Carmen Gloria Quintana critica las “bajas penas” a militares (r) en Caso Quemados

Autor: L. Cerda

Caso Quemados

A través de una carta, la víctima señaló que si bien se alegra de que "finalmente se establece la verdad oficial", quedó disconforme con las condenas. "Nada podrá reparar el daño que debió afrontar mi familia y yo", remarcó.


Carmen Gloria Quintana, víctima del Caso Quemados, se refirió al fallo dictado por el juez Mario Carroza, quien condenó a 11 militares en retiro por el ataque en su contra y de Rodrigo Rojas de Negri el 2 de julio de 1986, que la dejó con el 62% de su cuerpo quemado y que terminó con la vida del fotógrafo producto de las heridas.

La mujer, a través de una carta escrita en Montreal, ciudad canadiense donde reside, señaló que la decisión de Carroza la recibe con “sensaciones contradictorias”.

Por una parte, afirma que el fallo lo toma con “alegría” ya que “finalmente se establece la verdad oficial”, con lo que “nadie puede negar la evidencia: esta es la verdad que quedará para la historia”.

Por otro lado, indica que 32 años es “demasiado tiempo”, y que “nada podrá reparar el daño que debió afrontar mi familia y yo”.

Quintana, también lanzó sus dardos contra la Justicia, al considerar bajas las penas; contra el Ejército, porque “aún se mandan solos y solo ocultan información”; y contra los partidos políticos por ser responsables de “los pactos de impunidad”.

A continuación, la carta completa:

“Me entero de que después de 32 años por fin se establece la verdad de los hechos ocurridos a Rodrigo Rojas y a mi persona el año 1986, cuando ambos de 19 años y 18 años fuimos salvajemente quemados vivos por militares en dictadura. Este fallo lo recibo con sentimientos contradictorios, por una parte, con la alegría al saber que finalmente se establece la verdad oficial que desde el principio los testigos y yo declaramos, situación que la dictadura y la derecha trató de ocultar y distorsionar. Ya nadie puede negar la evidencia: esta es la VERDAD que quedará para la historia: dos jóvenes que luchaban por la democracia fueron quemados vivos por militares de la dictadura cívico militar de Pinochet. Rodrigo Rojas falleció con el 65% de su cuerpo quemado y yo sobreviví con el 62% de mi cuerpo quemado.

Por otra parte, a nivel de la Justicia, 32 años después es demasiado tiempo, pues nada podrá reparar el daño que debió afrontar mi familia y yo, desde el largo y doloroso tratamiento médico que significó más de 40 operaciones, sesiones de rehabilitaciones físicas y psicológicas de años, que implicó en lo personal muchos duelos, aceptar la desfiguración de mi cuerpo y tratar de reconstruir mi vida con 18 años. Sin contar la parte moral familiar, cuando fuimos perseguidos, mi hermana encarcelada por ser testigo, amenazados de muerte, afrontar el exilio, reconstruir la vida familiar en otro país, con el costo emocional que implicó para todos, padres separados, familia dispersa entre Chile y Canadá, abuelos que no vieron crecer sus nietos, en fin.

Respecto a la demanda civil por favor diríjanse a los abogados, pues yo no soy parte de ese proceso.

A nivel de Justicia penal considero que los militares fueron condenados a bajas penas considerando el horror de lo que cometieron: quemar dos personas vivas. No sé qué pasará, si los militares cumplirán finalmente sus exiguas penas o no. Después de 32 años de impunidad hay que cuestionarse la importancia de que la justicia llegue a tiempo y hago un llamado a reflexionar a los jueces y pensar su rol en la impunidad biológica, en el hecho que muchas personas víctimas de la dictadura y familiares de Detenidos Desaparecidos hayan muerto sin respuestas, sin verdad, sin justicia y sin saber aún dónde están sus seres queridos. Preguntarse por la separación de poderes, ¿es real en nuestro país?, los militares aún se mandan solos y solo ocultan información de las violaciones a los derechos humanos a los tribunales, al Poder Ejecutivo y al Legislativo. Por otra parte, los partidos políticos también son responsables con los pactos de impunidad, con el negacionismo, con la instalación del secreto de 50 años que pesa sobre el informe Valech, con los pactos de silencio, que ellos toleran en las Fuerzas Armadas.

Solo espero que esta dura experiencia de vivir en dictadura, nunca más se repita, para esto debemos construir una verdadera democracia. Acelerar los juicios, establecer la verdad, la justicia y hacer todos los esfuerzos para dar con el paradero de los Detenidos Desaparecidos”.

Carmen Gloria Quintana

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