Encuesta Espacio Público-Ipsos: el 71% de los chilenos afirma que la violencia es negativa para las manifestaciones sociales

Barricadas en Quilpué. Foto: Agenciauno

El sondeo muestra también que aumentó el porcentaje de personas que cree que los saqueos, cortar las calles con manifestaciones e impedir el tránsito, así como evadir el pago del Metro y los piropos en la calle, son acciones "muy violentas". Dentro de los resultados también se evidencia que el problema de las bajas pensiones es una de las principales preocupaciones de los chilenos para los próximos 10 años.




Desde el estallido social del 18 de octubre de 2019 que la violencia se instaló en el debate público. Los hechos que se desencadenaron desde esa fecha en adelante han ido marcando el acontecer nacional y movilizado al gobierno y a parlamentarios para hacerle frente.

Y en ese contexto, el centro de estudios Espacio Público presentará este lunes los resultados de la encuesta que realizaron en alianza con Ipsos. El sondeo se llama “Chilenas y chilenos hoy: desafiando los prejuicios, complejizando la discusión”, e incluyó dentro de sus preguntas la percepción que tienen las personas sobre la violencia.

El trabajo se realizó mediante la aplicación de una encuesta online a mil personas mayores de 18 años de los principales centros urbanos del país. Mientras, el trabajo de campo se hizo entre el 14 de diciembre de 2020 y el 6 de enero de 2021.

Ante la pregunta “¿cree usted que los chilenos somos una sociedad violenta?”, el 58% de los encuestados respondió que sí. Los resultados también muestran que el 71% de las personas que participaron del estudio está de acuerdo con que “la violencia es negativa para el movimiento, ya que desvía la atención de las legítimas demandas sociales”.

Este dato presentó un alza respecto del mismo sondeo realizado en 2019, cuando un 60% apoyó la idea. Además, bajó el porcentaje de personas de estiman válido hacer barricadas para expresar sus demandas. La disminución fue de 49% a 40% entre 2019 y 2020, respectivamente. Esto mismo ocurrió con el porcentaje de quienes están de acuerdo con que todo proceso de cambio requiere algún grado de violencia: la baja fue de 48% a 36%.

También aumentó el porcentaje de personas que cree que las siguientes acciones son muy violentas: los saqueos (de 77% a 81%), cortar las calles con manifestaciones e impedir el tránsito (de 50% a 57%), las evasiones del Metro (de 49% a 55%) y los piropos en la calle (de 48% a 53%).

Sobre estos resultados, la directora ejecutiva de Espacio Público, Pía Mundaca, asegura que “habiendo mayor distancia con el estallido, la encuesta muestra que las personas están en desacuerdo con que los saqueos, quemas de edificios e infraestructura son medios necesarios para llamar la atención de las autoridades”.

En esa misma línea destaca la percepción negativa que se tiene respecto de la violencia. “Las disminuciones en los apoyos a hechos de violencia aparecen en un momento en que Chile delineó un camino institucional para procesar las demandas y enfrentar discusiones de fondo”, afirma Mundaca.

A su vez, la directora de estudios públicos de Ipsos, Alejandra Ojeda, agrega un elemento adicional. A su juicio, el porcentaje de personas que considera que la violencia es negativa para los movimientos sociales debería ser aún más baja: “Esta cifra nos indica que para una parte importante de la población, aunque no avale el uso de la violencia en la movilización ciudadana o la ejerza, presenta cierto grado de comprensión y aceptación de estas acciones de violencia por parte del colectivo”.

Sobre la disminución respecto de la medición anterior, Ojeda apunta a que los escenarios son distintos, ya que la encuesta pasada se hizo justo después del 18-O. “Este estudio se aplicó un año después, en un contexto total distinto, con personas entrando y saliendo de cuarentenas. No necesariamente menos politizadas, pero sí con alta necesidad de control y certezas respecto de su entorno y cotidianeidad, que se han visto fuertemente dañadas por la pandemia”.

Las bajas pensiones preocupan a las personas

La encuesta también abordó otras temáticas. Una de ellas tiene que ver con los principales problemas que van a afectar a las personas en los próximos años. Estas son las cinco problemáticas que más aquejan a los encuestados.

Principales problemas que van a afectar a las personas en los próximos 10 añosResultado
Delincuencia / inseguridad ciudadana44%
Servicio de salud deficiente35%
El desempleo34%
Las bajas pensiones31%
La corrupción en la política31%

Cuando se les pregunta a las personas por los problemas que más les afectan y luego por los que más les afectarán en los próximos 10 años, el problema de las bajas pensiones sube desde un 22% a un 31%, siendo de especial preocupación para un 59% de las personas de entre 61 y 75 años.

“Lo anterior está fuertemente vinculado con el hecho de que el tema de las pensiones se va haciendo más relevante cuando aumentan los años, puesto que se va haciendo una realidad más cercana. Por lo mismo son los tramos etarios más altos los que reconocen este problema. La reforma de pensiones es una deuda que se ha postergado, pero la relevancia de esta política exige participación de múltiples actores y una contundente consistencia técnica”, comenta Mundaca.

Otro de los puntos analizados por Espacio Público e Ipsos fue la percepción que tienen las personas sobre los migrantes. Los resultados sobre este tema muestran una alta polarización en la población. Un 47% de los encuestados cree que la migración es beneficiosa para el país, porque aporta diversidad y otros beneficios sociales, frente a un 46% que cree que la migración es dañina para el país, porque aumenta los problemas sociales.

Al respecto, Mundaca cuenta que este tipo de evidencias configuran un desafío para el país y su política migratoria. “La polarización que genera la migración, como nos muestra la encuesta, refuerza la enorme tarea de asegurar la integración de la población migrante en la sociedad chilena, reconociendo todas las dimensiones de este proceso, el relevante rol del Estado y la necesidad de que sea un proceso bidireccional. Este desafío ha sido invisibilizado y postergado, sin embargo, es crucial para nuestra cohesión social”, concluye la directora ejecutiva de Espacio Público.

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