Los buses “oruga” son los más contaminantes del Transantiago

El primer estudio detallado sobre emisiones nocivas generadas por el sistema de transporte muestra un diagnóstico en el que la antigüedad del parque es el factor más negativo.


A 12 años de la puesta en marcha del Transantiago, autoridades del sector y expertos entregan los resultados del primer reporte, “kilo por kilo”, de emisión de contaminantes por los buses del transporte público capitalino. De acuerdo al estudio, las máquinas con peor nota en este punto son los llamados “buses oruga”, cuyo debut en las calles santiaguinas precedió al polémico inicio del sistema.

El análisis realizado sobre 6.655 buses del Transantiago arrojó que la flota liberó en total a la atmósfera 466.466,2 toneladas de contaminantes entre enero y octubre de 2018.
Si se analiza por tipo de bus, los que presentan mayores emisiones son los articulados con tecnología de motor más antigua, tipo Epa 98 o Euro III y dotados con filtro. Cada uno liberó 96.646,6 kilos de compuestos nocivos por máquina en ese lapso. Los articulados sin filtro, en tanto, emitieron 87.189,7 kg por bus (ver infografía).

El reporte consigna que los vehículos no articulados sin filtro y del mismo tipo Euro III liberaron 70.936,2 kg por bus en el período, mientras que los que cuentan con filtro emitieron 65.605,1 kg.

Esos niveles de contaminación son muy superiores a los que muestran los buses diésel de tecnología más moderna que tiene la flota del Transantiago. Así, cada Euro V emitió entre enero y octubre del año pasado un total de 56.060 kg de contaminantes. En el caso de los Euro VI, la emisión en el período, por máquina, fue de 58.307,7: la diferencia se explica porque, según el estudio, los Euro VI emiten más CO2 que los anteriores, si bien muestran mejor desempeño en el resto de los contaminantes.

Mejores tecnologías

Hasta el cierre del informe elaborado por Sectra, de un total de 6.655 buses en circulación, 2.605 (39,8%) corresponden a EPA 98 o EURO III con filtro. Otros 2.528 (37,9%) son de la misma tecnología, pero sin filtro, y los Euro V eran 1.464 (22%). En ese periodo, sólo habían diez de los más modernos Euro VI en circulación (0,2%) y los eléctricos eran apenas tres.

“Han pasado doce años desde el inicio de este sistema y muchos de los buses que hoy circulan en las calles han cumplido su vida útil. Eso evidentemente afecta los índices de contaminación ambiental y calidad del servicio”, reconoce el ministro (s) de Transportes y Telecomunicaciones, José Luis Domínguez.

En este plano, el exsubsecretario de Medio Ambiente, Rodrigo Benítez, recalca que la tecnología Euro VI “considera reducciones importantes tanto en material particulado como en óxidos de nitrógeno (NOx)”, que son gases altamente riesgosos para la salud.

Por su parte, César Sáez, académico del Centro de Medio Ambiente de la Universidad Católica, apunta que en el sistema “los buses no se mantienen adecuadamente. Entonces, hace rato que la flota de Santiago no funciona dentro de la norma”.

Según información entregada desde el Ministerio de Transportes, en los últimos dos meses se han sacado de circulación más de 300 máquinas antiguas. Al mismo tiempo, se han incorporado 103 buses eléctricos y 300 Euro VI. En marzo próximo, los eléctricos deberían llegar a 200 eléctricos y a 490 los diésel con tecnología Euro y estándar VI, precisan desde la cartera.

Domínguez adelanta que este año, en el marco de la licitación del Transantiago, los 3 mil vehículos que se incorporen deberán contar al menos con estándar Euro VI, y vaticina que hacia 2021 “toda la flota estará completamente renovada y, esperamos, con el mayor número posible de buses eléctricos”.

Fernando Saka, director del Transporte Público Metropolitano (Dtpm), indicó que existe una mesa de trabajo con la cartera del Medio Ambiente con el fin de analizar medidas para reducir las emisiones en el sistema de transporte.

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