Los hitos de una angustiante búsqueda

El menor de tres años y sietes meses, Tomás Bravo, desapareció el miércoles 17 de febrero en Caripilun, en la provincia de Arauco. Desde ese momento, funcionarios de PDI, Carabineros, la Fach, la marina y bomberos, entre otras instituciones, desplegaron una intensa labor de rastreo. La fiscalía informó hoy que se encontró un cuerpo que coincide con “características físicas y ropas” del niño y que su tío abuelo fue detenido.




Las alarmas de lo que se transformaría en una angustiosa búsqueda en la provincia de Arauco, región del Biobío, se encendieron el miércoles 17 de febrero. Ese día, al menor de 3 años y siete meses, Tomás Bravo se le perdió la pista en el sector de Caripilun.

Primera versión del tío abuelo y tensión familiar

El último en verlo fue su tío abuelo, Jorge Vargas -detenido este viernes-, y quien afirmó inicialmente que había llevado al niño a eso de las 20 horas a buscar ganado en las inmediaciones de la Ruta P-40, que une las comunas de Arauco y Lebu.

“Lo dejé solo y al regresar no lo encontré”, señaló en las horas posteriores. También relató que pensando que el menor pudiera haber regresado solo a su hogar, llamó a la madre de Tomás, Estefanía Gutiérrez, quien le señaló que el niño no estaba en la casa.

“Mi tío dice que se demoró como cinco minutos en volver y ya no estaba. Desde donde se perdió, son cerca de 10 minutos a la casa y habría regresado. Pienso que caminó hacia la calle y que alguien se lo llevó, porque pasan muchos vehículos”, relató en su minuto la madre.

Cuando ya habían comenzado las labores de rastreo, el padre de Tomás, Moisés Bravo, acusó que el tío abuelo del menor, tras la desaparición, se habría ido a ver a una tarotista y solo después de eso habría dado el aviso formal y realizado la denuncia.

Este viernes, el fiscal jefe de Arauco, José Ortiz, afirmó que Bravo fue detenido por la PDI y que el caso de Tomás “no se se trata de un accidente, hay intervención de terceros”.

Hipótesis, radio de búsqueda, aviones, drones y satélite

El mismo día de la desaparición, la PDI, Bomberos y Carabineros iniciaron día y noche la búsqueda. Se comenzó a trabajar con tres hipótesis: “un hecho accidental, la desaparición del menor, o, ‘por sobre todas las cosas’ que haya existido la participación de terceros”, según informó en su momento la Policía de Investigaciones.

El 20 de febrero, se logró determinar un radio de 8 kilómetros para seguir trabajando.

Un día después, y cuando ya se desplegaban drones en la zona, se sumó a la búsqueda de Tomás un avión Twin Otter del Servicio Aerofotogramétrico (SAF) de la FACh y el satélite Fasat Charlie. Poco después lo hicieron también funcionarios de la marina.

Videntes

La madre de Tomás, que se mantuvo activa en redes sociales en las primeras horas informando sobre la búsqueda, pidió en más de una oportunidad a quienes se hubiesen “llevado” al menor, que lo regresaran a casa. Según ha relatado, Gutiérrez habría acudido a videntes, quienes le habrían señalado que su hijo “estaba en un río, que estaba pidiendo ayuda, que estaba en una quebrada, otro que estaba cerca del mar”, entre otras versiones.

En los primeros días también dijo estar segura de que el menor se encontraba con vida, ya que una vidente le habría dado esa información.

Esta semana, sin embargo, en el matinal Bienvenidos, Gutiérrez aseguró que tomaría acciones legales contra una vidente en particular, quien habría apuntado a un supuesto rol de la madre en la desaparición.

Ataque con piedras

La labores de búsqueda estuvieron cruzadas también por tensiones en la zona de residencia de la familia, con ataques por parte de vecinos.

La misma noche que se conoció la desaparición, un grupo de personas llegó hasta la residencia donde vivía Tomás para atacarla. “Nos han apedreado la casa, tuvimos un ataque de personas extrañas”, dijo en esa oportunidad Valentina Leal, tía del menor, quien relató que “le gritaban asesino a mi tío”, en relación a Eduardo Vargas.

Según su relato, los individuos querían “lincharlos”. Hasta el lugar tuvo que llegar Carabineros para dispersar con bombas lacrimógenas a los vecinos y el hombre debió ser sacado por una puerta trasera de la casa por su seguridad.

Durante esta semana de labores, hubo también otros incidentes. El 22 de febrero, el intendente del Biobío, Patricio Kuhn, se refirió a algunos de ellos asegurando que “tras escuchar a una vidente llegó un grupo a una vertiente y en oscuridad se metieron al agua poniéndose en riesgo” y que 19 personas “con palos y machetes” salieron a buscar un supuesto puma que andaba en la zona. “Esto no ayuda, solo distrae, responsabilidad por favor”, pidió la autoridad regional.

Ropa que no coincidía con la de Tomás

El sábado 20 de febrero, la fiscal de Arauco Carolina Molina informó que en el sector se encontró ropa del menor.

Sin embargo, precisó que éstas no coincidían con las descritas por la familia como las vestimentas que habría estado usando el día en que se le perdió el rastro.

La persecutora explicó en esa oportunidad que “hasta el momento lo que tiene el Ministerio Público con los antecedentes que obran en la carpeta investigativa es una presunta desgracia. Se han hecho diligencias, se ha tomado declaración a testigos, se ha rastreado el sitio del suceso donde desapareció Tomás”.

“Destrucción del sitio del suceso”

En las últimas horas, además, el fiscal Ortiz había aludido a las dificultades en el terreno a causa de la participación de voluntarios.

“La buena fe y solidaridad de la gente, que fue multitudinaria el primer día de búsqueda, lamentablemente destrozó el sitio del suceso. El día siguiente tuvimos lluvia todo el día, lo que no fue ninguna colaboración a mantener el sitio del suceso. Por eso, lo que queremos es mantener la investigación lo más seria, detallada y en reserva a fin de evitar que aparezcan comentarios e hipótesis de distinta naturaleza que podrían desviar los focos investigativos, que están claros y se está avanzando día a día en ellos”, sostuvo el persecutor.

Hallazgo en sector del río Raqui

Fueron finalmente nueve días de intensa búsqueda. Nueve días en que efectivos de distintas instituciones se desplegaron con la esperanza de encontrar al menor con vida. Algunos familiares, según relataron en varias apariciones en televisión durante la semana, confiaba en que el niño estuviera en manos de otra persona, por lo que pedían su devolución, apuntando algunos incluso a un “secuestro”. Sin embargo, el desenlace fue otro.

Esta tarde, finalmente, la fiscalía de Biobío confirmó que el cuerpo del menor fue encontrado hoy al interior de una zanja del sector de río Raqui -lugar que no había sido periciado y estaba dentro de las cuadrillas de búsqueda- a unos dos kilómetros del lugar de su desaparición. Ortiz agregó que “no se trata de un accidente, hay intervención de terceros”.

“En principio habría un homicidio simple, pero hay que determinar los factores que señalen los peritajes para establecer una calificación jurídica adecuada”, dijo el fiscal, añadiendo que “las características darían una data de muerte de varios días”.

También se informó de la detención de Vargas.

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