Trump lanza plan de paz para Medio Oriente y recibe rechazo palestino

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Palestinos del campamento de Khan Younis, en Gaza, ven la conferencia de Trump y Netanyahu.

Aunque el Presidente de EE.UU. dijo que su propuesta presenta "una solución realista de dos Estados", Mahmoud Abbas aseguró que su pueblo la "tirará al basurero de la historia".


Tal como se esperaba el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó hoy su propuesta de paz para Medio Oriente, conocida como el Plan del Siglo, en una ceremonia en la Casa Blanca que contó con la presencia del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y ninguna autoridad palestina. "Mi visión presenta (...) una solución realista de dos Estados", dijo Trump, dando garantías sin precedentes a su "amigo", Netanyahu, quien dijo que este era "un día histórico". Un optimista mandatario estadounidense estimó que su iniciativa podría permitir dar "un gran paso hacia la paz".

Pero Hamas, el primero en reaccionar desde el lado palestino, lo rechazó de inmediato. "No aceptamos ningún sustituto de Jerusalén como capital del Estado palestino", declaró Jalil al Haya, un dirigente del movimiento. "Este plan conspiratorio no pasará. Nuestro pueblo lo tirará al basurero de la historia" , dijo luego el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas.

Para los analistas, el plan entrega a Israel gran parte de sus aspiraciones históricas y le ofrece a las autoridades palestinas una hoja de ruta para un Estado propio con condiciones que se estiman improbables, por lo que muchos ven la propuesta sin futuro.

El plan de Trump contempla que Jerusalén siga "siendo la capital indivisible de Israel". Pero sus declaraciones se volvieron confusas cuando indicó que un futuro Estado palestino podría tener su capital en "Jerusalén oriental".

Según France Presse, "si esto puede entenderse como Jerusalén Este, es decir, la parte anexada por Israel en 1967 que los palestinos reclaman como la capital de su Estado, parece que el gobierno de Trump está pensando en dejarles solo suburbios en el este de la Ciudad Santa, es decir, localidades ubicadas técnicamente en Jerusalén, pero en el lado este de la barrera de seguridad que separa a Israel de los territorios palestinos". Sobre los lugares sagrados, Trump pidió que se mantuviera el statu quo de la Explanada de las Mezquitas, también llamada Monte del Templo por los judíos, y que Jordania mantenga el control de este lugar.

Componente económico

El plan de Trump -impulsado por su yerno Jared Kushner, quien es judío- congela durante cuatro años la construcción de nuevos asentamientos para así facilitar la solución de los "dos Estados". Washington está dispuesto a reconocer la anexión por parte de Israel de los asentamientos que estableció en Cisjordania. Así, casi el 30% de Cisjordania volvería oficialmente al Estado hebreo.

Además, EE.UU. está listo para darle a Israel soberanía sobre el Valle del Jordán, una franja estratégica de tierra en la frontera con Jordania. Al respecto, el gobierno israelí anunció que el domingo votaría sobre si anexar el Valle del Jordán, que constituye casi del 30% del territorio de Cisjordania.

Los palestinos tendrían derecho a un Estado, pero bajo condiciones. Deben reconocer a Israel como "Estado judío", "rechazar el terrorismo en todas sus formas" y fortalecer sus instituciones. Si acuerdan negociar y acceder a dicho Estado, este sería "desmilitarizado". Israel seguirá siendo responsable de la seguridad y el control del espacio aéreo al oeste del Valle del Jordán, mientras que Hamas, que controla la Franja de Gaza, sería "desarmado".

El nuevo plan de la Casa Blanca consta también de un importante componente económico y prevé un paquete de inversiones que superan los US$ 50.000 millones de parte de la comunidad internacional en los territorios palestinos y en los países árabes vecinos, con los que se propone "transformar" Cisjordania y la Franja de Gaza en los próximos 10 años a través de nuevas infraestructuras.

Para algunos analistas este plan tenía más un componente político. Esto porque Trump lo dio a conocer justo en momentos que el Senado lleva adelante las audiencias por el impeachment y crece la presión para que llamen a declarar a más testigos. Por su parte, Netanyahu -quien enfrenta elecciones parlamentarias en marzo- tiene problemas legales. Hoy, el fiscal general, Avichai Mandelblit, presentó una petición de procesamiento por corrupción en su contra. El premier, en tanto, renunció a su inmunidad.

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