Por Carlos MontesDe Eliseo Salazar a Eddie Irvine: el mayor museo preservador del automovilismo en Chile sufre cuantioso robo de cascos
La noche del lunes, siete cascos fueron sustraidos desde el Museo EFO Racing y hasta hoy se desconoce su paradero. Además de Salazar e Irvine, también faltan implementos de Clay Regazzoni, Eduardo Ávila Gac, Felipe Gaete, Giuseppe Bacigalupo y Juan Gac.

“Con mucha tristeza comunicamos que Museo EFO Racing fue víctima de un robo, en el que fueron sustraídos cascos de Eddie Irvine, Clay Regazzoni, Eduardo Ávila Gac, Felipe Gaete, Giuseppe Bacigalupo, Eliseo Salazar y Juan Gac. Estas piezas no tienen un valor comercial para nosotros, sino un valor histórico incalculable”.
Con estas palabras el Museo EFO Racing, considerado el mayor preservador del automovilismo deportivo en Chile, da a conocer públicamente que fue víctima de un cuantioso robo la noche de este lunes.
“Pilotos y sus familias han confiado y donado al museo algunas piezas para preservar la historia del automovilismo y transmitir su legado a las nuevas generaciones. Hoy necesitamos la ayuda de toda la comunidad. Pedimos estar atentos ante cualquier intento de venta, publicación u ofrecimiento de estos cascos y comunicarnos cualquier información que pueda ayudar a recuperarlos”, claman desde la entidad.

Iván Ortúzar, director y representante legal del museo automovilístico ubicado en María Pinto, Región Metropolitana, dice aún estar consternado. “¿Quién en su sano juicio rompe una puerta, rompe una vitrina para robarse un casco?“, plantea.
En la actualidad, el museo está realizando trabajos de ampliación: la semana que viene les entregan las obras que harán crecer en 1.200 metros cuadrados el espacio, pasando de los 800 de la actualidad, a 2.000 para su sala de exposición. Esto implica pasar de 30 a 70 autos.
Este robo pudo ser el punto de partida, cree Ortúzar. “Los maestros de la construcción están pegados a la vía pública. Habiendo maestros hay herramientas. ¿Qué creemos? Los ladrones entraron al galpón donde están esas herramientas además de algunas máquinas de la empresa constructora, y de pasada alguien rompió la puerta del museo, rompió la vitrina y se llevó los cascos. No fue por encargo, porque dejaron los más antiguos y valiosos“.
Por ello, desde el museo han pedido a sus seguidores compartir el mensaje y las fotografías de los cascos. “Queremos que estas piezas vuelvan al lugar al que pertenecen: el museo y la historia del automovilismo”.

“Yo creo que las persona que entraron a robar ni siquiera saben el daño enorme que está haciendo, el daño patrimonial. Cascos que fueron regalados, donados al museo desde los años 80 de los pilotos más famosos de Chile”, dice Ortúzar, quien abre la puerta a la devolución de forma anónima. “Todo el mundo, todos los coleccionistas, todos los corredores de autos saben que esos cascos son del museo”.

Ortúzar revela que luego del robo, “vino Carabineros y la PDI, además de hacer la demanda respectiva. Vamos a tomar acciones legales, pero también estamos apelando a que la persona que robó no sabía lo que estaba haciendo, y tenga buena fe, y que lo vaya a dejar a la comisaría o se la ingenie para dejarlo en alguna parte. Ese es el llamado que estamos haciendo”.
Un museo con historia
El Museo EFO Racing tiene como principal misión preservar la historia del automovilismo de velocidad en Chile. En este espacio se exhiben exclusivamente autos de carrera que han participado en competencias deportivas, representando distintos períodos en la evolución de este deporte y reflejando la sociedad en la que se desarrollaron estos eventos.
Además, se destacan aquellos vehículos que han logrado hitos deportivos, encapsulando así los momentos históricos y los logros del automovilismo chileno.

Su historia está estrechamente vinculada a la familia Ortúzar. De hecho, EFO significa “Escudería Familia Ortúzar”, que toda la vida se ha dedicado al automovilismo deportivo y que desde los años 80 se ha dedicado ha coleccionar autos de carrera chilenos.
El museo es gratuito, pensado en colegios también, señala Ortúzar, con el objetivo de traspasar la historia de Chile, cómo era la sociedad en los años 30, 40, 50, 60 o 70, “cuáles eran los valores de esta sociedad, cómo se vivía en Chile en esa época, cuando el automovilismo deportivo se corría en las calles, en lo que actualmente se llama Ruta 5, que antes se llamaba Carretera Panamericana”.

“Ahí se disputaban estas carreras, cuando el automovilismo era administrado y dirigido por los clubes deportivos de la Universidad Católica, de la Universidad de Chile, de Colo Colo, de Santiago Wanderers, que partieron con esto en los años 20 y 30. También muchos inmigrantes que llegaron a Chile participaban de estos clubes”, establece Ortúzar.
Este último añade que “hay una parte del museo que se llama la Academia, donde se importan valores, valores cívicos, qué tiene que hacer la juventud, cómo tiene que formarse, qué tiene que hacer para que le vaya bien, el significado de vivir en sociedad. Valores que se están perdiendo, valores éticos, morales, que están en retirada en la enseñanza en Chile”.
El propio Ortúzar considera que este es un museo especial, “porque las personas pueden, no solamente acercar a los autos, también subir, hay cascos para que se pongan, sacarse fotografías, además se hacen andar los autos. Toda la experiencia para que la gente sepa y conozca, sin cordeles, ni vallas. Los autos están al servicio de esta experiencia, sobre todo para los niños, porque el deporte tiene muchos valores éticos que te sirven para toda la vida”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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