A 19 días de la PSU, proyecto de ley pospuso el aumento de exigencias para estudiar Pedagogía hasta 2023

La Carrera Docente elevó las exigencias para estudiar pedagogías, y también mejoró las condiciones laborales de profesores.

En las próximas postulaciones, el requisito para entrar a estas carreras iba a ser de 525 puntos en la prueba, pero el Mineduc calculó que esto haría caer en 12% los nuevos matriculados a estos programas, por lo que promovió la prórroga. Ahora, autoridades y expertos buscarán nuevos incentivos para atraer a alumnos.




Una de las reformas educacionales más importantes de los últimos años fue la Carrera Docente, que busca mejorar las condiciones laborales de los profesores chilenos, pero también aumentar las exigencias para estudiar Pedagogía y así elevar la calidad de la enseñanza.

Por ejemplo, para para ingresar a una carrera de la educación, en 2017 se estableció como requisito un puntaje mínimo de 500 puntos promedio en la PSU, o bien un promedio de notas de enseñanza media que se ubique dentro del 30% superior del colegio de origen.

Y para el proceso de admisión 2020, es decir, para quienes rendirán la PSU el próximo 6 y 7 de enero, esa exigencia iba a aumentar a 525 puntos PSU, o bien un promedio de notas de enseñanza media que se ubique en el 20% superior del colegio. También existía la posibilidad de combinar ambos instrumentos, exigiendo 500 puntos PSU y un promedio de notas dentro del 40% superior.

Sin embargo, ese aumento de requisitos quedó postergado por tres años, hasta el proceso de admisión de 2023, luego de que el Gobierno ingresara una indicación al proyecto de ley de reajuste del sector público, que establecía ese nuevo plazo, y que fue aprobada este miércoles, a 19 días de la próxima PSU.

Alerta por las matrículas

¿Por qué ocurrió esto? La decisión se tomó luego de que el Mineduc convocara en noviembre a una mesa de trabajo con expertos para incentivar el ingreso a las carreras de Pedagogía. Y ahí, los integrantes expresaron su preocupación por el impacto que las nuevas exigencias tendrían en las matrículas de estos programas.

Por ejemplo, el Foro Aequalis calculó que los egresados de Pedagogía no superarían las 9 mil personas en 2023, cerca de 45% menos de los que se titulaban en 2014. Elige Educar proyectó que en 2025 faltarían 32 mil maestros en las aulas y el Consejo de Rectores detectó que el 14% de quienes ingresaron a estudiar Pedagogía este año, no cumpliría con las nuevas exigencias.

Por su parte, el Mineduc estimó que de aplicarse los requisitos que establece la ley para 2020, la matrícula de primer año en Pedagogía podría caer 12%, disminución que sería de 23% en el caso de la Pedagogía en Educación Parvularia. Y el déficit recrudecería en las regiones extremas.

Por ello, los integrantes de la mesa de trabajo propusieron al Mineduc aplazar en tres años el aumento de las exigencias, para que las universidades tengan tiempo de adaptarse a los cambios y las autoridades busquen nuevos incentivos que eviten la caída de estudiantes de Pedagogía.

De esta forma, tras la aprobación de esta indicación en el Congreso, las actuales condiciones de estudio se mantendrán hasta 2023. Mientras que el siguiente aumento de exigencias, que originalmente iba a ser en 2023, se pospuso para 2026: ese año, el requisito para ingresar a estas carreras será de 550 puntos promedio en la PSU o bien un promedio de notas que se ubique dentro del 10% superior del colegio.

Beca Vocación de Profesor

Para el subsecretario de Educación Superior, Juan Eduardo Vargas, la postergación del plazo era necesaria porque, "sin retroceder en calidad, permite dar más tiempo para que el sistema, especialmente en regiones, desarrolle programas de acceso especiales a las carreras de pedagogía, y así enfrentar de buena manera las mayores exigencias de ingreso que impone la ley".

Además, señala que la mesa de trabajo seguirá sesionando para presentar en 2020 una batería de propuestas destinadas a aumentar la atracción de los jóvenes a las Pedagogías y perfeccionar las políticas públicas.

La decana de Educación de la Universidad San Sebastián, Ana Luz Durán, quien fue parte de la mesa de trabajo, dice que en los tres años de tiempo extra hay que reestructurar la Beca Vocación de Profesor, "dándole una trayectoria formativa, es decir, que permita atraer a estudiantes, pero que también se mantengan en la carrera y se inserten en la vida laboral".

"Se necesita mejorar los incentivos y pensar que esta beca no es solo una herramienta aislada, sino que es parte de un sistema", puntualiza la decana.

La mesa también contó con la participación de Elige Educar, cuyo director ejecutivo, Joaquín Walker, concuerda en que hay que adaptar la Beca Vocación de Profesor a una realidad donde, para los estudiantes, pierde su valor relativo frente a la gratuidad.

"Se puede ampliar el universo de quienes pueden postular, incorporando por ejemplo a extranjeros, y también es posible mejorar las condiciones de devolución de la beca, poniendo el foco en colegios vulnerables o en regiones donde haya mayor déficit de profesores", agrega.

Igualmente, propone que las universidades revaloricen las pedagogías, impartiendo nuevas metodologías de enseñanza, como el aprendizaje basado en proyectos, para que esta profesión sea más atractiva para los jóvenes. "Es necesario que la postergación de requisitos se complemente con otras medidas de atracción", añade.

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