Un día después de la crisis en Perú: Castillo es formalizado y Boluarte prepara gabinete

La nueva Presidenta de Perú, Dina Boluarte, camina hacia su automóvil después de hablar con la prensa cuando sale de su casa en Lima, el 8 de diciembre de 2022. Foto: AP

El juez supremo Juan Carlos Checkley ordenó siete días de detención preliminar contra el expresidente, como parte de la investigación que se le sigue por el presunto delito de rebelión.


Cuando Ana María -una trabajadora de un mercado de Abancay, ciudad ubicada en la vertiente oriental andina- escuchó que Pedro Castillo realizaba el miércoles un discurso en el que disolvía el Congreso, no lo pensó dos veces: inmediatamente hizo un bolso y compró un pasaje para viajar a Lima. Tras 17 horas de viaje, la mujer de 53 años llegó directo hasta la Plaza San Martín, donde decenas de partidarios del expresidente se reunieron el jueves para darle su apoyo.

Portando banderas peruanas y al son de “El pueblo unido, jamás será vencido”, sus partidarios se congregaron en esta emblemática plaza del centro de la capital para protestar por lo que consideran ha sido una jugada de la derecha del país que no dejó gobernar a Castillo. “Lo que ha pasado nos ha chocado, nos choca lo que hace la corrupción. Desde el principio la corrupción nunca ha dejado trabajar al presidente (Castillo), porque él es una persona sencilla, humilde, pobre, es un profesor. ¿Acaso los ricos no más tienen derecho a sentarse en el sillón presidencial? Ahora lo que pasó con Dina Boluarte, esa ha traicionado al presidente, todos lo traicionaron. A los congresistas les dolió que el presidente haya cerrado el Congreso. Nosotros queremos que se cierre el Congreso y que se vayan todos los corruptos”, comenta Ana María a La Tercera, mientras sostiene un cartel que pide un cambio de Constitución.

Lima se encontraba en calma un día después de la confusión que vivió el país debido a la crisis política, luego de que el Presidente Castillo fuera destituido por el Congreso, en respuesta a la decisión del entonces mandatario de disolver el Legislativo. Ante esto, asumió la vicepresidenta de Perú, Dina Boluarte, y Castillo fue detenido cuando intentaba asilarse en la Embajada de México.

La nueva Presidenta de Perú, Dina Boluarte, habla con los medios de comunicación en el Palacio de Gobierno, en Lima, el 8 de diciembre de 2022. Foto: Reuters

Eso sí, a diferencia de Ana María, no todos los peruanos respaldaban al exmandatario. José trabaja en un restaurante del centro y señala que “ya pasó la tormenta”. “Hay que ver qué pasa, lo importante es que ya se fue. Y no creo que la señora Boluarte sea mucho mejor, es igual, pero al menos Castillo no está, había mucha corrupción”, indica.

Existe el consenso tanto al interior del gobierno como en el Congreso de que la decisión de Castillo de disolver el Parlamento fue inesperada. De hecho, fuentes dijeron a La Tercera, que en Palacio de Pizarro muy pocos sabían del discurso que iba a dar anunciando tal decisión y que la medida fue tomada con el círculo más cercano.

“Nosotros teníamos garantizado los votos en contra de la vacancia de 15 congresistas. Entonces nos sorprende realmente lo que ha ocurrido. Yo no sé qué pasó por la cabeza del presidente para prácticamente dar un golpe de Estado completamente inconstitucional”, indicó a La Tercera Flavio Cruz, vocero de la bancada de Perú Libre.

Para Fernando Rospigliosi, exministro del Interior en el gobierno de Alejandro Toledo, Castillo tenía la “intención de cerrar el Congreso y hacer todo lo que hizo, disolver el Poder Judicial, la Fiscalía, pero se adelantó lo que él quería en un momento inoportuno, cuando tenía el control de las Fuerzas Armadas”. “Castillo tenía dudas sobre los votos, sobre todo porque su antiguo aliado Vladimir Cerrón decía que sí y que no, y ellos tienen un razonable voto que podía inclinar la balanza. Vladimir Cerrón lo decía para elevar su precio, no porque tuviera decidido vacarlo. Castillo tenía la duda”, sostiene el también analista político en conversación con La Tercera.

Un oficial de policía se enfrenta a los manifestantes durante una protesta luego de que Pedro Castillo fuera detenido en una prisión policial tras su destitución, en Lima. Foto: Reuters

La tensión política estuvo disgregada en varios lugares de la capital, uno de ellos tenía que ver con la situación judicial del exmandatario. El juez supremo Juan Carlos Checkley ordenó siete días de detención preliminar contra Castillo, como parte de la investigación que se le sigue por el presunto delito de rebelión. La decisión fue adoptada luego de una audiencia en la que la fiscalía sustentó la necesidad de la medida para asegurar las indagaciones.

En la audiencia, el fiscal supremo, Marco Huamán, alegó que la medida era necesaria para realizar pesquisas orientadas a, entre otras cosas, identificar qué otros funcionarios participaron en el presunto delito de rebelión. También para evitar el riesgo de que se fugue a otro país, citando la intención de Castillo de ir a la Embajada de México al momento de su detención la tarde del miércoles.

El destituido presidente participó en la audiencia desde la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) de la Policía Nacional del Perú, acompañado por Aníbal Torres, su ex primer ministro y ahora abogado.

Debut de Boluarte

La abogada Dina Boluarte se convirtió el miércoles en la primera mujer en asumir la Presidencia de Perú, luego de que el Congreso vacara a su antecesor en el cargo, Pedro Castillo. Ante el pleno del Poder Legislativo, Boluarte juró “por Dios, la patria y todos los peruanos” ejercer “fielmente el cargo de presidenta hasta el 2026″.

En su discurso, la mandataria rechazó la decisión de Castillo de “quebrar el orden constitucional” con el cierre del Congreso, destacó que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional hayan sido “fundamentales” para mantener la democracia, y exhortó al Parlamento a entrar a una etapa de “tregua política”, a fin de “instalar un gobierno de unidad nacional”.

Haciendo un alto a la tensión política, poco antes del mediodía del jueves, Boluarte ya se encontraba en Palacio de Pizarro y aprovechó de salir saludar en los exteriores de la casa de gobierno a la procesión de la Virgen de la Inmaculada Concepción, que recorría las calles del centro de Lima, con bailes y música.

Manifestantes se reúnen durante una protesta exigiendo elecciones presidenciales y el cierre del Congreso tras la destitución de Pedro Castillo, en Lima. Foto: Reuters

“La Constitución es la Carta Magna que debemos obedecer todos los peruanos y en todos los países. Las elecciones han sido hasta el 28 de julio del 2026, juramentamos al cargo ayer (miércoles)”, destacó Boluarte. La mandataria señaló que “respeta las voces” que piden adelanto de elecciones, pero que “más adelante” se verán “alternativas” para “mejor reorientar los destinos del país”. Asimismo, reconoció: “Todavía no tenemos algún nombre para la Presidencia del Consejo de Ministros”.

Fuentes cercanas al Palacio de Pizarro indicaron a La Tercera que Boluarte ya tenía una suerte de preparación para llegar al poder. De hecho, en las semanas previas comentaron que se había reunido con tres importantes embajadores. Y el mismo miércoles ya había comenzado a trazar líneas con su abogado Alberto Otárola, quien ejerció como ministro de Defensa de Ollanta Humala (2011-2016).

Una vez instalada en Palacio de Gobierno, la mandataria sostuvo una serie de reuniones. Una de ellas fue con la fiscal de la Nación, Patricia Benavides; el fiscal supremo adjunto Marco Huamán, y las fiscales superiores Karina Quineche y Marita Barreto. Esta última coordina el Equipo Especial de Fiscales contra la Corrupción en el Poder, destacó el diario El Comercio.

Fuentes del Ministerio Público indicaron al mismo periódico que la cita no fue oficial, sino un acto de “cortesía” de Benavides, quien había ingresado la noche del miércoles a la Casa de Gobierno para incautar documentos y computadoras, en el marco de las distintas investigaciones que se le siguen a Castillo por presuntos actos de corrupción y de organización criminal.

“Antes de comenzar la diligencia para recuperar documentos y equipos de cómputo por cortesía se le avisó a la presidenta, ella recién ha entrado, hubo un recibimiento, no fue una reunión oficial. Y se hizo antes del inicio de la operación”, manifestaron.

Las mismas fuentes relataron a El Comercio que el encuentro duró cinco minutos y destacaron que Boluarte ordenó al personal del Despacho Presidencial brindar todas las facilidades para el ingreso a las oficinas y que se recogiera información. También señalaron que ambas altas autoridades hablaron sobre trabajar de manera conjunta respecto a la lucha contra la corrupción. Agregaron que no se descarta que en los próximos días se pueda dar una reunión formal entre Boluarte y Benavides, donde ambas tengan una agenda bajo el brazo.

Un manifestante sostiene una pancarta que dice "Dina no nos representa", durante una protesta que exige elecciones presidenciales y el cierre del Congreso, en Lima. Foto: Reuters

Y las reuniones de la jornada no terminaban ahí. A las 19.00 de Lima (21.00 de Chile) los voceros de la bancada opositora Fuerza Popular tenían previsto a asistir a una reunión con la mandataria.

Existía escepticismo sobre el gobierno de Boluarte y recordaba a lo que ocurrió con Martín Vizcarra. “Va a ser un gobierno inestable, sin duda, porque ella no tiene un partido político, no tiene una bancada, no tiene popularidad. No es muy diferente a Castillo. Todo depende a quiénes ponga en el gabinete, de eso dependerá cuánto puede durar. Tres años y medio en Perú es mucho tiempo. No se sabe si llegará al final”, concluyó Rospigliosi.

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