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El controvertido proyecto de ley sobre educación sexual que divide a Italia: ¿Busca acabar con la “ideología de género”?

La iniciativa, aprobada por la cámara baja del Parlamento y respaldada por el gobierno de extrema derecha de Giorgia Meloni, permite la enseñanza de educación sexual en la educación secundaria, es decir, para niños de 11 a 14 años, pero solo con el consentimiento escrito de los padres.

Matteo Salvini junto a Giorgia Meloni. Foto: Archivo

Un proyecto de ley restrictivo sobre educación sexual respaldado por el gobierno de extrema derecha de Giorgia Meloni y destinado a acabar con la “ideología de género y la burbuja progresista” ha provocado furia en Italia.

El proyecto de ley, aprobado por la cámara baja del Parlamento, permite la enseñanza de educación sexual en la educación secundaria, es decir, para niños de 11 a 14 años, pero solo con el consentimiento escrito de los padres. El proyecto de ley, que el Senado tendría que aprobar antes de convertirse en ley, se ajusta a los procedimientos vigentes en la educación secundaria. La educación sexual está prohibida en la educación primaria, recuerda el diario The Guardian.

La legislación se formula explícitamente como una salvaguardia contra lo que sus promotores denominan “ideología de género”, una expresión utilizada para criticar la inclusión de temas relacionados con la diversidad sexual y la identidad de género en los currículos escolares.

Los legisladores que defienden la propuesta afirman que garantiza que los niños se familiaricen con estos temas solo cuando sus padres crean que están preparados. Sin embargo, los críticos la describen como un retroceso en una era donde comprender el consentimiento, la salud sexual y la igualdad de género se considera esencial.

Según The Guardian, Italia es uno de los pocos países de la UE que no tiene educación sexual obligatoria en las escuelas, a pesar de que la evidencia muestra que una educación integral sobre relaciones y sexualidad ayuda a prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas.

La coalición gobernante de Meloni cree que la educación sexual es una herramienta que promueve la “ideología de género” y amenaza los valores familiares tradicionales.

El ministro de Educación, Giuseppe Valditara, defendió el proyecto de ley en el Parlamento, enfatizando que no elimina la enseñanza sobre las relaciones, el respeto ni la empatía. Según el gobierno, la ley formaliza el consentimiento parental como medida de salvaguardia, garantizando la participación de las familias en las decisiones sobre contenido educativo sensible.

Durante el debate parlamentario, Valditara acusó a los opositores de tergiversar el proyecto de ley, en particular al vincularlo con iniciativas para prevenir el feminicidio y la violencia de género. Calificó tales afirmaciones de engañosas, afirmando que el proyecto de ley no pretende socavar la educación para la seguridad, sino proteger los derechos parentales.

En la misma línea, el subsecretario de Educación, Rossano Sasso, afirmó que el proyecto de ley buscaba evitar que a los niños pequeños se les enseñaran teorías confusas, a la vez que se exigía el consentimiento parental para impartir educación sexual a los niños mayores.

“Con esta ley, decimos adiós a la ideología de género y a la burbuja progresista”, declaró ante la Cámara de Diputados. “Los activistas políticos ya no podrán participar en propaganda política en las escuelas”. Argumentó que, sin dicha supervisión, los políticos de izquierda “traerían drag queens y actores porno a las escuelas” para hablar con los niños sobre “la fluidez sexual y la maternidad subrogada”.

Sasso concluyó su discurso repitiendo el lema fascista italiano: “Dios, patria y familia”, añadiendo que “el credo guía nuestra acción política”.

Críticas de la centroizquierda

El proyecto de ley ha suscitado una fuerte oposición por parte de partidos políticos de centroizquierda, organizaciones de la sociedad civil y activistas por los derechos de las mujeres. Los críticos argumentan que restringir la educación sexual socava la capacidad de enseñar a los jóvenes sobre el consentimiento, las relaciones sanas y la igualdad entre los géneros. Muchos temen que pueda dejar a los niños sin la preparación necesaria para afrontar los desafíos de la adolescencia y la edad adulta.

Según EuroWeekly News, las familias de las víctimas de femicidio también se han pronunciado, enfatizando que la educación sexual integral es una herramienta preventiva esencial. Los intentos históricos de hacer obligatoria la educación sexual en Italia, que se remontan a la década de 1970, han sido a menudo bloqueados por grupos conservadores y religiosos, lo que ha contribuido a una disparidad de estándares educativos desiguales en las distintas regiones.

Desde 1975, apunta The Guardian, varios partidos políticos han intentado 34 veces introducir la educación sexual obligatoria en las escuelas. Entre los obstáculos se incluyen la intensa presión ejercida por grupos antiabortistas, que asocian el tema con la promoción del aborto, las relaciones entre personas del mismo sexo y la gestación subrogada, y la influencia de la Iglesia Católica.

Sin embargo, dos encuestas realizadas este año revelaron que el 90% del alumnado y casi el 80% de los padres apoyaban los programas de educación sexual.

Freno a ley de consentimiento

La controversia se produce una semana después de que la derecha populista italiana en el Parlamento paralizara el debate sobre una ley histórica que definiría las relaciones sexuales sin consentimiento como violación.

El proyecto de ley, impulsado por Laura Boldrini, expresidenta del Parlamento del Partido Democrático de centroizquierda, redefine la violación como cualquier acto sexual sin consentimiento “libre y efectivo”.

Los defensores de los derechos de las mujeres lo consideran un punto de inflexión cultural y rechazan la tendencia habitual de los tribunales a culpar a las víctimas por no oponer suficiente resistencia. Los opositores argumentan que traslada la carga de la prueba en los casos de violación al acusado y que obligaría a las parejas a llevar micrófonos a la habitación, consigna The Economist.

Pero el partido populista de derecha Liga ha retirado su apoyo al proyecto, lo que significa más audiencias y posibles revisiones en el Senado.

Las nuevas objeciones de la Liga, señala la revista, podrían ser menos una cuestión de principios que de política. Boldrini acusa a Matteo Salvini, líder del partido, de orquestar una maniobra política para desbancar al partido gobernante Hermanos de Italia, otro partido populista de derecha. “Una parte de la sociedad es misógina”, afirma Boldrini, y Salvini “actuó como su portavoz”.

El debate se ha agudizado en Italia tras varios casos que involucran a círculos de élite. Ciro Grillo, hijo del fundador del Movimiento Cinco Estrellas, un partido de izquierda, fue condenado en septiembre por participar en una violación en grupo. El hijo del presidente del Senado se enfrenta a cargos de difusión de pornografía vengativa.

La Liga, según Boldrini, apoya la lucha contra la violencia contra las mujeres, pero “rechaza culturalmente” su vínculo con la educación sexual. El riesgo es que, “si no cambiamos la mentalidad de la gente mediante la educación sobre las relaciones y el sexo, las leyes penales no serán suficientes”.

Es probable que el Senado aborde la ley el próximo año, asegura The Economist. “Quienes la apoyan temen que desaparezca o se debilite considerablemente. Para un país arraigado en el machismo, los próximos meses podrían ser tan decisivos como cualquier juicio”, concluye la publicación.

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