Trump transforma a Irán en su enemigo número uno

Trump cumbre
Donald Trump, Presidente de Estados Unidos.

En una decisión clave, el Mandatario anunció que EE.UU. abandonará el pacto nuclear con Irán. Alertó que la comunidad internacional “no puede evitar una bomba nuclear iraní” bajo el actual pacto. Así, se abre un capítulo sumamente complejo e impredecible.


Pese a las advertencias y los esfuerzos diplomáticos de Francia y Alemania, el Presidente Donald Trump, anunció que Estados Unidos abandona el pacto nuclear iraní (firmado en 2015 entre Washington, Teherán, Rusia, Francia, Reino Unido, Alemania y China), aislando a su país de sus aliados de Occidente. La comunidad internacional no puede “evitar una bomba nuclear iraní bajo la estructura podrida de este acuerdo”, justificó Trump una declaración en la Casa Blanca. El anuncio marca uno de los capítulos más trascendentes en sus 14 meses en el poder.

Trump citó los documentos presentados la semana pasada por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien denunció que Irán tiene un supuesto programa atómico secreto. Además, el mandatario republicano justificó su medida en que Irán es, según él, el mayor patrocinador del terrorismo y un actor que apoya a milicias como Hizbolá, Hamas, los talibanes y Al Qaeda.

Una persona cercana a las negociaciones sobre la decisión del mandatario dijo a The New York Times que las conversaciones habían colapsado debido a la insistencia de Trump de que se mantuvieran duros límites sobre la producción de combustible nuclear después de 2030. El acuerdo actualmente relaja esos límites. El diario neoyorquino señaló que, en parte, Trump tomó la medida motivado por la convicción que una postura dura con Irán lo ayudaría en una próxima negociación con el líder norcoreano, Kim Jong Un, con quien se reunirá en las próximas semanas.

Sin embargo, los analistas advirtieron que aunque se había anticipado que Trump se retiraría del acuerdo, esto coloca la relación de Estados Unidos con sus aliados europeos en una gran incertidumbre. Esto porque países como Francia, Reino Unido y Alemania confirmaron su determinación en seguir con el acuerdo, por lo que aumentan las perspectivas de choques diplomáticas y económicas con Washington. También se espera una mayor tensión con China y Rusia.

A nivel internacional, Israel y Arabia Saudita, dos aliados clave de Washington, alabaron la decisión, mientras que Rusia señaló que sus autoridades estaban “decepcionadas”.

Trump, aseguró -eso sí- estar dispuesto a negociar con Irán y otros países un nuevo acuerdo y pronosticó que Teherán terminará prestándose a hacerlo.

El Presidente iraní, Hassan Rouhani, no tardó en reaccionar y señaló que la República Islámica seguirá comprometida con el pacto. “Si cumplimos con las metas del acuerdo en cooperación con otros miembros del pacto, este seguirá en pie”, advirtió. En ese sentido, el asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, aseguró que las conversaciones con los aliados de EE.UU. para negociar “un pacto mucho más amplio” comenzarán “literalmente mañana (hoy) por la mañana”.

Respecto de las sanciones Trump señaló que se iban a implementar castigos económicos “del más alto nivel”. “Cualquier nación que ayude a Irán en su búsqueda de armas nucleares también será sancionada fuertemente por Estados Unidos. No seremos rehenes de un chantaje nuclear”, afirmó.

En la misma línea, el Departamento del Tesoro explicó que las sanciones a Irán se volverán a imponer en función “de dos períodos de 90 días y 180 días”, tras los cuales serán aplicables “con plenos efectos”. En el primer plazo, que termina el 6 de agosto, se incluye el regreso de las restricciones a las compras de dólares estadounidenses por parte de Irán, a la adquisición de deuda iraní y al comercio de metales preciosos. Por su parte, en el segundo plazo, que termina el 6 de noviembre, figuran las restricciones a la compra de petróleo y productos petroquímicos iraníes, a las operaciones con puertos y empresas marítimas iraníes y a las transacciones con el Banco Central de Irán.

“Creo que el daño político para Estados Unidos será muy extenso, mientras que el perjuicio económico para Irán será limitado y, por supuesto, Irán tendrá la oportunidad de recomenzar su pacífico programa nuclear sin ninguna inhibición excepto aquellas que la ley internacional establece, algo que está bien para Irán”, dijo a La Tercera, Mohammad Marandi, miembro de la delegación iraní que en julio de 2015 negoció el acuerdo.

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