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¿Ruptura de aliados?: Por qué Trump convierte a Corea del Sur en otra pieza de su personal diplomacia exterior

Según expertos, la reducción de las maniobras militares con Seúl revela una política exterior en la que el presidente estadounidense concede valor estratégico a su relación con Kim Jong-un. De hecho, estaría presionando para una nueva reunión con el líder norcoreano durante su próximo viaje a Asia, que podría tener lugar en noviembre.

Soldados del Ejército de EE.UU. disparan un cohete desde un sistema de lanzamiento múltiple M270A1 como parte del ejercicio Freedom Shield 2026 en Rocket Valley, Corea del Sur, el 17 de marzo de 2026. Foto: U.S. Army National Guard Spc. Rylee Hatcher

Donald Trump anunció el domingo que Estados Unidos reduciría los ejercicios militares con Corea del Sur, un aliado de Washington desde la década de 1950, citando el costo; el hecho de que Seúl se negó a participar en la guerra contra Irán; y el deseo de no molestar a Kim Jong-un, alegando su “muy buena relación” con el dictador y afirmando que las maniobras enviarían una señal “totalmente inapropiada y hostil” a Corea del Norte.

Finalmente, los ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Corea del Sur se redujeron a la mitad a petición de Washington, como informó la cadena CNN este martes.

El ejercicio anual Ulchi Freedom Shield (UFS, por sus siglas en inglés), que comenzó el lunes y estaba previsto que durara 10 días, finalizará ahora el viernes 21 de agosto, según informaron las Fuerzas Armadas de ambos países.

“Siguiendo las instrucciones del Presidente y del Secretario de Guerra, el Departamento ha reducido sustancialmente el Ejercicio Ulchi Freedom Shield, al tiempo que continúa con el entrenamiento que mejora la capacidad táctica”, declaró un funcionario del Pentágono.

“Se han reducido los ejercicios de entrenamiento en vivo asociados, y algunos se han cancelado o convertido en simulaciones. Estos ajustes preservan la preparación esencial y los objetivos de entrenamiento”, añadió el funcionario. “No se verán afectados los objetivos de entrenamiento de Estados Unidos”.

Tropas estadounidenses y surcoreanas durante el ejercicio Freedom Shield 26 cerca de Yeoncheon, Corea del Sur, el 14 de marzo de 2026. Foto: U.S. Army Sgt. Daniela Lechuga

El Ejército de Corea del Sur afirmó que la decisión de “ajustar parcialmente la duración y el tamaño” del Ejercicio Ulchi Freedom Shield se tomó “a petición de Estados Unidos”.

El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, declaró el martes que los ejercicios militares no tenían como objetivo “aumentar la tensión en la península coreana”, sino que los describió como “un ejercicio defensivo” para mantener la paz y proteger vidas. Corea del Sur “mantendrá un estado de alerta constante”, añadió.

En una reunión ordinaria del Gabinete, Lee afirmó que “la seguridad nacional se fortalecerá aún más cuando la alianza sea sólida”, refiriéndose a la alianza militar con Estados Unidos, según informó The Associated Press.

“Al fortalecer nuestras capacidades, nuestro valor e importancia como aliados crecerán aún más”, añadió.

A pesar de la reducción “sustancial” anunciada por Trump, las autoridades de Corea del Norte criticaron este miércoles las maniobras militares conjuntas de Estados Unidos con Corea del Sur, al considerar que se trata de una amenaza para la seguridad en la región.

Las maniobras suponen una “amenaza inmediata y manifiesta” para Corea del Norte dado que “exacerban las tensiones en la península y la encaminan hacia la guerra”, alertaron, según informaciones de la agencia de noticias estatal KCNA.

En este sentido, advirtieron que estos ejercicios se centran “cada vez más” en “mejorar la capacidad de los aliados para librar una guerra real e incorporar tecnologías como la inteligencia artificial, el uso de drones y capacidades cibernéticas”. Por ello, Pyongyang afirmó que ejercerá su derecho a la “legítima defensa” para “neutralizar por completo” lo que denominó como “amenazas militares”.

Amenazas a la seguridad regional

El ejercicio Ulchi Freedom Shield (Escudo de la Libertad Ulchi) es un ejercicio de simulación por computador diseñado para perfeccionar la capacidad de los aliados para hacer frente a posibles amenazas a la seguridad regional, como la agresión norcoreana. Los dos países suelen realizar ejercicios de entrenamiento de campo durante el período del ejercicio de simulación.

Ejercicio Combined Joint Logistics Over-the-Shore 26 en la playa Dogu, Pohang, Corea del Sur, el 16 de julio de 2026. Foto: U.S. Marine Corps Dustin Senger

El Ejército surcoreano había declarado previamente que el ejercicio de este año sería de una escala similar a la de años anteriores, con la participación de unos 18.000 soldados surcoreanos.

El Ejército estadounidense afirmó que incorporaría lecciones aprendidas de conflictos recientes, como las experiencias de Corea del Norte en el frente ruso-ucraniano. Medios locales informaron que Corea del Sur y Estados Unidos habían planeado 14 ejercicios de entrenamiento de campo.

El ejercicio militar estadounidense, junto con unas maniobras bélicas conjuntas similares que se celebrarán en primavera, es un pilar fundamental de la alianza entre Estados Unidos y Corea del Sur, que se remonta a la Guerra de Corea de 1950-1953. Sin embargo, también es una fuente constante de tensiones con Corea del Norte, que ha denunciado los ejercicios como un ensayo para la guerra y ha respondido con provocadoras pruebas de misiles.

“Una vez más, Trump parecía estar poniendo deliberadamente patas arriba todo lo que el mundo creía saber sobre el poder estadounidense y los valores de la política exterior”, comentó CNN tras la decisión de reducir los ejercicios militares con Corea del Sur.

“No entiendo por qué se están acercando tanto a Kim Jong-un”, declaró el almirante retirado de la Armada estadounidense James Stavridis a Kasie Hunt de la cadena de televisión.

Para Jung Chang Wook, director del centro de estudios Korea Defense Study Forum en Seúl, la medida de Trump podría llevar a Estados Unidos a reducir otros ejercicios militares regulares con Corea del Sur, lo que supondría un duro golpe para su capacidad operativa conjunta.

El líder norcoreano Kim Jong-un visita la Universidad Nacional de Defensa en Pyongyang, el 7 de octubre de 2024. KCNA

Lee Illwoo, experto de la Korea Defense Network, señaló que la reducción de los ejercicios probablemente retrasará la transición prevista a un sistema en el que el control operativo en tiempos de guerra estaría a cargo de un mando binacional liderado por un general surcoreano.

Pero más allá del impacto de la decisión de Trump en el ámbito militar, Michael Sobolik, investigador sénior en el Instituto Hudson, considera que la ruptura del inquilino de la Casa Blanca con Corea del Sur “proyecta debilidad en el Pacífico”.

“La visión particular de Trump sobre las relaciones internacionales corre el riesgo de fortalecer, sin querer, a los enemigos de Estados Unidos. Sin duda, Kim se alegra ante cualquier indicio de debilidad estadounidense y aprovechará cualquier resquicio de confianza entre Washington y Seúl. De mayor importancia es cómo percibe esta medida el vecino del norte de Pyongyang”, plantea Sobolik.

A juicio del experto, “confundir aliados y adversarios conlleva el riesgo de malinterpretar la confianza y las amenazas, como un chef que confunde azúcar con sal. Trump necesita mantener la disuasión en Asia Oriental”.

“Dos guerras ya se libran en Europa del Este y Medio Oriente. En respuesta a esta última, el Pentágono redesplegó recientemente el USS George Washington del Indo-Pacífico al Golfo Pérsico para relevar al USS Abraham Lincoln. Actualmente no hay portaaviones en Asia Oriental ni en sus cercanías. Esta deficiencia de capacidad se ve agravada por la reducción de misiles Tomahawk y otras plataformas de ataque a distancia que el Pentágono necesitaría en un escenario con China. Trump está combinando un problema numérico con un problema de criterio”, plantea.

Y agrega: “El desafío que plantea Corea del Norte no reside en la falta de presidentes con capacidad para negociar o de socios caprichosos en Seúl, sino en la ideología comunista de Pyongyang, el fracaso de Washington a la hora de impedir su nuclearización y las políticas erráticas que han oscilado entre la confrontación y la conciliación”.

“Trump, sin darse cuenta, está cayendo en ese patrón perverso. Al hacerlo, proyecta debilidad ante el vecino del norte de Kim Jong-un y el dictador más poderoso del este de Asia. Cancelar los ejercicios militares con Corea del Sur probablemente sea un asunto pendiente del primer mandato de Trump. Puede que llegue el día en que el presidente comprenda la sensatez de sus antiguos asesores, quienes le aconsejaron no hacerlo”, concluye Sobolik.

En busca de nueva cita

Pero Trump parece empecinado en no incomodar a Kim Jong-un. De hecho, según funcionarios estadounidenses citados por The Wall Street Journal, el mandatario republicano está presionando a sus asesores para que se reúna este otoño con el líder norcoreano, con el objetivo de reactivar la crucial iniciativa diplomática de su primer mandato para convencer a Kim de que abandone el programa de armas nucleares de su país.

Los funcionarios indicaron que Trump ha conversado en privado sobre la posibilidad de organizar un encuentro presencial con Kim durante su próximo viaje a Asia, que podría tener lugar en noviembre, cuando los líderes mundiales se reúnan en el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) en Shenzhen, China.

Kim Jong-un y Donald Trump se dan la mano sobre la línea de demarcación militar en la aldea fronteriza de Panmunjom, en la Zona Desmilitarizada, el 30 de junio de 2019. 朝鮮通信社

Seúl apoya el diálogo entre Washington y Pyongyang con la esperanza de promover la estabilidad en la región. Sin embargo, analistas y funcionarios estadounidenses afirman que un mal acuerdo podría, en última instancia, perjudicar las relaciones con aliados regionales como Corea del Sur.

“Se trata de apaciguar a otro dictador despótico, basándose en la idea errónea de que una relación personal logrará los objetivos de la política exterior estadounidense”, declaró Bruce Klingner, exalto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en las Coreas.

“Ha dejado claro que quiere reunirse con Kim de nuevo”, afirmó Victor Cha, experto en Corea del Norte del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). “Estos ejercicios le brindaron la oportunidad de hacer algo concreto para demostrarle a Kim que habla en serio sobre la reunión”.

Pero el Journal recordó que Trump intentó la diplomacia nuclear con el autócrata durante su primer mandato. El programa de Corea del Norte no ha hecho más que fortalecerse desde entonces.

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