Donetsk, el próximo objetivo de Rusia tras la captura de Luhansk

En esta foto proporcionada por la administración militar de la región de Luhansk, se ven edificios residenciales dañados en Lysychansk, región de Luhansk, Ucrania, la madrugada del domingo. Foto: AP

La captura de la ciudad ucraniana de Lysychansk le permite a Moscú reenfocarse en la vecina Donetsk, la otra provincia en el Donbás, la región rica en minerales que limita con Rusia y que ha estado en la mira de Putin durante mucho tiempo.




A cuatro meses del inicio de la guerra en Ucrania, las fuerzas de ese país tomaban nuevas líneas defensivas en el este de su territorio, preparándose para una nueva fase de la ofensiva rusa enfocada en Donetsk, al tiempo que el Presidente Vladimir Putin proclamaba la victoria de Moscú en la prologada batalla de Luhansk.

La toma de la ciudad de Lysychansk por parte de Rusia el domingo puso fin a una de las mayores batallas en Europa desde hace generaciones, en la que Moscú puso en juego todo el poderío de sus fuerzas terrestres durante dos meses. La batalla completó así la conquista rusa de Luhansk, una de las dos provincias que ha exigido a Ucrania que ceda a los separatistas en la región del Donbás.

Durante un breve encuentro televisado con su ministro de Defensa, Putin felicitó a las fuerzas rusas por sus “victorias en la dirección de Luhansk”. Los que participaron en el combate deben “descansar absolutamente y recuperar su preparación militar”, mientras que otras unidades siguen luchando en otras zonas, afirmó.

La batalla es lo más cerca que ha estado Moscú de lograr uno de sus objetivos declarados desde que sus fuerzas fueron derrotadas al intentar capturar Kiev en marzo, y marca la mayor victoria de Rusia desde que conquistó el puerto sureño de Mariupol a fines de mayo, indicó la agencia Reuters.

Ambos bandos sufrieron miles de muertos y heridos, aunque afirmaron haber infligido pérdidas mucho mayores a su enemigo, a lo largo de un bucle del río Síverski Donets, que serpentea por Luhansk y Donetsk.

Lysychansk, la vecina Severodonetsk y las ciudades circundantes -muchas de ellas con plantas industriales pesadas que servían de búnkeres fortificados para los defensores- fueron arrasadas por los incesantes bombardeos rusos. Moscú intentó en repetidas ocasiones rodear a los ucranianos, sin conseguirlo, y finalmente optó por expulsarlos con la fuerza bruta de su artillería.

Los expertos militares afirman que la batalla podría ser un punto de inflexión en la guerra, no por el valor estratégico de las ciudades en ruinas en sí, que es limitado, sino por el impacto de las pérdidas en la capacidad de ambos bandos para seguir luchando.

“Creo que es una victoria táctica para Rusia, pero con un costo enorme”, dijo a Reuters Neil Melvin, del centro de estudios RUSI de Londres, comparando la batalla con las enormes luchas por escasas ganancias territoriales características de la Primera Guerra Mundial.

“Esto ha tardado 60 días en avanzar muy lentamente”, dijo. “Creo que los rusos pueden declarar algún tipo de victoria, pero la batalla bélica clave aún está por llegar”.

Tropas prorrusas viajando en un vehículo de combate de infantería en la ciudad de Lysychansk en la región de Luhansk, Ucrania, el 4 de julio de 2022. Foto: Reuters

Moscú esperará que el repliegue de Ucrania dé impulso a las fuerzas rusas para avanzar hacia el oeste en la vecina provincia de Donetsk, donde Ucrania aún mantiene las ciudades de Sloviansk, Kramatorsk y Bajmut.

Provincia en la mira

La captura de Rusia de Lysychansk, explica el diario The New York Times, le da Moscú el control efectivo de Luhansk, la primera provincia en caer ante Rusia desde que se hizo cargo de Crimea. Eso le permite reenfocarse en la vecina Donetsk, la otra provincia en el Donbás, la región rica en minerales que limita con Rusia y que ha estado en la mira de Putin durante mucho tiempo.

En una suerte de alerta de que las batallas ahora se concentrarán sobre Donetsk en las próximas semanas, las fuerzas rusas mataron a nueve civiles en la provincia durante las últimas 24 horas, dijo el lunes el jefe de la administración militar regional, Pavlo Kyrylenko, en una publicación en la aplicación de mensajería Telegram.

Rusia ha enviado miles de soldados adicionales al este de Ucrania en las últimas semanas para reforzar su ofensiva en la provincia de Donetsk, donde una vez más probablemente intentará abrumar las posiciones ucranianas fuertemente fortificadas con su gran arsenal de artillería, misiles y Fuerza Aérea. Los separatistas respaldados por Rusia tomaron el control de partes de Luhansk y Donetsk en 2014, y Putin inicialmente justificó la invasión rusa como un intento de preservar la independencia de los dos territorios disidentes.

El jefe de la administración regional de Luhansk, Serhiy Gaidai, dijo a BBC Rusia que las tropas ucranianas abandonaron Lysychansk para evitar el cerco, dejar la ciudad sin pérdidas y prepararse para las batallas en la región de Donetsk. Según él, mientras algunas unidades de las tropas ucranianas se mantenían en el frente en Lysychansk, otras estaban construyendo nuevas fortificaciones en la región de Donetsk, y ahora las tropas se han ido hasta ese lugar.

“Personalmente, es difícil y doloroso para mí, pero esta no es una guerra perdida. Esta es solo una batalla que perdimos. Necesitábamos salvar a nuestras tropas para que cuando llegaran suficientes armas suministradas por Occidente, pudiéramos realizar operaciones normales y contraatacar”, dijo Gaidai.

El jefe de la administración de la región de Luhansk sostiene que el próximo objetivo de los rusos es capturar la región de Donetsk.

Residentes caminan frente a un edificio de departamentos destruido en un ataque con misiles en Bakhmut, Ucrania, el 13 de junio de 2022. Foto: Reuters

Según el diario The Daily Telegraph, el área ganada por Rusia tiene un valor estratégico limitado, por lo que si bien las fuerzas ucranianas han cedido terreno, han logrado en gran medida su misión: frenar el avance ruso, hacer que el enemigo pague caro cada kilómetro ganada y salir sin ser decisivamente comprometidas.

Las personas menos contentas con la situación en este momento seguramente deben ser los altos mandos militares rusos sobre el terreno, dice el diario. Eso, porque muchos generales rusos y otros altos oficiales han muerto en esta guerra. “Algunos perdieron la vida al tener que avanzar más de lo que normalmente se esperaría, para imponer sus personalidades a las tropas reacias y exhaustas y mantener el avance demoledor”, indicó.

“Otros simplemente han sido borrados junto con su cuartel general, ya que las armas pesadas de alta precisión proporcionadas por Occidente finalmente han podido alcanzarlos. Varios de estos cuarteles generales han sido atacados de esta manera en los últimos días, como resultado de una táctica ucraniana inteligente y eficiente”, añadió.

Esos generales que quedan vivos y en el cargo (el general Alexander Dvornikov, designado en abril con bombos y platillos como comandante general ruso en Ucrania, aparentemente ha sido despedido debido al lento progreso) no estarán contentos con la situación, destaca The Daily Telegraph.

“Hoy, el Ejército ruso una vez más bombardeó brutalmente” Sloviansk y la cercana ciudad de Kramatorsk con lanzacohetes, dijo el Presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en su discurso.

Ucrania se defendería con lanzacohetes de largo alcance provenientes de Estados Unidos, pero los rusos, dijo Zelensky, “ahora han acumulado su mayor potencia de fuego en el Donbás. Y pueden usar decenas de miles de proyectiles de artillería todos los días en una sección del frente”.

Camiones de cemento estacionados en un sitio de construcción de un edificio de departamentos en Mariupol, territorio bajo el gobierno de la República Popular de Donetsk, en el este de Ucrania, el 1 de julio de 2022. Foto: AP

Zelensky dijo que Ucrania mantendría su lucha y recuperaría Lysychansk, y prometió: “Regresaremos, gracias a nuestras tácticas, gracias al aumento en el suministro de armas modernas”.

El primero de los lanzacohetes múltiples montados en camiones enviados por Estados Unidos está teniendo un impacto en sus primeros días en el campo de batalla, destruyendo los depósitos de municiones y los centros de comando rusos, dicen funcionarios estadounidenses y ucranianos. Los Sistemas de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad o HIMARS, tienen cohetes guiados por satélite con un alcance de más de casi 65 kilómetros, más largo que cualquier otro que tuviera Ucrania anteriormente.

El viernes, el Pentágono anunció un nuevo paquete de US$ 820 millones en ayuda militar a Ucrania, incluidos dos sistemas de misiles de defensa aérea, 150.000 cartuchos de munición de artillería y más cohetes para HIMARS.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, todavía quiere apoderarse de la mayor parte de Ucrania, pero sus fuerzas están tan degradadas por el combate que probablemente solo puedan lograr ganancias incrementales en el corto plazo, dijo el miércoles el principal oficial de inteligencia de Estados Unidos.

La directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, al resumir la evaluación actual de inteligencia de EE.UU. de la guerra de más de cuatro meses, dijo que el consenso de las agencias de espionaje norteamericanas es que continuará “durante un período prolongado”.

“En resumen, el panorama sigue siendo bastante sombrío y la actitud de Rusia hacia Occidente se está endureciendo”, dijo Haines en una conferencia del Departamento de Comercio.

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