Los informes de Gendarmería sobre los siete beneficiados de Punta Peuco

Personal de Gendarmería ingresando al penal de Punta Peuco.

Según el análisis psicológico y de conducta, los exuniformados registran un buen comportamiento carcelario, pero no dan muestras de arrepentimiento o reconocimiento de los delitos.


La decisión de la Corte Suprema de conceder la libertad condicional a siete condenados por violaciones a los derechos humanos develó la nueva postura del máximo tribunal para zanjar este tipo de causas. El fallo desechó los argumentos con que la Comisión de Libertad Condicional previamente les había denegado este beneficio carcelario.

En la Comisión de Libertad Condicional hay un juez de la Corte de Apelaciones de Santiago y 10 jueces de tribunales orales y de garantía. En abril de cada año analizan los informes de conducta y las evaluaciones sicológicas elaboradas por Gendarmería, las cuales sustentan sus resoluciones.

Solo este año, 1.233 condenados postularon al beneficio, entre los cuales había 17 reclusos de Punta Peuco.

¿Qué antecedentes contienen estos documentos reservados? La Tercera accedió a los informes elaborados en marzo de los siete condenados por violaciones a los derechos humanos que fueron beneficiados. Estas son sus conclusiones.

1 Gamaliel Soto Segura (72)

El 21 de marzo de 2013 se concretó el ingreso a Punta Peuco de este capitán (R) de Carabineros. El reporte de Gendarmería le atribuye una calificación “sobresaliente” en conducta y destaca su trabajo en el “retiro de basura al exterior de la unidad” y resalta su participación dentro de la cárcel en “actividades deportivas, como el tenis, y culturales”.

Sobre el secuestro calificado que lo mantiene recluido, el informe sicológico asegura que Soto “refiere respecto del delito por el que fue condenado una ausencia de conciencia del mismo, reconociendo solo que pertenecía a la comisaría en la cual fue detenida la víctima, y respecto de la sentencia por la cual cumple condena, niega su participación directa”, detalle el análisis.

El documento agrega que el condenado registra “bajos niveles de empatía y una mermada capacidad para enjuiciar críticamente su comportamiento (…), refiriendo insistentemente que se encuentra privado de libertad por una venganza política y que es inocente, porque no ha cometido delito alguno”.

2 Felipe González Astorga (79)

Desde que ingresó a Punta Peuco, el 16 de septiembre de 2015, el suboficial mayor (R) del Ejército obtuvo regularmente calificaciones “sobresalientes” por parte de la entidad carcelaria. Durante su paso por el penal, González realizó labores de “aseo en sectores de su dependencia” y actividades como “caminatas diarias en lo deportivo y lectura de manera constante”.

De acuerdo al análisis sicológico al que fue sometido, y que ahondó sobre el secuestro calificado que le valió una condena de seis años de cárcel, González “niega toda responsabilidad en los hechos por los que cumple condena, refiriendo que solo se limitó a cumplir órdenes”. Agrega que el preso “tiende a disminuir responsabilidades mediante la argumentación cronológica de sus funciones, su cargo, así como la madurez de sí mismo (…), acotando que en esos años para él se trató de una orden más que debía cumplir, como cualquier otra”. Sobre la conciencia del delito, el texto dice que está “ausente”.

3 Hernán Portillo Aranda (66)

Ingresó al penal Punta Peuco el 29 de septiembre de 2015 tras ser condenado por el delito de secuestro calificado. Desde esa fecha el suboficial mayor (R) del Ejército mantuvo calificaciones “sobresaliente” por conducta, según Gendarmería. El oficio de “artesano y/o artista” y los “deportes acordes a su interés” son parte de las actividades que realizaba dentro de la cárcel.

Si bien estos antecedentes fueron considerados por la comisión, también resaltó su informe sicológico. En este, el perito de Gendarmería resalta su “mediana conciencia del delito, reconociendo parcialmente su participación en los hechos por los que cumple condena, pero tendiendo a justificarse en el contexto de órdenes recibidas de la superioridad y de una eventual enfermedad cardíaca que habría desembocado en el fallecimiento de la víctima”.

Asimismo, el informe de evaluación asegura que Portillo visualiza su caso “como el cumplimiento de su deber militar”. Añade que el condenado “minimiza su responsabilidad, sin lograr evidenciar el carácter ilícito de sus acciones”.

4 Manuel Pérez Santillán (67)

El coronel (R) del Ejército, condenado en la causa de secuestro del exquímico de la Dina Eugenio Berríos, ingresó a Punta Peuco el 14 de agosto de 2015. Según el informe de Gendarmería, Pérez tiene calificaciones “sobresalientes” por conducta, desarrollaba tareas de “retiro de basura al exterior de la unidad” y efectuaba “diversas actividades laborales y de capacitación”.

De acuerdo a su informe sicológico, Pérez, quien era amigo de la víctima, “reconoce solo parcial y circunstancialmente su participación en los hechos por los cuales cumple condena, aseverando que esta se limita a haber acudido por dos días a Uruguay a conversar con la víctima para convencerlo de que mejorara su comportamiento, negando su responsabilidad y conocimiento de los hechos por los que cumple condena”.

El documento destaca que el condenado mantiene una “regular” conciencia del mal causado, debido a que “se siente culpable solo de haberlo guiado a la Dine en búsqueda de auxilio, porque la víctima le habría señalado que estaba siendo hostigada por narcotraficantes con los cuales había estafado con dinero”. El informe agrega que “si bien manifiesta encontrarse arrepentido de haber acudido a Uruguay, no considera haber realizado actos ilegales, por lo que no se aprecia arrepentimiento respecto del ilícito”.

5 José Quintanilla Fernández (66)

Según los reportes de Gendarmería, el suboficial (R) Quintanilla ingresó a Punta Peuco el 10 de enero de 2018 para cumplir una condena de cinco años y un día por secuestro calificado.

Por una discapacidad física en el 40% de su cuerpo, el exuniformado se dedicaba a mantener un “huerto en un patio de su dependencia”. El informe sicológico resalta que Quintanilla “minimiza su participación en el delito por el que cumple condena, negando toda responsabilidad al respecto y realizando un análisis meramente descriptivo de situaciones, sin profundizar y solo en la perspectiva de liberarse de toda culpa”

El documento añade que la conciencia del delito está “ausente. No logra visualizar el carácter ilícito de su comportamiento, realizando una muy superficial elaboración al respecto, negando haber cometido delito alguno. Se tiende a victimizar y justificar su rol, donde comenta que ofrece ayuda a los detenidos”.

6 Moisés Retamal Bustos (68)

El 18 de mayo de 2015 es la fecha en que el coronel (R) entró a cumplir condena por secuestro calificado. Con una calificación “sobresaliente”, la evaluación técnica destaca sus labores de “aseo en su dependencia”. También resalta sus actividades dentro del penal, donde destaca en el juego de “tenis y caminatas diarias, y asistencia a clases de alemán”.

Sin embargo, el análisis sicológico destaca que “no muestra arrepentimiento respecto de acciones suyas ligadas con los hechos delictivos”. El mismo documento asegura que hay una “ausente conciencia del delito, negando lo establecido en la condena final, afirmando ser inocente y que tal condición habría quedado demostrada en el proceso”. Y en cuanto a su conciencia del “mal causado, esta se aprecia medianamente desarrollada, pues aunque niega su participación en los hechos delictivos, entrega un discurso de empatía general hacia las víctimas de derechos humanos”.

7 Emilio Robert de la Mahotiere (81)

Llegó a Punta Peuco el 11 de febrero de 2016 tras una condena por homicidio calificado. El coronel (R) y piloto de helicóptero registra calificaciones por conducta “sobresalientes”. Su labor dentro del penal era el “retiro de basura al exterior de la unidad”.

El informe sicológico asegura que el condenado registra “una evolución en conciencia del delito, puesto que, y si bien niega su responsabilidad en los ilícitos, matiza un relato donde su argumentación recorre entre la descripción de rol, con las acciones buenas y malas, así como una visión tendiente a la objetividad del contexto histórico que revisten el cumplimiento de sus funciones como piloto de helicóptero”.

Agrega que posee una conciencia del mal causado “insuficiente (…). No logra profundizar en aquellas temáticas. Asimismo, niega haber efectuado mal alguno a terceros y centra su discusión únicamente en el daño percibido por sí mismo y su familia, producto de la reclusión”.

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