Merkel intenta sortear una nueva crisis en Alemania

La canciller alemana, Angela Merkel, ofrece un discurso en el Bundestag en Berlín, el 17 de octubre.

Tras la derrota de su coalición en Baviera, la canciller tiene en la mira los comicios en Hesse y el congreso de su partido.


Angela Merkel está contra las cuerdas. Al mal resultado que obtuvo su partido CDU en las elecciones generales de septiembre de 2017 y los seis meses que tuvieron que pasar para poder formar gobierno, se han sumado una serie de disputas con sus aliados políticos y otras derrotas electorales que explican la actual crisis a la que se ve enfrentada.

La canciller alemana ya lleva 13 años al frente a la potencia europea y aquello le estaría pasando la cuenta. Tanto así, que todos los problemas del país recaen directamente en Merkel, lo que la misma gobernante ha atribuido a una falta de confianza.

Las recientes elecciones en Baviera, el mayor estado federado de Alemania, podrían ser una suerte de anticipo del resultado de futuros comicios regionales. Así, algunos analistas alemanes ya han comenzado a hablar del “fin de la era Merkel”.

El domingo pasado en Baviera, el socio bávaro del partido de Merkel, la Unión Social Cristiana (CSU), no obtuvo mayoría absoluta para formar gobierno por primera vez en 60 años, y deberá negociar con partidos alternativos y minoritarios que han comenzado a ganarse el respaldo de los alemanes, como Electores Libres -formación liberal-conservadora- o Los Verdes.

Además, en los comicios en Baviera, el socio minoritario en la coalición de gobierno, los socialdemócratas (SPD), obtuvo un lamentable resultado al quedar relegados al quinto lugar, con sólo el 9,7% de los votos, una disminución de 10,9 puntos.

Esta debacle electoral ha sembrado un mar de dudas sobre el futuro de la gestión de Merkel. Por ahora, el presidente de la CSU bávara, Horst Seehofer, ha dicho que su partido seguirá siendo parte de la gran coalición alemana.

A su vez, el SPD decidirá su posición en las próximas semanas, pero su secretario general, Lars Klingbeil, reconoció que “el resultado de las elecciones es una señal clara de que la gente no está satisfecha con el desempeño del gobierno alemán”. Aquello es algo que la propia Merkel tuvo que reconocer: “Mi lección de esto es que yo, como canciller, debo asegurarme de que se recupere la confianza. Trabajaré en eso con tanto vigor como pueda”. “Esto demuestra que incluso una buena situación económica y empleo casi completo no son suficientes si falta la confianza”, agregó.

Hoy en un acto en Turingia, la canciller volvió a hacer referencia al tema, y pidió a los militantes de su fracción mirar el futuro con optimismo. “El resultado de las elecciones generales (de septiembre de 2017) fue decepcionante pero por cuarta vez consecutiva logramos mantenernos al frente del Gobierno”, dijo.

El tiempo apremia y el próximo 28 de octubre se celebrarán elecciones en el estado de Hesse, gobernado por la CDU en coalición con Los Verdes. Estos comicios podrían haber sido irrelevantes, pero ahora medirán también la pérdida de apoyo de Merkel.

Según la última encuesta ARD DeutschlandTrend, el gobierno de Merkel cuenta con un apoyo de 39%, pero si las elecciones generales fueran ahora, la CDU obtendría apenas un 25% de respaldo.

Merkel ha visto complicada su ruta especialmente a partir de su gestión en la crisis de refugiados en 2015, cuando decidió abrir las fronteras a los refugiados que se encontraban atrapados en Hungría. Aquello, creó un espacio político para la ultraderecha y Alternativa para Alemania consiguió entrar al Bundestag el año pasado.

La desconfianza y el agotamiento político que rodean a la figura de la canciller se han evidenciado también al interior de su propio partido. A fines de septiembre la CDU y la CSU escogieron sorpresivamente a Ralph Brinkhaus como jefe del grupo parlamentario conservador en el Bundestag, en vez de optar por la reelección de Volker Kauder, un cercano aliado de Merkel. Esto fue interpretado como otra derrota de la canciller.

De todos modos, en diciembre la CDU elegirá a su líder en un congreso del partido y Merkel deberá reflexionar si se postula nuevamente.

“Merkel tiene que ocuparse de un sucesor antes de lo que pudo haber creído, pero hasta ahora ella es la única que decide cuándo se jubilará”, dijo a La Tercera el analista político Gero Neugebauer. “Hay que esperar hasta que el próximo congreso del partido que decidirá sobre su petición de liderar el partido y la coalición para la próximos años”, agregó.

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