El 97% de los santiaguinos estarán desconfinados el lunes

Independencia inició la etapa de Transición el lunes. Foto: Francisco Castillo / Agencia Uno.

A cuatro meses de la gran cuarentena en la RM, la desescalada total está a dos comunas de distancia: Renca y Paine. Los expertos advierten que el alza en la movilidad de la próxima semana puede alcanzar el 70% del flujo de enero o febrero.




A contar del lunes, ocho comunas se sumarán a las 42 que ya han salido de cuarentena iniciada el 16 de mayo en la Región Metropolitana y avanzado a las fases de Transición o Preparación del plan “Paso a Paso”.

Tal como anunciaron ayer las autoridades de Salud e Interior, las comunas de Quinta Normal, Lo Prado, La Pintana, Cerro Navia, Buin, Conchalí, Lo Espejo y Puente Alto -esta última tras 172 días- saldrán del estricto confinamiento que se inició hace casi cuatro meses.

La decisión de las autoridades implica que la próxima semana un millón 571 mil habitantes de estas zonas podrán salir de sus casas y retomar -al menos parcialmente y con los debidos resguardos- sus rutinas. Y no es todo. Con esto ya suman 7.881.459 las personas desconfinadas en la capital, es decir, el 97% de sus residentes, quedando pendiente solo los 243.613 vecinos de Paine y Renca, donde se mantuvo la restricción de desplazamiento.

Otras 12 comunas -Tiltil, Calera de Tango, Talagante, Lo Barnechea, Estación Central, Peñalolén, Padre Hurtado, Pedro Aguirre Cerda, Lampa, Isla de Maipo, Santiago y Quilicura- avanzaron de Transición a Preparación, lo que elimina, entre otras restricciones, la cuarentena que rige durante los fines de semana y la prohibición de abrir bares y restaurantes.

Para el alcalde de Puente Alto, Germán Codina, la reapertura de la comuna más poblada de la Región Metropolitana “es una muy buena noticia, pero por sobre todo, es justa”. El edil del municipio -que cuenta con 645.909 habitantes- dice que “nuestra gran pelea las últimas semanas, más que Cuarentena o Transición, era que simplemente se aplicaran aquí los mismos criterios usados en otras comunas”.

Frente al alza en la movilidad que se prevé para el lunes, Codina añadió que “el gran desafío es evitar el contagio a pesar de la circulación en espacios públicos, en el transporte y distintas aglomeraciones, que lo más probable es que se produzcan”.

¿Superlunes?

Con casi la totalidad de los santiaguinos liberados, para el exsubsecretario de Transportes y académico del área Carlos Melo, es obvio que el Gran Santiago e incluso las áreas rurales aumentarán su movilidad, ya sea por el retorno a las labores presenciales u otros trámites: “Considerando los últimos datos de validaciones (bip!), y otros indicadores similares, en las últimas semanas, y con las comunas que pasaron de Fase 1 a 2, ya habíamos entrado a un estado en el que se había recuperado entre el 50% y el 60% del tráfico normal versus la situación prepandemia”.

A juicio de Melo, con esta masiva desescalada “debiésemos llegar a un nivel de viajes muy similar a lo que existe en Santiago en el mes de febrero o en enero”.

¿Por qué? El experto explica que, al igual que en esos meses, el factor que se mantiene al margen son las clases presenciales, que representan casi un 20% de los traslados. “Si uno elimina esos viajes, debiésemos llegar a un nivel de movilidad que es del 80% de los viajes normales. Podríamos volver a la imagen del transporte hacinado en ciertas horas punta”, dice.

Desde el punto de vista epidemiológico, y sobre la pertinencia de la medida, la epidemióloga y miembro del consejo asesor, Catterina Ferreccio, aborda que “las tasas de contagio en la RM no han subido y la gente necesita salir un poco. Las comunas que salieron antes siguen bajas, lo que indica que la gente se sigue cuidando”.

Eso sí, advierte que “nunca vamos a tener riesgo cero. Y con este nivel de infección, la trazabilidad debiera poder controlar los brotes sin cuarentenas, solo cerrando los lugares con casos que serán cada vez más clústers en lugares de trabajo, y por ello, más controlables”.

Mesas a la calle

Optimista y contento se mostró el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, tras el anuncio que dejó a su comuna en fase de Preparación. Ello, pues el avance a la Fase 3 les permitirá a los bares y restaurantes abrir nuevamente sus cocinas. “Vamos a emular lo que hemos visto en comunas amigas, Providencia, Las Condes, de permitir que el rubro gastronómico se tome las calles”, declaró.

La municipalidad viene trabajando con antelación en la reapertura gastronómica. Los locales del barrio Brasil, Franklin, Lastarria, Parque Forestal y Plaza de Armas son algunos puntos que extenderán sus terrazas a la vía pública para poder cumplir con los aforos permitidos y el distanciamiento social.

Desde la Asociación Gremial de Empresarios del Barrio Lastarria (Agebla), su líder, el empresario hotelero Alfonso Molina, señala que ya se han puesto en contacto con trabajadores del rubro que, por la inactividad, mantenían su contrato acogido a la Ley de Protección del Empleo.

“Comenzamos a solucionar el tema de la suspensión laboral y eso se puede hacer prácticamente en un día, así que ya estamos llamando a los trabajadores para que se reincorporen a la brevedad”, destaca.

Asimismo, Molina agrega que ya se está realizando la implementación en los locales -que podrán abrir el lunes- de las medidas sanitarias y el mobiliario que se utilizará al aire libre. Sin embargo, comenta que en Lastarria deberán conjugar el sello de barrio gastronómico y turístico con la condición residencial. “Ya nos hemos contactado con el alcalde para que la ordenanza municipal nos permita utilizar el espacio público con mayor flexibilidad. Acá también hay que entender que tenemos vecinos residentes, ellos nos están pidiendo la prudencia de mantener la distancia social y no utilizar todo el espacio, que las áreas de terraza no sean al 100%”, explica.

Al contrario de otros empresarios nocturnos, Molina no es partidario de quitar el toque de queda que aún rige. ¿La razón? “Excesos” que podrían poner en riesgo los avances sanitarios. “Es importante que no se relajen las medidas sanitarias por completo, hay que tener un toque de queda hasta una cierta hora. La vida nocturna debe tener un límite o se pueden cometer excesos”, señala.

El alcalde Alessandri, por otro lado, también destacó los patrullajes policiales en el casco histórico de la comuna que fiscalizan al comercio ambulante. “Hemos logrado mantenerlo libre o reducido al mínimo en las calles Bandera, Ahumada, Huérfanos y Estado”.

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