La disparatada historia de Hugo Chávez y su excéntrico siquiatra

Maduro exhibe una pintura de Chávez durante un acto de campaña, en abril de 2013.

En enero se estrena en Chile la obra de teatro Sangre en el diván, que recrea la particular relación entre el mandatario y el doctor Edmundo Chirinos. La autora del libro en que se basa el montaje dice a La Tercera que el médico consideraba a Chávez “un gran mentiroso”.


“Por su prontuario, su narcisismo, sus delirios y sus crímenes parece un hombre inventado, pero el doctor Edmundo Chirinos existió y los españoles que van al teatro acaban de comprobarlo viendo en escena el espectáculo Sangre en el diván, que dirige y protagoniza el director y actor venezolano Héctor Manrique”.

En su última columna en el diario El País, el novelista peruano Mario Vargas Llosa retrata así la figura del doctor Chirinos, quien entre otros títulos, es conocido por haber sido el siquiatra de Hugo Chávez. Una particular relación que es retratada en la obra de teatro Sangre en el diván, la misma que tras su paso por España prepara su estreno para enero en Chile.

Nacido en el estado Falcón, en 1935, Chirinos, además de siquiatra, exhibe en su currículo el haber sido rector de la Universidad Central de Venezuela (1984), miembro de su Asamblea Constituyente, candidato a la Presidencia lanzado por el Partido Comunista en 1988, y haber tenido entre sus pacientes nada menos que a tres Presidentes de Venezuela: Jaime Lusinchi, Rafael Caldera y Hugo Chávez.

Por su consultorio pasaron, recuerda Vargas Llosa, miles de pacientes, de los que abusó con frecuencia e incluso asesinó, como a la estudiante Roxana Vargas, un crimen por el que estuvo en la cárcel sus últimos años de vida. El 14 de julio de 2008 el cadáver de la joven apareció con un tiro en la cabeza en un municipio de Caracas. Tenía solo 19 años. La investigación del caso apuntaba directamente a Chirinos. Vargas dejó escrito en su blog que mantenía una relación con el siquiatra, y en su despacho encontraron restos de sangre y miles de fotos de mujeres en ropa interior sedadas en su despacho.

La periodista venezolana Ibéyise Pacheco intentó descubrir qué había dentro de la mente del perverso siquiatra, fallecido en Caracas, en 2013. Para ello, Pacheco conversó con él en innumerables sesiones que se publicaron en el libro Sangre en el diván: El extraordinario caso del Dr. Chirinos. El montaje a cargo de Héctor Manrique es una adaptación del capítulo “El delirio” de la obra escrita por Pacheco, que recoge las confesiones del siquiatra sentenciado a 20 años de prisión por el asesinato de Vargas, un caso que “sacudió” la opinión pública de Venezuela.

“Todo aquello que dice el doctor Chirinos en el escenario lo dijo de verdad a una periodista, Ibéyise Pacheco”, escribió Vargas Llosa sobre la obra de teatro. Un comentario que la autora de Sangre en el diván: El extraordinario caso del Dr. Chirinos ratifica. En declaraciones a La Tercera, la periodista venezolana se refiere a las extensas conversaciones que mantuvo con Chirinos para escribir su libro y lo que pudo obtener de él sobre la mente de Chávez.

“Chirinos considera a Chávez muy astuto, de mente rápida y un gran mentiroso. ‘Chávez miente con efecto’, me insistía. Destacaba que aprendía rápido, que de los libros solo se leía las tapas y hablaba del contenido como si conociera detalles. Se sentía predestinado. Destacaba su capacidad de trabajo y en aquella época tenía buena condición física. Según él, Chávez y todos los mandatarios sufren de cierta sicopatía que los hace sentir superiores a los demás”, comenta Pacheco.

Tics desagradables

“Realmente Chávez no consultaba a Chirinos formalmente”, admite la periodista venezolana. Pero el entonces mandatario reconocía su labor profesional. “A Chávez le simpatizaba el tipo, lo incorporó a su equipo, le parecía inteligente y le era útil para que debatiera con personajes a quienes Chávez le incomodaba hacerlo y lo hizo bien. Chirinos se fue ganando su confianza y le asesoraba para quitarle ciertos tics desagradables que tenía Chávez”, dice Pacheco.

Pero Chirinos no solo brindó tratamiento al Presidente, sino también a su segunda esposa, asegura la periodista. “Cuando Chávez comenzó a tener problemas con Marisabel Rodríguez (casi inmediatamente de asumir la Presidencia), Chirinos la trató. Incluso llegó a hospitalizarla para encubrir que Chávez la golpeaba. Después la convenció de que se divorciara sin escándalo”, señala Pacheco. “Según Chirinos, les hizo terapia de pareja. Yo me inclino a creer que entre Chávez y Chirinos manipularon a Marisabel para que se fuera en paz. Ella, por cierto, siguió siendo muy amiga de Chirinos”, agrega.

Pese a este nivel de intimidades, la obra de teatro no ha sido prohibida en Venezuela. Para Pacheco las razones son claras. “Creo que no la han prohibido porque no la sienten como una amenaza directa. Quien queda mal en primer lugar es Chirinos. Las conclusiones secundarias contra Chávez no las sienten particularmente graves, porque Chirinos está desacreditado. Lo dice un loco que si bien fue chavista, terminó siendo execrado por la sociedad como asesino y abusador de mujeres”.

Respecto a Chávez, Pacheco cree que todavía queda mucho de su psique en la sociedad. “Aún queda del chavismo más de lo que quienes creemos en la democracia, quisiéramos”, dice. La periodista tampoco oculta sus críticas a Nicolás Maduro: “No va a ser fácil salir del dictador”.

¿Y por qué escogieron a Chile para presentar la obra? “Es una manera de abrazar a los venezolanos que viven allá y también de agradecer a ustedes que han sido tan solidarios con nuestro pueblo sufrido”, concluye Pacheco.

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