La lucha del Teatro del Biobío frente a la crisis

Se han efectuado recortes en algunos servicios y a la fecha van cinco despidos. La venta de tickets representa cerca del 30% de sus ingresos.




Navegando en medio de la pandemia, planeando y reestructurando servicios para mantener en pie uno de los escenarios más grandes y costosos del país. Así se encuentra actualmente el equipo que administra el Teatro del Biobío, el cual suspendió todas sus funciones y cerró sus puertas el pasado 16 de marzo para adaptarse al formato digital.

El recinto fue inaugurado el 7 de marzo del año 2018 como un gran espacio destinado al desarrollo de las culturas y las artes escénicas para la región penquista. Su construcción tuvo un costo aproximado de US$ 34 millones y hoy su mantención supera los $ 1.000 millones.

Bernardita Neira, presidenta del directorio del Teatro del Biobío, señaló que la planificación está en constante evaluación y apunta a la reducción de costos y gastos, lo cual les ha permitido resistir el complejo escenario: “Si bien ha resultado difícil, hemos tenido la capacidad de adaptarnos a la situación. El edificio es extremadamente caro de mantener y hasta el momento, con mucho esfuerzo, lo hemos logrado”.

Para este 2020 cuentan con los $ 600 millones que aporta el Ministerio de las Culturas y las Artes, más los $ 260 millones que transfiere el gobierno regional. Sin embargo, la venta de tickets es la mayor pérdida económica que enfrentan y que representa cerca del 30% de los ingresos. “Son alrededor de $ 300 millones o más que no contabilizamos este año, por lo que hemos tenido que hacer algunos recortes en gastos que son fijos o derechamente ir reduciendo algunos servicios”, indicó la funcionaria.

Esto generó que se concretaran los primeros despidos, que afectaron a cinco trabajadores.

57 mil asistentes

La directora del Teatro del Biobío, Francisca Peró, destacó las cifras que tenía el recinto desde 2019 y que alcanzó las 57 mil personas y una tasa de ocupación de sala de un 50%, aun cuando durante el mes de octubre debieron enfrentar las primeras suspensiones de funciones debido a la crisis social. “Nuestra cartelera permanente se mantuvo con un promedio de 20 presentaciones mensuales, lo que es bastante inédito en regiones”, recordó.

Sumado a eso, este invierno, producto de las lluvias y el viento, la estructura del teatro sufrió el desprendimiento de una de las membranas del techo. Actualmente, el MOP está haciendo las gestiones para su reparación.

Este año el teatro se preparaba para celebrar su segundo aniversario con varias actividades, pero debido a la pandemia debió adaptar su programación al formato digital, en el que destaca la escritura creativa y el taller de producción musical.

Pero también reconoció lo complejo que ha sido el sostener el funcionamiento del teatro. “Estamos trabajando de la mano con la presidenta del directorio, con quien nos hemos acompañado mutuamente en la conducción de nuestro espacio. Somos dos mujeres liderando en tiempos de alta incertidumbre”, comentó.

En cuanto a la reapertura, expresó que “hemos planificado varias posibilidades a futuro, ante escenarios de baja de ingresos propios y posibles recortes de recursos públicos”.

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