Centros de salud coordinan planes por eventual rebrote de Covid-19 en la RM

Tras la experiencia ganada, el énfasis está en las unidades de cuidados intermedio, con tratamientos menos invasivos. Recintos tienen un desafío: resolver los casos sin suspender el resto de atenciones, tras el cese casi total de abril.




Todos los martes y jueves, un grupo de médicos intensivistas, urgenciólogos, infectólogos y epidemiólogos del Hospital Barros Luco se reúnen para evaluar la dinámica del virus en la Región Metropolitana. Allí se revisa el número de pacientes sospechosos de Covid-19 que llegan a la urgencia, los test PCR positivos y la cifra de hospitalizados.

Sobre ese análisis, y pese a una estabilización de la pandemia en la capital, la directora, Gisella Castiglione, advierte que en ningún caso se debe relajar la red asistencial: “Estamos con pocos pacientes en relación a los que tuvimos antes, y hasta el minuto no vemos rebrote en la RM. Pero todos los centros de salud estamos esperando la segunda semana de octubre”, asevera.

En el sector preocupa el efecto que traerían las Fiestas Patrias y el levantamiento de todas las cuarentenas de la ciudad. Por ello, los hospitales y clínicas ya cuentan con planes para abordar la eventual demanda asociada a un rebrote de Covid-19, pero con un desafío adicional: mantener el flujo de actividad médica, diagnosticando oportunamente enfermedades como el cáncer, con un alto volumen de cirugías vitales y sin detener los controles de los pacientes con enfermedades crónicas. Esto, en vista de los estragos -una baja cercana al 50% y 60% en la producción quirúrgica- que causó la paralización de todo lo que no fuera coronavirus entre marzo y abril pasado.

Castiglione asegura que una variable a considerar es el aforo en las salas de espera. “Estamos aumentando las consultas, pero no al número que teníamos antes, por eso mismo. Y esta vez, si se elevan los casos, no usaremos los pabellones y la unidad de recuperación como UCI, para poder seguir operando”.

La directiva cuenta que disponen de 60 cupos UCI y que podrían expandirse fácilmente a 84 camas o más en el plazo de cinco días, máximo, que impuso Salud a los recintos para autorizar la normalización de actividades.

Desde Empresas Banmédica -que incluye a las Clínica Santa María y Vespucio, entre otras-, su director médico, Cristián Ugarte, dice que “puede presentarse un aumento significativo de pacientes Covid-19 a fines de octubre, lo que determina que contemos con un plan para abordar progresivamente las necesidades de atención de estos pacientes”. Así, destaca que la actividad médica electiva está planificada y con áreas separadas de atención para dar seguridad al personal y a los pacientes.

“La paralización ocurrida en marzo y abril se debió a la incertidumbre por el incremento de pacientes Covid-19, en paralelo con las instrucciones de la autoridad que nos obligó a postergar toda actividad electiva. Hoy tenemos más de seis meses de experiencia”.

Un brote distinto

Los médicos señalan que un nuevo brote debería tener características diferentes al primero: un alto número de contagios, menos letal y con una demanda más abordable. Es decir, menos pacientes en cuidados intensivos y más personas internadas en cuidados intermedios. Similar a los rebrotes que se han documentado en Europa, donde la edad promedio de los contagios ha disminuido.

En Clínica Las Condes, Solana Terrazas, subdirectora médica, detalla que la mortalidad intrahospitalaria en el primer peak de contagios llegó al 8% de un total de 35 mil pacientes allí atendidos. Con esa información, las directrices para el tratamiento del virus han ido evolucionando. “Aprendimos muchísimo sobre el tratamiento y manejo de esta enfermedad, lo cual nos deja en una posición diferente frente a una segunda ola. Pudimos ir mejorando nuestros protocolos de tratamiento”, señala.

Según el jefe de la Unidad de Paciente Crítico (UPC) de la Posta Central, Rodolfo Santander, el rebrote capitalino tendría un “volumen bastante mayor, pero con un virus atenuado, menos agresivo”. El intensivista añade que “en la Posta Central nos hemos preparado para usar dispositivos ventilatorios distintos al respirador mecánico invasivo. Si en la primera ola evitamos la ventilación invasiva en el 30% de nuestros enfermos, nuestra meta para esta segunda ola es bajarlo a la mitad”.

El jefe de la UPC de la Posta Central afirma que el uso de cánulas nasales de alto flujo, cascos C-PAP y otras terapias serán claves para tratar a pacientes más jóvenes y con posibilidad de tratar su enfermedad sin intubación.

Su colega de la Clínica Indisa, Sebastián Ugarte, afirma que “hay experiencia ganada en la primera ola; se ha visto que la atención precoz, con terapias como el uso de corticoides o máquinas de alto flujo, puede evitar la intubación en algunos casos”. Y a nivel de gestión, el director médico de Indisa, Rodrigo Castillo, señala que, en total, mantienen 120 camas de paciente crítico: 52 UCI y 69 UTI.

“El paciente Covid-19 crítico requiere de ambas unidades y estas deben estar coordinadas para optimizar el uso de los recursos”, agrega Castillo.

Desde el Hospital Clínico de la UC, el director médico, Ricardo Rabagliati, dice que en estos diagnósticos que se prevén menos graves, similares a la tendencia clínica del Viejo Continente, será crucial el “diagnóstico precoz y la intervención más oportuna, eso debería llevar a que la demanda no sea tan alta en cuidados intensivos”.

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