La lucha por el dominio del Pacífico occidental: Cómo China busca ampliar su influencia en los microestados de la región
Los planes del gigante asiático no se limitan al poderío militar, sino que incluyen la destinación de policías y empresas a las islas de la región. Sin embargo, la pretensión china se enfrenta a la de Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, que ya tienen fuerte actividad en los Estados insulares.
En 1942, Guadalcanal -la isla más grande de Islas Salomón- fue escenario de un combate cuerpo a cuerpo entre marines estadounidenses y soldados japoneses. El 10 de septiembre del año pasado, la isla albergó otro evento geopolítico importante para el Pacífico occidental: los líderes de los países insulares del Pacífico, así como de Australia y Nueva Zelanda, se reunieron en Honiara, capital del microestado de Oceanía, para su cumbre anual.
China, aunque no fue invitada explícitamente, explica The Economist, envió a sus diplomáticos con el objetivo de influir en los líderes de las islas del Pacífico.
La agresiva diplomacia del gigante asiático forma parte de una contienda regional que los funcionarios australianos comparan con una “pelea a cuchillo”. China busca forzar puentes diplomáticos, económicos y militares en el Pacífico. Y las potencias tradicionalmente presentes en la región -Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda- están contraatacando.
China ya es el socio económico dominante de muchos pequeños países del Pacífico. Pero algunos funcionarios estadounidenses afirmaron a la revista británica que a Beijing también le gustaría instalar fuerzas militares en el Pacífico. Buques de la Armada y aviones de la Fuerza Aérea china han visitado la región con mayor frecuencia, aparentemente para entregar ayuda.
Y se dice que China está buscando acceso privilegiado a puertos o aeródromos en al menos cinco países insulares del océano más grande del mundo. Lo anterior, porque tener una presencia militar permanente en la región facilitaría a Beijing ejercer control sobre sus microestados.
Así, si estalla un conflicto por Taiwán, por ejemplo, complicaría los planes de guerra de Estados Unidos y Australia.
Funcionarios estadounidenses, australianos y neozelandeses afirmaron que, de no ser por sus esfuerzos por entorpecer a China, la potencia asiática ya tendría una base en la región.
Sin embargo, el acceso de China a instalaciones comerciales -como puertos- es igualmente preocupante para los países occidentales, porque podrían resultar útiles en un conflicto. Así lo afirmó Mihai Sora, del Instituto Lowy, un centro de estudios de Sydney. Estos sitios cumplirían con todos los requisitos para funcionar como instalación militar, “incluso si no hay una placa en la entrada que diga: ‘Esta es una base militar china’”, señaló.
Desde 2019, empresas estatales chinas buscan arrendar un puerto de aguas profundas en las Islas Salomón. Algunos de estos puertos se ubican junto a pistas de aterrizaje construidas por marineros estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial.
Y una empresa china informó a las autoridades salomonenses que el puerto sería utilizado por la Armada china. Los esfuerzos para asegurar instalaciones similares han sido frustrados en Kiribati, Samoa y Papúa Nueva Guinea.
Policía china
Otra área de influencia china es la policía. Solo tres países insulares del Pacífico cuentan con Fuerzas Armadas, por lo que las iniciativas conjuntas entre las fuerzas policiales son la principal vía para que estos lugares cooperen con el exterior en materia de seguridad.
China cuenta con su propia policía sobre el terreno en tres países del Pacífico, incluyendo Kiribati, la cadena de islas del Pacífico más cercana a Hawái. También en Vanuatu, la más cercana a Australia.
La explicación de la presencia policial china en estos Estados insulares es que estarían apoyando en la capacitación de las fuerzas de orden locales.
Así, en 2023, China llegó a un acuerdo para reforzar la seguridad de los Juegos del Pacífico, celebrados en las Islas Salomón ese año. Los atletas se marcharon al finalizar los juegos, pero la policía china sigue allí hasta la actualidad.
Pero no todos los países insulares del Pacífico son igualmente vulnerables a la influencia china. Los geógrafos dividen la región en tres zonas.
Micronesia tiene vínculos históricos y políticos con Estados Unidos. La Polinesia tiende a considerar a Nueva Zelanda como la potencia regional. Por último, Melanesia mantiene sus relaciones más estrechas con Australia.
Son los países melanesios, muchos de ellos dominados por una política clientelista -intercambiar apoyo político por cargos públicos-, los que se han mostrado más receptivos a las propuestas chinas.
China, todo China
Es dentro de ese grupo, particularmente en las Islas Salomón, donde China ha logrado la mayor penetración de su influencia. Las empresas chinas son omnipresentes allí, en especial la constructora China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC).
Y es que la presencia de la empresa constructora es amplia. Por ejemplo, en 2021 la CCECC construyó el campus Panatina de la Universidad Nacional de las Islas Salomón. El mismo año, se adjudicó la construcción de siete edificios para la realización de los Juegos del Pacífico.
Por esto, un chiste entre los salomonenses es llamar a la CCECC como “China China Everything China China”.
Frente a este panorama, muchos locales muestran públicamente su desagrado por la presencia china. Pero, como resultado de la política de patrocinio, políticos y funcionarios salen en defensa de las empresas chinas cuando son objeto de escrutinio.
En un intento de responder al avance del gigante asiático, Australia ha intentado bloquear este progreso en las Salomón. Sin embargo, la contienda por el poder blando está muy igualada. En Honiara, la capital, se pueden encontrar carteles tanto australianos como chinos que presumen de su cooperación con el desarrollo local.
Últimamente, China ha intentado usar su influencia sobre las Islas Salomón para lograr un objetivo mayor: entrometerse en el Foro de las Islas del Pacífico (FIP), la principal organización intergubernamental de la región. Esta institución, que cuenta con 18 países del Pacífico como miembros, ha ayudado durante mucho tiempo a promover el comercio y resolver disputas entre los estados insulares del Pacífico.
Sin embargo, China ve al FIP como un obstáculo para sus ambiciones. Mientras que Australia y Nueva Zelanda son miembros de pleno derecho del foro, China solo puede asistir a sus reuniones como observador. Y es que a Beijing le preocupa que el bloque llegue a acuerdos que dificulten el logro de sus objetivos.
Y Taiwán también suele asistir a las cumbres del FIP como observador. El año pasado, China solicitó a las Islas Salomón que impidieran que Taipéi asistiera a la cumbre.
Esto podría haber provocado un gran debate entre los tres países insulares del Pacífico que siguen reconociendo a Taiwán y son aliados de las potencias occidentales.
Los analistas consultados por The Economist afirmaron que esto no fue solo otro intento chino de excluir a Taiwán de los asuntos internacionales. Sino que, a la vez, fue un intento concertado de separar las islas del Pacífico. Y es que las disputas en el bloque aumentan la posibilidad de que China establezca su propia diplomacia, excluyendo a Australia, Nueva Zelanda y las islas que reconocen a Taiwán.
Finalmente, en las Islas Salomón llegaron a un acuerdo. Incapaces de desafiar a Beijing, optaron por prohibir la asistencia de todos los observadores no miembros a la reunión, incluidos China, Estados Unidos y la UE.
Esto molestó a mucha gente. Pero ha impedido que los países observadores -ya sean pro China o pro Taiwán- boicoteen el evento, una ruptura que podría haber tenido consecuencias duraderas para la región.
Sin embargo, esto es solo una escaramuza de muchas que se vienen por la presencia militar en los Estados insulares del Pacífico. Como dijo Penny Wong, ministra de Asuntos Exteriores de Australia, China está ahora enfrascada en una “competencia permanente” por la influencia sobre esta región.
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