Autoridades declaran Alerta Temprana Preventiva en comunas de Aysén y Río Ibáñez por actividad del volcán Hudson

En octubre de 2011 el Hudson presentaba tres fumarolas. Foto: René Villegas / Viento Patagón / Agencia Uno.

Expertos de Onemi y Sernageomin, en coordinación con la Intendencia de Aysén participaron de una mesa técnica este martes para analizar los antecedentes y evaluar la implementación de esta medida. El volcán ha mostrado un cambio evidente en su actividad sísmica, representada por un incremento de la sismicidad volcánica, tanto en la tasa de ocurrencia, como en la valoración de sus energías.




La Dirección Regional de Aysén de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (Onemi) declaró una Alerta Temprana Preventiva para las comunas de Aysén y Río Ibáñez, por la actividad del volcán Hudson, vigente a contar de este martes 22 de diciembre y hasta que las condiciones así lo ameriten.

El más reciente Reporte de Actividad Volcánica (RAV) del Hudson indica que ha cambiado su nivel de alerta técnica a Nivel Amarillo.

La vigilancia del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur del Servicio Nacional de Geología y Minería (Ovdas-Sernageomin) constata variaciones en niveles de algunos parámetros analizados que indican que el volcán está por encima de su umbral base y que el proceso es inestable, pudiendo evolucionar aun aumentando o disminuyendo esos niveles.

Según explicó la Onemi, ante esta situación “una erupción probable se podría desarrollar en un periodo de semanas o meses”.

En el reporte de actividad del volcán emitido este martes, con datos de entre el 01 y el 15 de diciembre, se indica que durante las últimas semanas el macizo ha mostrado un cambio evidente en su actividad sísmica, representada por un incremento de la sismicidad volcánica, tanto en la tasa de ocurrencia, como en la valoración de sus energías.

Aunque otros parámetros volcánicos aún son considerados en valores normales, la ocurrencia de la mencionada actividad sísmica permite inferir una mayor dinámica al interior de los conductos volcánicos, explicaron.

“En caso de una futura reactivación volcánica, son esperables procesos tales como generación de lahares, emisión de ceniza, eyección de balísticos, entre otros. Las zonas más probables de ser afectadas, según la evidencia geológica, son el entorno inmediato de la caldera, los valles de los ríos Huemules, Cupquelán (hacia el oeste), Sorpresas y sus afluentes (hacia el suroeste), así como la cuenca del río Ibáñez (hacia el sureste)”, señalan en un reporte de Onemi.

La declaración de esta alerta, se constituye como un estado de reforzamiento de la vigilancia, coordinando y activando al Sistema de Protección Civil con el fin de actuar oportunamente frente a eventuales situaciones de emergencia.

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