Masivas protestas marcan gran paro nacional en Colombia

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Según la policía, 207 mil personas se manifestaron (dos millones, de acuerdo a la CUT), la mayoría en actos pacíficos, con excepciones como Cali, que decretó toque de queda.




"Presidente: no más hipocresías... ¡Renuncie!"; "Contra Duque y la OCDE" o "No más este infierno", eran algunas de las frases que se leían en las cientos de pancartas y lienzos que portaban quienes se manifestaron este jueves en Colombia contra la gestión del Presidente Iván Duque. Sin embargo, una jornada que se vaticinaba pacífica por los organizadores del gran paro nacional, y que dejó oír en diversos puntos del país los sones de El baile de los que sobran, de Los Prisioneros, terminó con varios incidentes, como bloqueos, enfrentamientos con la policía y vandalismo, especialmente en Cali, donde se decretó toque de queda desde las 19.00.

Según cifras de la Policía de Colombia, cerca de 207 mil personas se manifestaron, convocadas por las principales centrales obreras junto con otros 45 sindicatos y organizaciones, contra la reforma laboral, de pensiones, tributaria, las privatizaciones, la corrupción, el aumento de las tarifas de electricidad, la educación, el incumplimiento de los acuerdos de paz y la falta de seguridad. Eso sí, según Diógenes Orejuela, de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), "se reunieron dos millones de personas y ha sido espectacular". La desaprobación de Duque escaló al 69%.

La temática del paro es amplia y por eso el gobierno se preparó desplegando a la policía y al Ejército, cerrando fronteras y facultando a autoridades locales a tomar medidas como el toque de queda. "Ha habido una participación ciudadana bastante positiva en prácticamente todo el país, se han generado una serie de hechos aislados que han sido controlados adecuadamente por la Policía", declaró la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez.

En Bogotá, nueve puntos oficiales de encuentro partieron a eso de las 09.00 para finalizar la movilización en la Plaza de Bolívar. Durante el transcurso de las manifestaciones, 64 estaciones del servicio de transporte TransMilenio sufrieron desmanes. El alcalde de la capital, Enrique Peñalosa, manifestó que "cada vidrio que rompen lo paga cada ciudadano con sus impuestos, o se reduce la inversión en jardines infantiles, atención a los adultos mayores, parques, seguridad, vías". Los mismos ciudadanos que protestaban cerca de las estaciones, abuchearon a quienes atacaban la infraestructura.

Por otra parte, un grupo de manifestantes se dirigía al aeropuerto El Dorado cuando el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) dispersó con lacrimógenas a la masa que gritaba "sin violencia" y con las manos en alto.

A eso de las 15.00, la céntrica Plaza de Bolívar ya se encontraba con una alta concentración de manifestantes, que según la Policía llegó a albergar a 18 mil personas, mientras la lluvia caía sin contemplación. En horas de la tarde, un grupo intentó atacar con piedras y ladrillos la Alcaldía de la ciudad y el Congreso.

En Cali, en tanto, la situación se tornó violenta con encapuchados que atacaron 19 autobuses y 5 estaciones, totalizando 37 saqueos. Según informó el director de la Policía Nacional, Oscar Atehortúa, en esa ciudad fue necesaria la intervención del Esmad cerca de universidades, lo que terminó con 23 policías heridos (de un total de 37 a nivel nacional).

El secretario de Seguridad de Cali, Andrés Villamizar, confirmó la decisión del alcalde, Maurice Armitage, de decretar el toque de queda en la ciudad a partir de las 19.00. "Lamentablemente, en sus facultades legales y constitucionales, la Administración tomó la decisión de decretar el toque de queda ante los bloqueos e intentos de saqueos que se han registrado en la ciudad", informó Villamizar.

En Medellín, hinchas de fútbol se unieron a las manifestaciones, en las que también participó el jefe del partido FARC, Rodrigo Timochenko. El metro cerró algunas de sus estaciones, mientras los manifestantes expulsaban a encapuchados que intentaban rayar los muros.

A nivel país, al menos 42 civiles fueron derivados a centros asistenciales, la mayoría de ellos por inhalación de gases lacrimógenos.

Por su parte, el Presidente Duque se mantuvo en silencio, aunque expresó su apoyo al alcalde de Cali.

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