El paro de Liceo Augusto D’Halmar que fragilizó el argumento de Sichel para quedarse con los colegios de Ñuñoa
Los estudiantes alcanzaron a cumplir casi dos semanas movilizados reclamando por mejores condiciones de infraestructura en el recinto, justo en medio de la idea del jefe comunal de no traspasar los recintos ñuñoínos al SLEP argumentando un mejor servicio municipal. El paro se bajó este jueves.
Este jueves los estudiantes del Liceo Augusto D’Halmar de Ñuñoa depusieron su paro indefinido de lápices con el que exigían mejores condiciones de infraestructura en el recinto, justo en medio de la cruzada del alcalde Sebastián Sichel para no entregar los colegios ñuñoínos al Servicio Local de Educación Pública (SLEP) La Quebrada, bajo el argumento de entregar un buen servicio educativo. El flanco para el jefe comunal fue evidente.
Por un lado, los alumnos inicialmente tenían como fundamento que sus reclamos no habían sido tomados en cuenta, aunque con el correr de los días la corporación municipal sí accedió a estampar su firma en una suerte de acuerdo. Por otro, el municipio acusó acciones violentas en contra de quienes votaron por detener la paralización estudiantil, mientras los funcionarios del recinto afirmaron que el paro de lápices se desarrolló “de manera pacífica”. En eso se suspendieron jornadas y, cuando las hubo, las clases no se desarrollaron con normalidad.
Este miércoles, de hecho, los alumnos habían votado por la continuidad del paro con 392 respaldos, mientras que la opción por darle fin consiguió 209 votos. De todos modos, la pregunta de la papeleta fue motivo de discordia, por lo que este jueves se repitieron los sufragios, los que al cierre de esta nota implicaban deponer el paro.
Con todo, los alumnos dejaron al descubierto que el problema de la infraestructura sí puede opacar los buenos resultados académicos.
Y es que todo esto se desarrolló en paralelo a la abierta idea del alcalde Sichel de no entregar sus recintos al SLEP, lo que tiene calendarizado para ocurrir desde el 1 de enero de 2027. Por eso ha celebrado con fuerza el proyecto de ley ingresado por el gobierno que, además de aplazar hasta 2040 la total desmunicipalización escolar, también flexibiliza los requisitos para que los municipios puedan solicitar quedarse con los establecimientos. A eso se aferra el jefe comunal.
“A mí demuéstrenme por qué el Liceo Augusto D’Halmar estará mejor en el SLEP”, dijo en marzo Sichel a La Tercera.
En efecto: ese establecimiento ha sido utilizado no sólo por Sichel como símbolo de una buena educación pública administrada por un municipio. Otros actores que están en contra de los SLEP también lo usan permanentemente como ejemplo. Sin ir más lejos, el Presidente José Antonio Kast y la ministra de Educación, María Paz Arzola, decidieron inaugurar el año escolar de su primer año como gobierno precisamente ahí, queriendo dar una señal de que irían para adelante con la idea de darle una pausa al proceso de desmunicipalización. “Gracias, alcalde, por creer en la educación pública”, le dijo el Mandatario a Sichel durante la actividad.
Sin embargo, los propios estudiantes han puesto sobre la mesa que no son “sólo un puntaje”, considerando que el liceo hace un tiempo es el único recinto público que aparece entre los 100 colegios con mejores resultados en la PAES.
Por eso este paro cobró relevancia. Los estudiantes le criticaban a sus sostenedor no haber dado respuesta a lo que ellos consideran condiciones básicas para el normal desarrollo de clases. Apuntaron a filtraciones e inundaciones en el pabellón de Lenguaje; una red eléctrica que falla constantemente; o una plaga de ratones que de tanto en tanto vuelve a golpear la puerta del establecimiento.
La noche del miércoles, Sichel desdijo en 24H varias de las aseveraciones de los alumnos, como que con las últimas lluvias nada había ocurrido o que las imágenes de fecas de ratones eran antiguas. Sin embargo, los propios estudiantes, a través de redes sociales, insistieron en la veracidad de sus denuncias.
Fuentes del municipio reseñan que a pesar de todo siempre han buscado el diálogo, aunque recalcan que hay una “amplia mayoría” de familias y estudiantes que quiere clases. De todas formas, las mismas vocen no desconocen los problemas, los que -aseveran- se están abordando a través del petitorio estudiantil, tanto en materia de infraestructura como de condiciones para el desarrollo de las actividades escolares. El objetivo, agregan, es seguir mejorando las condiciones.
Al cierre, eso sí, en el entorno del municipio exponen su preocupación sobre que una discusión legítima termine siendo utilizada con otros fines, apuntando a actores políticos -concejales y personas vinculadas a organizaciones estudiantiles del PC- por sus intervenciones en esta discusión.
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