatro niños del segundo grupo, se les detectó hipotermia y arritmia, pero también ya fueron tratados. Y entre los cinco del tercer y último grupo -cuatro niños y el entrenador- uno de ellos tenía signos de neumonía.

Los menores de los dos primeros grupos ya habían podido ver a sus familiares, aunque bajo estrictas medidas de seguridad, como el uso de vestimenta especial y máscaras, y a una distancia de dos metros, o a través de un vidrio. Los últimos rescatados aún están a la espera de terminar los exámenes.

Este domingo los niños del primer grupo podrán dejar el hospital, y deberán estar en reposo por otra semana más en sus casas.

¿Qué hacían en la cueva?

A medida que pasan los días, nuevos detalles se van descubriendo acerca de lo sucedido en la operación de rescate y los riesgos de que todo el proceso fracasara. Un par de horas después de que hubiera salido el último rescatado de la cueva, una de las bombas de extracción de agua falló y la gruta volvió a inundarse rápidamente, mientras que unos 100 miembros del equipo seguían en el interior de la cueva, a 1,5 km. de la entrada, según reveló a The Guardian un grupo de buzos australianos que participó en el rescate.

Ante dicha emergencia, tuvieron que apurar el proceso de limpieza de materiales y herramientas para salir lo más rápido posible de la cueva. Uno de los buzos dijo que escuchó gritos desde lo más profundo de la cueva, donde aún quedaban rescatistas. “(El agua) estaba aumentando notablemente”, dijo.

Pero una de las interrogantes que aún permanece es el motivo por el cual los niños y su entrenador ingresaron ese 23 de junio a la cueva.

Aún no hay respuestas claras, pero se barajan un par de explicaciones. Una de ellas es la de una ceremonia de iniciación que salió mal, según comentó Ben Reymenants, uno de los buzos del equipo de rescate. La idea era ingresar a la cueva para escribir sus nombres en la pared al final de la caverna, para luego salir de inmediato. De hecho, los niños habían dejado sus mochilas y otras pertenencias en la entrada de la cueva.

La otra teoría se relaciona con la celebración de un cumpleaños. Uno de los menores estaba de cumpleaños el 23 de junio, y la BBC señala que, según los informes, los “Jabalíes Salvajes”, ingresaron a la cueva con ese fin. Finalmente, las colaciones que llevaron para celebrar les permitieron alimentarse y sobrevivir.

Seguir leyendo