Corea del Sur: viaje al interior de los laboratorios que producen los tests del coronavirus

Exámenes callejeros en Daegu, el 3 de marzo.

El país ha logrado controlar de forma exitosa la propagación de la pandemia con la ayuda de una eficiente red de pruebas, desarrollada tras las críticas a la reacción ante un fuerte brote de MERS en 2015


Lee Hyuk-min pone su alarma a las 4:45 a.m. Se levanta de la cama, se sienta en cosa de minutos en el escritorio de su casa, que es su oficina, y luego comienza su día de trabajo: analiza un cuadro de nuevos datos de tests de coronavirus, separando los positivos de los negativos

Como microbiólogo clínico, el doctor Lee obtiene seis grupos de resultados de pruebas durante todo el día. Revisa la mayoría de ellos en el laboratorio donde trabaja en el Hospital de Cesantía del Sistema de Salud de la Universidad de Yonsei en Seúl. Termina su jornada a eso de las 23:00. Pero generalmente lo despiertan en medio de la noche para revisar aún más tests.

“Es difícil", dijo el doctor Lee, “pero es difícil para todos”.

Corea del Sur ha absorbido una avalancha de nuevas infecciones por coronavirus equivalente a las que han remecido a los sistemas de salud de muchos países. Pero una de las razones por las que ha logrado controlar la propagación del virus y reducir su tasa de infección ha sido una red de pruebas muy eficiente, que le permitió aislar rápidamente a los infectados. El país ha realizado casi 300 mil tests, el doble de la cifra de Italia, a pesar de tener menos de un tercio de los casos confirmados de coronavirus.

Y Estados Unidos, aunque ha aumentado su capacidad, solo ha realizado aproximadamente una décima parte de los tests que ha hecho Corea del Sur, basados en la cantidad de pruebas realizadas en los centros del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades y otros laboratorios de salud pública. Es posible que los números de Estados Unidos tampoco suban rápidamente: la administración Trump planea priorizar el distanciamiento social sobre las pruebas generales.

La red de pruebas de Corea del Sur fue un legado de un brote mortal del coronavirus MERS en 2015 y se puso en marcha durante el nuevo brote de coronavirus a fines de enero. Los médicos, el personal médico, los laboratorios y los líderes políticos asumieron roles y siguieron los protocolos establecidos en los últimos años.

El doctor Lee y otros como él representan el punto de control final en este sistema, una operación de diagnóstico coordinada que une 633 sitios de testeo y más de 100 laboratorios en todo el país. Es una configuración uniforme: los laboratorios usan el mismo equipo de prueba, realizan el mismo entrenamiento y toman decisiones basadas en la misma información.

A las 08:00, todos los laboratorios de Corea del Sur cargan los resultados de sus pruebas de coronavirus en una base de datos compartida, lo que permite a los hospitales públicos y privados de todo el país monitorear los resultados de sus pacientes e informarlos a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Corea. Los hospitales cargan los detalles de las pruebas en un directorio en línea creado por expertos de una sociedad médica de enfermedades infecciosas.

“La vigilancia nos permite predecir dónde debemos enfocar nuestros esfuerzos”, dijo el doctor Lee, de 49 años, quien ha asesorado al gobierno de Corea del Sur en el tema de las pruebas de laboratorio de Covid-19. “También es una red para compartir cualquier problema que surja de las pruebas no concluyentes”, señaló.

El aprendizaje

El enfoque de Corea del Sur se desarrolló después del brote de MERS, que en ese país se pareció al caos que ahora se ve en otros lugares por el Covid-19. El país tardó en aprobar los kits de prueba y llevó el trabajo de diagnóstico a menos de cinco instalaciones estatales. Los laboratorios tardaron cuatro o cinco días en confirmar los resultados. Los pacientes que presentaban síntomas de enfermedad respiratoria no fueron diagnosticados e infectaron a otros sin saberlo. El brote de aproximadamente dos meses dejó 186 personas infectadas, 38 de las cuales murieron.

Posteriormente, Corea del Sur revisó su sistema de respuesta de emergencia. Dio a los grandes hospitales privados -que desempeñaron un pequeño papel en las pruebas durante el brote de MERS- la aprobación para ayudar con las pruebas de diagnóstico, exigió que los hospitales capacitaran a personal adicional para operar la maquinaria y establecieron departamentos separados de medicina de laboratorio.

Los cambios tardaron dos años en ponerse en práctica. Pero cuando comenzó el brote de coronavirus en enero, los funcionarios de salud de Corea del Sur pudieron reclutar de inmediato a más de 100 instalaciones para pruebas y ahora pueden examinar hasta 20.000 personas por día. Otros cambios posteriores al MERS redujeron el tiempo que las compañías necesitaban para obtener la aprobación regulatoria para nuevas pruebas. En 2016, se implementó un sistema de aprobación acelerado.

Corea del Sur permitió, de manera crucial, que las empresas locales de biotecnología elaboraran sus propios tests basados en modelos de enfermedades que utilizaban el código de prueba genética Covid-19 publicado por China en enero. La primera compañía obtuvo la aprobación de su kit el 4 de febrero, dos semanas antes de que surgieran las infecciones. Ahora, Corea del Sur tiene cinco proveedores de kits de prueba que usan diferentes materiales pero todos implementan el mismo método de prueba.

Pero la disponibilidad de las pruebas es solo la mitad de la ecuación, ya que se necesita un grupo estable de laboratorios para confirmar los resultados, dijo Lee Wang-jun, presidente del Hospital Myongji en Seúl y asesor del equipo de respuesta Covid-19 del gobierno de Corea del Sur.

“No tiene sentido simplemente tener muchos kits de prueba”, dijo el doctor Lee, y señaló que Myongji tiene dos máquinas de prueba funcionando todo el día: “También se necesita mano de obra y laboratorios”.

Estrategias novedosas

La innovación también jugó un papel clave. El gobierno introdujo sitios de testeo drive-thru que minimizaban el contacto y aceleraron los tests, una idea que se ha adoptado rápidamente en algunos estados de Estados Unidos. Algunos hospitales piden a los pacientes que entren en un espacio cerrado, parecido a una cabina telefónica, donde el personal médico toma muestras usando guantes de goma hasta el brazo, integrados en un panel de plástico.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó el miércoles a Corea del Sur por elogiar el desarrollo de estrategias de prueba innovadoras.

La situación se ve diferente en Estados Unidos, donde los hospitales y los ciudadanos todavía están luchando para aumentar la disponibilidad de las pruebas. La Administración de Alimentos y Medicamentos esta semana se movió para permitir que las compañías de laboratorio liberen pruebas de coronavirus sin la aprobación previa del gobierno. Pero la oferta de productos y productos químicos necesarios para ejecutar las pruebas está disminuyendo.

“La demanda está superando nuestra capacidad de realizar esas pruebas de manera oportuna”, dijo Benjamin Pinsky, director médico del Laboratorio de Virología Clínica de Stanford, que ha creado su propia prueba de diagnóstico.

Uno de los mayores obstáculos en el despliegue nacional de pruebas de Estados Unidos fue el requisito de la FDA de que los laboratorios que desarrollan sus propias pruebas tenían que usar esencialmente una muestra de virus vivos para certificar esos tests, un criterio que desde entonces se ha relajado.

Alex Greninger, subdirector de la división de virología de la Universidad de Washington en Seattle, dijo que su equipo se apresuró a localizar una muestra de virus vivos que pudiera probar que su prueba es lo suficientemente confiable para los estándares de la FDA.

Pero el doctor Greninger tenía un problema: el coronavirus aún no se había propagado en el área de Washington. “No teníamos muchas muestras para validar las pruebas”, dijo. “Trabajé mucho los teléfonos”, agregó.

Eventualmente obtuvo una extracción de una muestra viva a fines de febrero, justo cuando el brote de coronavirus del estado de Washington comenzó a acelerarse.

Corea del Sur no estableció tales requisitos para los fabricantes de pruebas. El país, con 8.897 casos confirmados hasta el domingo, ahora ocupa el octavo lugar a nivel mundial, después de haber sido superado por Estados Unidos y Francia.

El doctor Lee dijo que su hospital podría analizar las aproximadamente 300 muestras de coronavirus recolectadas durante todo el día de una sola vez. La razón por la que lo hacen seis veces al día, dice, es para acelerar el proceso de identificación, cuarentena y tratamiento de pacientes. Y la capacidad de su hospital es pequeña en relación con otros laboratorios privados grandes que pueden procesar más de 3.000 pruebas al día.

Identificación temprana

Los expertos médicos que asesoran al gobierno sobre Covid-19 dijeron que el sistema de gestión de enfermedades infecciosas de Corea del Sur se ha transformado por la participación de especialistas en el campo, en comparación con la respuesta tardía del gobierno al MERS debido a la falta de experiencia.

“En las primeras etapas del brote de MERS, los especialistas en enfermedades infecciosas no participaron en absoluto y la prevención inicial fue un fracaso”, dijo Kim Woo-joo, exjefe del equipo de respuesta rápida de MERS y profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad de Corea en Seúl.

Corea del Sur, con 52 millones de personas, tuvo más facilidad para localizar pacientes que China o Estados Unidos, ya que el país es del tamaño del estado de Indiana. Cuando se produjo un grupo masivo de casos en la secreta Iglesia Shincheonji de Jesús en Daegu, el país centró sus esfuerzos iniciales en rastrear y evaluar a los 10.000 miembros de la iglesia en la ciudad, y aquellos que se habían cruzado con ellos, independientemente de sus síntomas.

La identificación temprana es clave en el manejo de enfermedades infecciosas, dicen los expertos en salud. Cuando Corea del Sur identificó a su primer paciente con coronavirus el 20 de enero, las compañías de biotecnología ya habían desarrollado kits de prueba y estaban esperando su aprobación.

“Estados Unidos ya perdió el tiempo dorado”, dijo el doctor Lee de Yonsei. “Les llevó demasiado tiempo identificar al primer paciente y, mientras tanto, miles ya se habrían infectado”, es su análisis.

El laboratorio de estudios del hospital de la Universidad Yonsei, ubicada en Seúl.

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